Introducción
Desde América Latina hasta Europa, la palabra “libertad” aparece en discursos, campañas y programas de gobierno, aunque no siempre con el mismo sentido. Lo que para unos es la defensa de la autonomía individual frente al Estado, para otros es la garantía de un orden que preserve valores tradicionales. En medio de estas interpretaciones, vale la pena volver a la filosofía y preguntarnos: ¿qué significa realmente ser libre y cómo se relaciona esto con la idea de persona?
El libertarismo de Javier Milei en Argentina ha puesto sobre la mesa una visión radical de la libertad económica. Inspirado en autores como Ludwig von Mises, sostiene que el individuo es un agente racional que actúa para alcanzar sus fines y que cualquier intervención estatal limita esa capacidad.
Milei ha convertido esta idea en bandera política, presentando al mercado como el espacio natural donde la persona despliega su autonomía (Retamozo, 2025; Murillo & Oliveros, 2024). Sin embargo, esta lectura deja abiertas preguntas sobre los límites de esa libertad: ¿qué ocurre con quienes no tienen las mismas oportunidades de actuar?, ¿cómo se garantiza la dignidad de la persona más allá de su capacidad de intercambio?
En Europa, movimientos como VOX en España o el gobierno de Viktor Orbán en Hungría (a pesar de perder en las últimas elecciones sus postulados siguen vigentes) también apelan a la libertad, pero desde un ángulo distinto. Su discurso se centra en la defensa de la soberanía nacional y de valores culturales que consideran amenazados por la globalización. Aquí la libertad se entiende como protección frente a influencias externas, y la persona aparece vinculada a una identidad colectiva (Forti, 2023; Casquete, 2023). Es un enfoque que contrasta con el individualismo radical de Mises y Milei, porque pone el acento en la comunidad y en la preservación de un orden social. La pregunta que surge es si esta forma de libertad no corre el riesgo de convertirse en exclusión para quienes no encajan en esa identidad (Fernández, 2025; Agencia EFE, 2026).
La filosofía nos ayuda a iluminar estas tensiones. Kant, por ejemplo, con su imperativo categórico, nos recuerda que la persona debe ser tratada siempre como un fin en sí mismo, nunca como un medio (Kant, 1996/1785). Aristóteles, desde otra tradición, hablaba del florecimiento humano como el objetivo de la vida en comunidad (Aristóteles, 2009/350 a.C.).
Mises, por su parte, veía al individuo como agente de acción racional, pero renunciaba a concepciones colectivistas (Mises, 2011). Cada uno aporta una pieza distinta al rompecabezas de la libertad. Y es precisamente en el contraste entre estas visiones donde podemos enriquecer el debate actual.
Mises y la libertad económica
Cuando Ludwig von Mises escribió La Acción Humana (Mises, 2011), lo hizo convencido de que la persona debía ser entendida como un agente racional que actúa para alcanzar fines. Su praxeología parte de una idea sencilla pero poderosa: el ser humano no es un objeto pasivo, sino un sujeto que elige, decide y construye sociedad a través de sus acciones.
Este planteamiento ha inspirado a corrientes libertarias actuales, como la de Milei en Argentina, que ven en la reducción del Estado y en la apertura de los mercados la forma más pura de respetar la libertad individual (Bevilacqua, Arce & Rodríguez, 2024). Sin embargo, también abre un debate sobre los límites de esa libertad: ¿qué pasa con quienes carecen de recursos para participar en igualdad de condiciones?, ¿cómo se asegura que la acción individual no termine afectando negativamente a otros?
Kant y la dignidad universal
Immanuel Kant, en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (Kant, 1996/1785), nos recuerda que la libertad no puede desligarse de la moral. Su imperativo categórico establece que la persona debe ser tratada siempre como un fin en sí mismo, nunca como un medio. Aquí la libertad se entiende como autonomía moral: la capacidad de darse a sí mismo la ley, de actuar según principios que podrían ser universales.
En el contexto actual, la visión de Kant aporta un contrapeso al libertarismo radical. Nos dice que la libertad no es simplemente hacer lo que uno quiere, sino actuar de manera que respete la dignidad de todos.
Aristóteles y la comunidad
Por su parte, Aristóteles en la Ética a Nicómaco (Aristóteles, 2009/350 a.C.) veía a la persona como un ser social que alcanza su plenitud en la polis. Para él, la libertad no era un asunto individual aislado, sino parte de un proceso de florecimiento humano que se da en comunidad.
El enfoque aristotélico puede parecer lejano en tiempos de discursos centrados en el individuo, pero sigue siendo actual.
Movimientos como VOX en España o el gobierno de Orbán en Hungría apelan precisamente a la idea de comunidad y de identidad compartida como condición de libertad (Forti, 2023; Fernández, 2025).
