El agotamiento de la modernidad y la «alt right».
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El agotamiento de la modernidad y la «alt right».
Los cambios electorales del continente hacia las derechas, con Brasil como caso más reciente, invitan a revisar un supuesto extendido: que el humanismo cristiano ya eligió bando. La doctrina social de la Iglesia propone un humanismo universal, sin dueños nacionales ni partidistas, que juzga a los gobiernos por sus frutos y no por su etiqueta.
Frente al transhumanismo y al posthumanismo, la antropología cristiana propone una pregunta decisiva: ¿qué significa seguir siendo plenamente humanos? A partir de Quo vadis, humanitas?, el artículo explora identidad, pertenencia, historia y vocación como claves para orientar el futuro tecnológico sin sacrificar la dignidad, los vínculos ni el bien común.
¿Qué tienen en común la crisis política, el deterioro ambiental, la fragilidad de las instituciones y la pérdida de cohesión social? Este artículo propone una respuesta de fondo: todas remiten a una ruptura del orden. Desde la Doctrina Social Cristiana y la biomímesis, plantea una mirada novedosa para reconstruir comunidades, instituciones y sistemas capaces de florecer en torno al bien común.
Este artículo examina las tres contradicciones irresolubles que Alex Callinicos identifica en el posestructuralismo de Michel Foucault y Jacques Derrida. ¿Cómo es posible criticar la razón usando la razón?, ¿cómo se resiste al poder si este lo ocupa todo?, ¿quién actúa políticamente si el sujeto es una ficción?
La muerte de Jürgen Habermas invita a recordar uno de los debates intelectuales más relevantes de nuestro tiempo: el que sostuvo en 2004 con Joseph Ratzinger sobre los fundamentos morales de la democracia liberal. Contra todo pronóstico, ambos coincidieron en que la razón secular y la religión están llamadas a dialogar y enriquecerse mutuamente.
Los avatares de la sociedad contemporánea a los a que asistimos con estupor, ya no con asombro, nos hace reflexionar acerca del intrínseco obrar del hombre, que hoy lo lleva a la pérdida del respeto por la vida del otro, en una violencia generalizada, en un autoritarismo creciente de quienes detentan el poder y violan sistemáticamente los derechos inalienables del ciudadano.
Resurrección, dignidad y desarrollo humano.
Hablar de la libertad hoy es entrar en un terreno lleno de tensiones y matices. No es un concepto nuevo, pero sí uno que se ha vuelto protagonista en los debates políticos y sociales de nuestro tiempo.
El poder sólo se define cuando el hombre cobra conciencia de él; decide sobre él, lo transforma en una acción, todo lo cual significa que debe ser responsable de tal poder. No existe ningún poder del que no haya que responder
Toda civilización se ha enfrentado, tarde o temprano, a la misma inquietud: ¿la muerte es el final o una transformación? No es una cuestión meramente religiosa. Es una pregunta profundamente humana, que afecta la forma en que vivimos, nos relacionamos y construimos sociedad. Porque, en el fondo, de la respuesta depende también cómo entendemos la dignidad, la justicia y el bien común.
La obra de Emmanuel Mounier constituye una apologética filosófica y teológica de la dignidad humana y su liberación contra las formas de explotación, una apuesta auténtica de coherencia con el Misterio cristiano
El humanismo político moderno, como corriente de pensamiento ético-político contemporáneo, se configura como una respuesta crítica a las crisis del siglo XX y XXI —desde el totalitarismo hasta la deshumanización inducida por el neoliberalismo y el socialismo— colocando al ser humano, en su dignidad irreductible y en su dimensión relacional, como eje central de toda acción pública.
Aprovechemos el impulso que nos da el comienzo de un nuevo ciclo -año nuevo, inicio de mes incluso el inicio de cada semana-, no solo para proponernos cambios individuales, sino para cuestionar la forma en que vivimos, consumimos y nos relacionamos con los demás.
Parece que hoy el pulso de nuestra sociedad se mide por la cantidad de «nuevos derechos» que logramos acumular en el catálogo legal cada semana. Existe una narrativa colectiva, una suerte de vox populi moderna, que se ha convencido de que la realidad se transforma simplemente cambiando la redacción de una ley.
