Es impresionante ver que, en los enredos que trae y que ha generado el oficialismo, pareciera que la Ética no tiene cabida. Se traiciona con cinismo, se sostiene en público una cosa y se hace otra en lo oscurito. Todo indica que lo importante es negociar lo que sea a cambio de lograr los mejores dividendos.
LOS ESCENARIOS
Si Jean Paul Sartre hubiera nacido en Iztapalapa o en Chalco, su obra hubiese sido netamente “Cotumbrista”; por lo que, a lo largo de su vida, al contemplar el segundo piso de la destrucción, en vez de La Náusea, es probable que hubiera escrito “Los políticos también lloran”
No se requiere gran ciencia para describir someramente, algunas de las coyunturas que padece el mexicano de a pie.
- Se puede cambiar de camiseta ideológica y de sistema de valores y creencias políticas, con la misma facilidad con la que se cambia el cepillo de dientes. Al nuevo se le encuentran todas las virtudes y al anterior, simplemente se le envía al cesto de la basura y a empezar una nueva historia. Así sucedió con los impresentables Yunes, con el gober Samuel García que dice pertenecer a un partido y a la vez, es porrista del oficialismo, particularmente, cuando le salen a la vista varios negocios y propiedades. La lista de familias es interminable: Bartlet, López Beltrán, Monreal, Del Mazo, Blanco o Rocha.
- Del Movimiento Popular Sinaloense, el PSUM y el PRD, llegó a cobijarse en las alas de López Obrador. A partir de ahí, el hombre de Badiraguato se ha convertido en protector y protegido de Morena. Indudablemente, se habla fuerte de todos aquellos ligamentos que lo unen al narco y al crimen organizado. Incluso, se señala que, a fin de que Trump calme las aguas, espera primero a Roya Moya y después a AMLO. En el intermedio estarán varios personajes famosos que salen en los noticieros de la tele.
Por ello la pregunta vale: ¿la Ética sirve de algo?
El planteamiento que ofrece Adela Cortina (1) resulta interesante porque esta serie de condiciones caen en el campo de la Ética aplicada que la académica plantea así: La ética aplicada se ocupa de reflexionar sobre la presencia de principios y orientaciones morales en los distintos ámbitos de la vida social y constituye de algún modo la aplicación de una moral cívica a cada uno de esos ámbitos; de ahí que existan desde una ética política hasta una de la información, pasando por una ética de la economía y la empresa, una ética de la educación y una ecológica, pero también la bioética o la GenÉtica.
Es decir, existe una presencia efectiva de principios y orientaciones morales en todos los campos de la vida social –política y ejercicio de gobierno incluidos- que le pone límites importantes al pragmatismo utilitarista del socialismo populista que se permea en México, porque esas prácticas se convierten en una mera “Ética-Ficción”
Tres elementos más. La elocuente cercanía de los abogados del Mayo con las cúpulas de Morena y de altos funcionarios del oficialismo, destapó otra cloaca a niveles internacionales, reforzando las tesis de dominio público citadas en forma reiterada por Marco Rubio y Ron Johnson que hoy, se suman al luto y a las protestas de toda la sociedad por el hallazgo de varios campos de exterminio, reclutamiento y entrenamiento descubiertos por las madres buscadoras y lacerados por la indiferencia de las autoridades locales y federales.
Agréguense los pleitos de dinero entre Adán Augusto y Ricardo Monreal, además del compromiso de 115 votos de congresistas ofrecido por la legisladora morenista, a efecto de impedir que Andy López Beltrán pueda acceder a la silla presidencial.
¿DE QUÉ SE TRATA?
El maestro Alex Rovira –destacado estudioso del Estoicismo- aporta un primer elemento valioso para estos apuntes: Donde hay miseria moral, hay miseria económica; y el escribano agrega que la presencia de esa miseria moral provoca igualmente, miseria familiar, educativa, social, cívica y política.
No es solo la presencia de toda la fenomenología que rodea el tema de la corrupción o del abuso de la autoridad; no es únicamente la precisión que señala un sistema de salud tronado, de una economía en el piso o de un modelo educativo disfuncional para los requerimientos de desarrollo del talento humano. Va más al fondo.
El México de nuestro tiempo requiere de la vivencia y difusión de una moral cívica-social y política consistente; capaz de estructurar y poner en práctica valores y principios mínimos compartidos entre los ciudadanos que comparten una diversidad social, porque asumen distintas concepciones de la persona humana; porque asumen distintos ideales de vida buena.
Urge la puesta en escena de valores superiores mínimos que hagan posible considerar como fecunda la convivencia entre las familias y los grupos sociales. Esa es, sostiene Cortina, la «esencia» misma de la moral cívica-social y política, con la construcción y vivencia de Valores Mínimos, como base del pluralismo, dando soporte a la participación en diálogos abiertos, comunes y con el sustrato del ejemplo personal.
Se trata entonces de que aquellas propuestas que resulten convincentes a los ciudadanos sean libremente asumidas, sean conscientemente aceptadas de un modo autónomo.
¿SIRVE DE ALGO LA ÉTICA?
Este escribano se suma al planteamiento de la catedrática valenciana, porque, no hay duda, es preciso y fundamental, transmitir habilidades duras y conocimientos, porque esto facilita que una sociedad bien informada y actualizada, tiene mayor capacidad de aprovechar todos sus recursos materiales, es menos factible que caiga en el engaño y las trampas de una retórica engañosa como sucede suceder con una sociedad ignorante.
Esta visión puede ofrecer alternativas al actual proceso de mundialización ciertamente, pero es de urgente necesidad, repensar y reevaluar las condiciones actuales, porque maestros, padres y políticos -en suma, nuestra sociedad en su conjunto- tienen que plantearse en serio la pregunta: ¿vale la pena enseñar a comportarse moralmente? En adición, ¿vale la pena -por decirlo en el lenguaje coloquial- enseñar la virtud? En realidad, la transformación de la pregunta «¿es posible enseñar la virtud?» Y, finalmente, «¿vale la pena enseñarla?»
Referencias:
(1) Adela Cortina – España Universidad de Valencia Ética discursiva y Educación en valores