Wojtyła y la filosofía personalista
Karol Wojtyła, en Persona y acción (Wojtyła, 1979), desarrolló una visión filosófica que buscaba tender puentes entre la tradición escolástica y las corrientes modernas de la Ilustración. Su propuesta personalista parte de una idea central: la persona no puede reducirse ni a un individuo aislado ni a un engranaje de la colectividad, sino que es un ser relacional, dotado de dignidad y llamado a la comunión.
Lo interesante de su planteamiento es que no se queda en la abstracción. Wojtyła insiste en que la acción revela quién es la persona: cada decisión concreta, cada acto libre, manifiesta la interioridad del sujeto y su apertura a los demás. Aquí se nota la influencia de Mises en cuanto a la centralidad de la acción, pero con un matiz distinto: para Wojtyła, la acción no es solo racionalidad instrumental, sino también expresión ética y relacional.
El enfoque personalista resulta especialmente valioso en el debate actual. Frente al libertarismo radical que exalta la autonomía individual y frente a los conservadurismos que subrayan la identidad colectiva, Wojtyła propone una síntesis: la persona es libre, pero su libertad se realiza en relación con los demás y en apertura al bien común.
Conclusión
El debate sobre la libertad no es nuevo, pero hoy se presenta con una intensidad que obliga a mirar atrás y recuperar las raíces filosóficas que lo sostienen. Mises nos recuerda que la persona es un agente racional cuya acción da forma a la sociedad. Kant nos advierte que esa libertad debe estar guiada por la dignidad universal. Aristóteles nos enseña que la plenitud humana no se alcanza en soledad, sino en comunidad. Y Wojtyla ofrece una síntesis que recupera la tradición escolástica y dialoga con la modernidad.
Cuando escuchamos a Milei defender la libertad económica como motor de cambio, o a VOX y Orbán hablar de libertad en términos de soberanía e identidad, vemos que cada uno recoge fragmentos de estas tradiciones (Retamozo, 2025; Casquete, 2023; Fernández, 2025). El problema surge cuando se absolutiza una sola dimensión: la libertad como mercado sin límites, la libertad como identidad cerrada, o la libertad como autonomía aislada. La filosofía nos recuerda que la persona es más rica que cualquiera de esas reducciones, y que la libertad auténtica necesita integrar acción, dignidad y comunidad.
En un mundo polarizado, recuperar esta visión más completa puede ser un antídoto contra la simplificación. La libertad no es un eslogan ni una bandera que se agita en campaña, sino la condición que nos permite ser personas en plenitud: capaces de actuar con responsabilidad, de respetar al otro y de convivir en comunidad.
Bibliografía:
- Aristóteles. (2009). Ética a Nicómaco (J. Marías & M. Araujo, Trads.). Madrid: Gredos. (Obra original publicada ca. 350 a.C.).
- Hayek, F. A. (1945). The use of knowledge in society. American Economic Review, 35(4), 519–530.
- Kant, I. (1996). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (M. García Morente, Trad.). Madrid: Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1785).
- Kirzner, I. M. (1973). Competition and entrepreneurship. Chicago: University of Chicago Press.
- Mises, L. von. (2011). La acción humana: Tratado de economía. Madrid: Unión Editorial. (Obra original publicada en 1949).
- Wojtyła, K. (1979). Persona y acción. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
Política contemporánea
- Bevilacqua, M., Arce, R., & Rodríguez, L. (2024). La política económica de Javier Milei: fundamentos conceptuales y condiciones de viabilidad. Informe CIEFCE N° 57, Facultad de Ciencias Económicas, UNER.
- Retamozo, M. (2025). El populismo antipopulista de Javier Milei. Demandas, discurso y política de la derecha radical en Argentina. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 70(253). https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.2025.253.87496
- Murillo, M. V., & Oliveros, V. (2024). Argentina 2023: La irrupción de Javier Milei en la política argentina. Revista de Ciencia Política (Santiago), 44(2). https://doi.org/10.4067/s0718-090×2024005000116 (doi.org in Bing)
- Forti, S. (2023). De “PP auténtico” a extrema derecha tout court. Historia, ideología y organización de VOX. Historia del Presente, 42. https://doi.org/10.5944/hdp.42.2023.40268
- Casquete, J. (2023). VOX y la Democracia Liberal: una genealogía intelectual de la crítica nacionalpopulista a los partidos políticos. Revista Española de Ciencia Política, 63, 13–37. https://doi.org/10.21308/recp.63.01
- Fernández, M. (2025). El gobierno de Viktor Orbán: un desafío para la democracia húngara. CADAL – Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos.
- Agencia EFE. (2026, abril 11). La Hungría de Orbán, de una democracia plena a una “autocracia electoral”. Infobae.
Cita este artículo
Funes Díaz, R., (2026, mayo 23). Libertad en disputa: filosofía y política de la persona. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/libertad-en-disputa-filosofia-y-politica-de-la-persona/
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