¿La política es podredumbre, es mácula que desgarra la límpida blancura de un lienzo; es enfermedad que carcome, silente, a su huésped; la política es cosa de bandidos, de canallas, de mentirosos y truhanes?
Este ensayo analiza cómo el pensamiento sociológico de Pierpaolo Donati, a través de su teoría relacional, contribuye de forma decisiva a la construcción del humanismo integral y solidario
El pensamiento de Gabriel Zaid, complejo y a la vez anhelante de la simplicidad, se manifiesta como un “drama sin solución dramática” en el panorama intelectual mexicano.
Este ensayo presenta una serie de reflexiones relacionadas con los sistemas democráticos en la antigua Atenas y su posible adaptación a nuestras circunstancias actuales. Son parte de una publicación en la materia que inició en el número anterior de Forja y se continuará desarrollando en la próxima publicación. El objetivo es contribuir a la discusión para el rediseño de los procesos electorales.
Charlie Kirk era sin duda singular y admirable: un brillante debatiente que defendía la vida desde la concepción, el matrimonio y la familia, entre otros tantos temas, no frente a una cámara, sino con argumentos, en un diálogo respetuoso con estudiantes y curiosos en los campus universitarios.
En la actualidad, el bien común puede ser todo y nada. El término es manoseado diariamente por una variedad de ideologías con propósitos político-electorales, propagandísticos o, en el peor de los casos, demagógicos.
Vivimos en una era de excesiva exposición, de lo que Byung-Chul Han ha llamado la sociedad de la transparencia, donde se desdibuja la frontera entre lo público y lo privado, donde todo se exhibe, todo se comunica, todo se muestra.
El término “Corea del Centro” surge en el ámbito de la crítica política más informal como una metáfora irónica para describir a quienes, en medio de escenarios polarizados, eligen una aparente neutralidad.
Soñar es un acto político. Es resistirse a aceptar que lo que hay es lo único posible. Es desobedecer sin armas, pero con esperanza.
Cuando parece que el orden social cristiano yace en ruinas y nos reconocemos en el uróboro de la mitología egipcia que se devora a sí mismo, solo Dios nos ofrece la esperanza de ser rescatados de nosotros mismos mediante el don de la paz al que el Papa León XIV recientemente aludió en su primera aparición pública.
La política no es ajena al misterio cristiano. Esta afirmación, que podría parecer provocadora en una cultura secularizada, encuentra una sólida fundamentación en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Rocco Buttiglione sostiene que “no se puede pensar la política sin una visión de la historia” y que esta debe comprenderse a partir de la presencia de Cristo en la vida de los pueblos
Durante los últimos años se ha criticado (y con justa razón) al progresismo identitario y su tendencia a convertir la ofensa en argumento y profesionalizar la fragilidad y el victimismo, hoy nos encontramos con un fenómeno que, aunque se presenta como su antítesis, reproduce sus métodos y busca los mismos resultados.
El contexto mundial actual de conflictos entre naciones requiere que todos nos involucremos en caminar y construir la paz, iniciando por nuestro propio hogar y familia, y dando testimonio de ello ante la sociedad.
La cultura nos hace humanos; sin ella, seríamos animales (los más desarrollados) pero incapaces de construir nada que hiciera frente a la naturaleza. Seríamos incapaces de trascender en este mundo físico: cada generación estaría condenada a iniciar desde el mismo punto de partida y a alcanzar el mismo nivel de desarrollo, sin capacidad de superarlo.
La cultura es una forma de resistencia: una respuesta creativa frente a los embates del entorno o del poder. Y como tal, es más fuerte cuando nace de la libertad -de la capacidad de elegir el bien mayor posible-y no de la imposición.
Nuestro mundo es una esfera saturada de una belleza que muchas veces dejamos de ver, sumidos en la contemplación de la fealdad con firma humana. Nuestro mundo es paradoja: es fe y razón, razón y voluntad, voluntad y contingencia, contingencia y absoluto, absoluto y relatividad, relatividad y verdad, verdad y Verdad.
