Conmemoramos el suceso histórico que desencadenó uno de los episodios que permanecen en el andar popular, en la memoria social -no en libros de texto ni en la historia oficial-: nuestros gloriosos mártires (sacerdotes y laicos). El sábado 31 de julio de 1926 quedó grabado en los anales de la historia moderna de México como el día en que el silencio se apoderó de los templos de la nación.
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