La cuestión de la intersubjetividad y la dimensión relacional del ser humano constituye uno de los ejes fundamentales del pensamiento filosófico contemporáneo, especialmente en las corrientes personalistas que han tratado de superar tanto el individualismo moderno como los colectivismos deshumanizadores. En el ámbito de la filosofía española y europea, destacan tres pensadores que han profundizado esta temática con particular rigor y originalidad: Alfonso López Quintás, Pedro Laín Entralgo y Karol Wojtyla.
Las ideologías invierten los valores sociales, pervierten el pensamiento, corrompen el orden social y la identidad de los pueblos. ¿Qué las hace entonces tan encantadoras? Justamente que prometen la felicidad en esta vida al modo de escatologías secularizadas.
«La Abolición del Hombre» (The Abolition of Man) es una obra escrita por C.S. Lewis en 1943 y que sigue vigente en nuestros días. En este ensayo filosófico, Lewis presenta una defensa de los valores morales objetivos frente a lo que él percibe como un creciente relativismo moral y subjetivismo en la educación y la cultura moderna.
La violencia, cuando se vuelve cotidiana, normaliza el sufrimiento y anestesia la empatía. Este fenómeno es una manifestación de deshumanización, donde las víctimas pasan de ser individuos a convertirse en «estadísticas» o «números.»
Es impresionante ver que, en los enredos que trae y que ha generado el oficialismo, pareciera que la Ética no tiene cabida. Se traiciona con cinismo, se sostiene en público una cosa y se hace otra en lo oscurito.
Es preciso un cambio. La política no puede jugarse en el terreno de los dualismos. No podemos mantener las ridículas dicotomías de lo público y lo privado, del gobierno y su oposición, de las derechas y las izquierdas, liberales y conservadores, buenos y malos.
Los siguientes párrafos relativos a la expansión de los Derechos Humanos, el proceso de vaciado de su contenido y la divinización del Estado como garante de la libertad son sorprendentemente correctos, aunque con la necesidad de aclarar que este proceso inició ya con la Revolución Francesa, que se identifica con la supuesta “edad dorada” a la que Milei quiere regresar. Nuevamente, Milei es incapaz de reconocer en su propia ideología la fuente de las desviaciones actuales.
La crítica al postmodernismo ha sido frecuentemente malinterpretada como un ejercicio exclusivo de la derecha, esto es una narrativa simplista que oculta la complejidad del debate teórico contemporáneo.
La honestidad intelectual representa un principio fundamental en el desarrollo del conocimiento y el progreso social. Consiste en la capacidad de examinar ideas, creencias y argumentos con objetividad, rigor y apertura, sin someterse a prejuicios o narrativas preconcebidas.
Los conceptos de entropía y barroco han servido para describir formas contrastantes de interpretar y estructurar la realidad. La entropía, desde una perspectiva científica, se centra en la tendencia natural de los sistemas hacia la uniformidad del desorden. Por su parte, el barroco, como expresión cultural y filosófica, refleja una búsqueda consciente de unidad en la diversidad.
El día 23 de enero de 2025, el presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a tomar el micrófono en el Foro Económico Mundial de Davos para predicar nuevamente su mensaje político.
El ser humano, por su naturaleza racional, está intrínsecamente orientado hacia la búsqueda de la verdad. En este camino, dos capacidades fundamentales destacan por su papel en el discernimiento de lo real y lo moral: el sentido común y la sindéresis.
El artículo examina críticamente la relación entre el pensamiento de Michel Foucault y el movimiento woke, analizando sus límites conceptuales y prácticos en la comprensión y transformación de las dinámicas de poder social. A través del análisis del caso de J.K. Rowling, el texto argumenta que tanto Foucault como lo woke terminan reproduciendo los mecanismos de poder que pretenden desmantelar, cayendo en una parálisis teórica que reduce la crítica social a un espectáculo intelectual sin capacidad real de cambio estructural.
La filosofía personalista de Karol Wojtyla, tal como la presenta Juan Manuel Burgos, es una síntesis innovadora de tomismo y fenomenología.
Este artículo explora cómo las estrategias de resistencia y protesta derivadas del pensamiento foucaultiano se materializan en prácticas concretas.
El famoso «cambio de época» no es simplemente un fenómeno natural derivado de transformaciones culturales dentro de las sociedades.
El concepto de entropía social es particularmente relevante en contextos donde las normas, valores y estructuras que normalmente mantienen el orden comienzan a debilitarse.
Este artículo examina críticamente la intersección entre el pensamiento de Michel Foucault sobre la construcción social del conocimiento y su adopción por el movimiento woke.
El artículo propone explorar la compleja relación entre la ideología woke y el pensamiento de Michel Foucault.
El artículo explora el concepto de participación desde una perspectiva personalista, basándose en las ideas de Karol Wojtyla.
México y todos los países de Latinoamérica nacen insertados en la Iglesia Católica y el Orden Social Cristiano (OSC).
Para construir la Ciudad del Amor es indispensable vivir una verdadera conversión interior, donde en la inteligencia reine la verdad, en la voluntad reine el bien y en el corazón reine el amor.
Este artículo explora cómo los principios humanistas guían una visión política que aspira a una sociedad justa y humana.
San Agustín, escribió la ciudad de Dios en el S. IV de nuestra era, cuando estaba en su ocaso el imperio romano de occidente. Han transcurrido dieciséis siglos; ¿es posible en la actualidad construir este proyecto?
Los Derechos Humanos ordenan a todos los hombres pues son atemporales y universales. Una tarea muy importante de la Civilización del Amor es saber cuáles son los Derechos Humanos en sus tres dimensiones: natural, humana y sobrenatural, para abarcar al hombre completo. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, ONU, 1948, es un gran avance para una mejor civilización. Los Derechos Humanos emanados de la Revelación Divina y del Magisterio de la Iglesia iluminan para construir la Civilización del Amor, para el Bien personal y el Bien Común, y para el desarrollo con equidad, justicia social y con paz.
Secularidad y secularismo apuntan a proyectos políticos distintos. La secularidad tiene, de hecho, raíces cristianas. Es el propio Jesús el que, forzado a pronunciarse a favor o en contra del pago de impuestos a Roma, ofrece una respuesta que rompe con la tradición de las religiones civiles.
Es una reflexión en torno al concepto de poder desde una trascendente, a partir de la experiencia de la escuela “Teresiana” del Monte Carmelo, a fin de presentar una respuesta al cuestionamiento: ¿por qué un autor católico como Lord Acton afirmó que «El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente» si Jesús afirmó; “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra?
La filosofía personalista de Karol Wojtyla se caracteriza por su visión integral del ser humano como una realidad única e irrepetible, siempre en proceso de perfección.
Su tarea filosófica ha consistido en poner las bases de esa síntesis desarrollando una ética y antropología personalista con muchos elementos originales: la norma personalista, la autoteleología, la libertad como síntesis de elección y autodeterminación, la experiencia moral como fundamento epistemológico de la ética, la familia como comunión de personas, entre otros.
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito empresarial ha sido objeto de amplio debate y análisis. Sin embargo, su influencia en la esfera política, desde una perspectiva filosófica, es igualmente significativa y merece una profunda reflexión. ¿Cómo cambia la IA nuestra comprensión de la política, la ética y la naturaleza del poder?
Muchas personas en el mundo se sienten decepcionadas por los partidos políticos tradicionales, que no han sabido responder a las demandas sociales, económicas y ambientales de la ciudadanía. Los escándalos de corrupción, la polarización ideológica, la falta de diálogo...
De un lado y del otro del espectro ideológico se fragua una guerra contra el pensamiento: no puedes decir esto porque ofende; ni publicar lo otro porque es considerado violencia.
La Ciudad del Amor, cimentada en la verdad, la libertad, la justicia y la caridad, presupone que los Absolutos de la Verdad, el Bien y la Belleza emanados de la Revelación Divina, inunden el pensamiento y el quehacer humano para llenar de verdad y de bondad a todas las personas, comunidades, instituciones y a todos los aspectos del quehacer humano, obteniendo por resultado una sociedad fuerte, pujante, sana y viva, capaz de los mayores logros de desarrollo con equidad y justicia social, de bien común y de paz.
Algunas herramientas del posthumanismo van probando su eficacia, como se ha comprobado con la teoría de la “Ventana de Overton” con la que ha logrado cambiar en dos décadas el pensamiento sobre temas antes rechazados.
El primer paso para la construcción de la Ciudad del Amor es creer en Dios, que es la Roca Firme que le da sentido, estabilidad y fortaleza.
El segundo paso es creer en el Verdadero Dios por Quién se vive, no en un invento. La Ciudad del Amor no se puede edificar sobre un concepto falso y mentiroso de dios. Por ello debemos recurrir a la Verdad Revelada, donde se descubre que Dios es Amor, Bien, Verdad y Belleza Absolutas, el mayor Bien al que el hombre y la sociedad puedan aspirar.
El tercer paso es vivir según la Revelación Divina y la ley natural para alcanzar el Bien Supremo como individuo y como sociedad. El decálogo moral de los 10 Mandamientos, el Evangelio, y las Bienaventuranzas son las únicas máximas que pueden llevarnos a construir la Civilización más avanzada para el bien personal y el Bien Común: la Civilización del Amor
El sueño de crear al hombre perfecto, autónomo, sin ligas con la trascendencia y dueño de sí mismo es el sueño que el posthumanismo ofrece a la humanidad. Prescindiendo de la visión teológica, ofrece la tecnología como el medio para lograr los sueños del hombre, respuestas a temas no resueltos como el sufrimiento y la muerte; respuestas que ahora están fuera del hombre, en el conocimiento científico, no en la naturaleza humana, por lo cual promueve el ideal de la total libertad de optar por la identidad sexual que cada uno quiera, más allá de las evidencias de la medicina y de las limitantes de la naturaleza; segregando a los individuos de la vida social.
Un modelo cristiano de desarrollo humano debe tener en cuenta la naturaleza relacional del ser humano, valorar el trabajo creativo y productivo, y abordar los problemas de subdesarrollo y mal-desarrollo desde una perspectiva ética que promueva la dignidad humana y la justicia social.
La Civilización Cristiana y el Orden Social Cristiano produjeron un gran esplendor y una cultura superior en Occidente. Destaca España que se forjó católica, fuerte y valiente al luchar durante 8 siglos contra el Islam por rescatar su libertad. Esta lucha le confirió una vocación misionera para llevar la Civilización Cristiana a toda América y preparar el camino para la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.
Digámoslo en otras palabras: una primera parte de la crisis de liderazgo actual se debe a la desconexión que existe entre el gobierno de sí como condición de posibilidad para un gobierno de los asuntos y bienes comunes.
Es el grito desesperado del “seréis como dioses” convertido en obsesión y rebelión contra todo lo existente. Desde la escena de la tentación en el paraíso, pasando por el el “golem” de la leyenda judía, el diablo cojuelo, o el Fausto de Goethe.
Fue a principios de los años 90 cuando el dramaturgo y novelista serbio, Steve Tesich, utilizó la palabra post-truth (posverdad) pero ¿en qué consiste exactamente?
El proceso de secularización acelerado en los dos últimos siglos ha sido recibido por algunos como un avance de la humanidad sobre las supersticiones e ignorancias de otros siglos, en tanto que otros lo ven como el derrumbe de los cimientos sobre los cuales están construidas estas sociedades.
La sociedad occidental está entrando de lleno en una nueva era de materialismo, paganismo y ateísmo práctico, fuertemente anclado en un relativismo a ultranza, donde no hay absolutos (ni verdad, según esa filosofía).
Si bien el OSC está basado en los principios y la moral del cristianismo, no está pensado y construido para el bien exclusivo de los cristianos, sino para el de todos los hombres, pues no tiene el propósito de imponer una religión.
Una vieja sentencia del periodismo es: “bad news are good news”, las malas noticias son buenas noticias. Esa fue la definición que dio el periodismo amarillo a la tarea informativa a través de los medios de comunicación.
El funcionario autómata y el político mesiánico son fenómenos que tienen una misma matriz: el arribo a cargos políticos de personas que se asumen como privilegiados y superiores, olvidando su intrínseca vocación al servicio público, advierte en esta entrega José María Herrera.
La política teóricamente analizada, como el ejercicio práctico de la misma, sostiene José María Herrea Zaballa, constituyen un arte humano verdadero y profundo, sobre todo si se entiende al arte como una forma de expresión de la persona cuyo ejercicio se realiza de una manera que le permita lograr la finalidad última a la que está ordenado: la sublimación del alma humana mediante la observación y reflexión.
Con base en Amor y responsabilidad, una de las obras de San Juan Pablo II, la autora ofrece una actualizada reflexión sobre la antropología cristina y el amor. Distingue el riesgo de la utilización entre el hombre y la mujer bajo el argumento del “sentimiento de amor” y precisa las características y bondades del verdadero amor de voluntad.
No renunciemos a preguntarnos por los fines y por el sentido de todo, incluida la tecnología. No renunciemos a construir una nueva cultura donde la técnica se relacione con la estética, la ética y los más profundos valores humanos.
Educar la libertad humana requiere saber, respecto a la libertad, cuál es el punto de partida y cuál es el punto de llegada. La educación viene a ser el camino.
En su segunda entrega, José María Zaballa va al fondo de su planteamiento: la deshumanización del arte y de la sociedad. El relativismo tan marcado de nuestros tiempos: huir de las normas, principios y valores objetivos provoca que una apreciación personal sea más relevante que aquello que verdaderamente es bello, bueno, apreciable y sublime.
Santiago Zubieta explora uno de los temas cruciales e intangibles en la modernidad: el carácter. Amén del recorrido por diversas definiciones nos alerta de la deformación del sentido de la personalidad, pues hoy en día lo importante es tener competencias específicas para necesidades demandandas por el mercado y no la realización individual
El autor parte de un reto al definir la política como un arte en sí mismo y que, por tanto, es una forma pura de expresión de la humanidad que, por desgracia también se ha deshumanizado.
La visión antropológica cristiana eleva la solidaridad como una virtud sobrenatural que se hace posible con la ayuda de Dios y se transforma en caridad, conscientes de que la perfección humana no se alcanza mediante las solas fuerzas humanas, aunque la razón le indique y proponga lo que es debido, su conocimiento resulta insuficiente para su realización.
los notables avances en el campo de la tecnología tienen cada vez más implicaciones significativas en todos los ámbitos de la actividad humana; por lo tanto, los debates abiertos y concretos sobre este tema son más necesarios que nunca.
Dos términos tejen el entramado de la encíclica Fratelli Tutti: fraternidad y amistad cívica, en el fondo es el tema del amor. El amor siempre es amor entre hermanos y el mensaje de la encíclica es que todos somos hermanos más allá de las diferencias
Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en Estados Unidos, dirige un mensaje sobre el significado del Bien Común y analiza la más reciente Carta Encíclica del Papa Francisco «Fratelli Tutti».
El Umbral y el Reino. Derecho natural y realeza social de Cristo David Glez.- Alonso Gracián De alguna manera, la doctrina de la realeza social de Cristo encuentra en su fundamento racional, que es el derecho natural, una forma de supervivencia que la hace, aún hoy,...
¿Cómo hacemos para que la vida del cristiano en la posmodernidad no sea una claudicación de su fe, de su vocación, de su vida como cristiano?
La Reforma Protestante, la Revolución Francesa y el imperio Bolchevique: nodos en la historia que fueron marcando el derrotero de la civilización occidental cristiana. Cada uno de estos acontecimientos, fueron, en su momento, atentados en contra de las instituciones forjadas a lo largo de los siglos al amparo del cristianismo
Vivimos en un mundo impregnado profundamente de un neo-paganismo moderno que, al afirmar el yo, está empezando apenas a darse cuenta que aplasta al tú, al otro, que sea Dios, el prójimo o la naturaleza
La economía del bien común coloca a los seres humanos y al éxito de las relaciones entre ellos como un elemento vital de este sistema, busca crear las condiciones pertinentes y motiva a los usuarios a que convivan y se organicen de manera solidaria, cooperativa, ecológica, subsidiaria y democrática.
En contra de lo que suele pensarse, el pensamiento escolástico, particularmente la doctrina de Santo Tomás de Aquino, ni está superado ni está fuera de moda.
Una visión del ser humano que solo considera sus derechos (sin considerar sus deberes), es una mirada parcial de la condición humana.
Ante las condiciones que enfrenta la sociedad actual, el Católico tiene en la Doctrina Social de la Iglesia un tesoro que le guía y ayuda en su caminar diario.