La locura de la inmediatez

Virginia Irlanda Arellano Beltrán

La locura de la inmediatez: cuando todo urge y nada permanece
Aprovechemos el impulso que nos da el comienzo de un nuevo ciclo -año nuevo, inicio de mes incluso el inicio de cada semana-, no solo para proponernos cambios individuales, sino para cuestionar la forma en que vivimos, consumimos y nos relacionamos con los demás.

Cuando todo urge y nada permanece

La  cultura de la inmediatez exalta lo rápido, lo visible, nos vende la posibilidad de resultados sin esfuerzo o transformaciones y cambios sin procesos y trabajo. La tecnología ha facilitado muchos aspectos de nuestra vida, pero también nos ha hecho pensar que esperar o ir a un ritmo tranquilo es sinónimo de fracaso, quisiéramos que todo se resolviera con un simple clic, un prompt, o una indicación a un asistente virtual.

Este escenario de lo rápido y llamativo no solo se refleja en la virtualidad, lo hemos llevado al plano personal, al entorno social, laboral y familiar impactando en la forma en que nos relacionamos, la forma en que asumimos o no compromisos, la manera en que respondemos a las necesidades, lo que consumimos y como percibimos al otro. Todo parece diseñado para el consumo rápido, lo intenso, lo reducido.

¿Cuántas veces miramos nuestro móvil mientras hablamos con alguien? ¿Cuántas aplicaciones tengo descargadas? ¿Cuántos dispositivos tengo conectados? ¿Cuántos asistentes virtuales? La virtualidad y la tecnología en gran medida son responsables de esta cultura pues no solo consumimos bienes sino compramos ideas, formas, expectativas, opiniones, relaciones, etc. La atención se ha vuelto de gran valor, pues en cuanto algo no me gusta un simple deslizar nos abre otras posibilidades sin darle oportunidad a nuestro cerebro de procesar. La reflexión y el análisis se ven desplazados por respuestas impulsivas y opiniones reaccionarias.

Las consecuencias de esta dinámica necesariamente impactan nuestros entornos, porque esperamos respuestas tan inmediatas como las que nos ofrece lo digital. Una plática profunda, un compromiso laboral que implique constancia y disciplina, valorar el tiempo de otros, hacer las tareas a conciencia, analizar, está fuera de ese esquema.

La comunidad, sin embargo, no puede construirse bajo los parámetros de la inmediatez. Vivir en comunidad exige tiempo, paciencia y disposición al diálogo. Implica reconocer al otro no como un objeto de consumo, sino como una persona con inteligencia, libertad, voluntad y capacidad de amar.

Existe una crisis comunitaria silenciosa, no hemos caído en la cuenta de que nuestras acciones individuales afectan a la colectividad. Incluso acciones digitales como compartir información sin verificar, consumir contenidos que fomentan lo vulgar, o la hostilidad. De eso están llenas las redes sociales.

Lo importante, lo transcendente, lo comunitario implica la capacidad de esperar. Esperar para comprender, para escuchar, para construir acuerdos. La comunidad no se crea de manera instantánea; se forja con constancia y corresponsabilidad. Cuando todo se mide en términos de rapidez y utilidad, el tejido social se debilita y la idea de bien común pierde sentido. Nos hemos vuelto individualistas, privilegiando siempre el interés personal incluso si implica pasar por el otro.

No se trata de estar fuera de la tecnología, pues esto sería estar fuera del mundo, además de que ofrece herramientas valiosas que pueden facilitarnos tareas. Tampoco se trata de añorar otros tiempos, cada época ha tenido sus propios desafíos. El reto está en hacer conciencia del uso que damos, y la forma en nos hace mirar y vincularnos con las personas. Recuperar lo humano asumiendo compromisos sostenidos. Honrado la palabra, el interés autentico por las personas, la escucha activa.

Tal vez el inicio de un nuevo año presente una oportunidad no solo para revisar nuestros propósitos personales, cuidando que no sean una simple respuesta a estas exigencias de lo rápido o una bonita estructura de ideas generadas por la IA, sino para replantearnos lo trascendente de esos propósitos, como la seriedad y el compromiso que asumimos para lograrlos recordando que todo lo que haga en lo individual afectará mi entorno.

Quizá empezar con un par de hábitos sencillos, como prestar atención mientras otros nos hablan, retirar los móviles a la hora de la comida, regresar a lectura, dar tiempo a la meditación, nos ayude a alcanzar los propósitos con un sentido más profundo y comunitario. Incluso pueden ayudarnos a recobrar el sentido de vida o la vivencia plena de nuestra vocación.

Reflexionemos también en la forma en que habitamos la comunidad. Frente a una cultura que promueve lo inmediato y lo desechable, asumir la responsabilidad de lo comunitario es una decisión que exige tiempo, cuidado y voluntad. En un mundo que nos empuja a la prisa, elegir el compromiso, hoy más que nunca, un acto profundamente humano.

Cita este artículo

Beltrán, V., (2026, 10 marzo). La locura de la inmediatez. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/la-locura-de-la-inmediatez/

 

Enlace a edición mensual

Revista Forja para el Bien Común núm. 53, Febrero 2026

Autor

  • Docente de Colegio de Bachilleres de Irapuato. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Latina de México en Celaya y Derecho en el Centro de Estudios Universitarios Allende. Actualmente es Delegada por Guanajuato de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y miembro de Alianza de Maestros. Ganadora del concurso municipal de ensayo convocado por el IEEG con el tema de paridad de género en los procesos electorales. Creadora del proyecto Onda México, encaminado a la formación integral de los jóvenes el cual se desarrolló y aplico en educación secundaria en la delegación de educación de Salamanca, así como en el DIF del mismo municipio. Tiene una certificación por la SEG como facilitadora del aprendizaje.

    Ver todas las entradas
Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Cuando el espectáculo se convierte en privilegio

Cuando el espectáculo se convierte en privilegio

La cercanía con el estadio Ciudad de México permitió observar un fenómeno que merece reflexión urgente: la exclusión económica en lo que llamamos deporte de masas. Mientras las multitudes convergían hacia Santa Úrsula para el encuentro México vs. Chequia, el 24 de junio, las calles revelaban una verdad incómoda: el fútbol podría ya no pertenecer a quienes ayudaron a inventarlo, mejorarlo y lo volvieron popular.

leer más
Mentiras sin palabras

Mentiras sin palabras

En materia de deporte, en especial de futbol, se ha caído en situaciones un tanto drásticas de las cuales se vieron ejemplos en la Copa del Mundo 2026: se castiga con expulsión a quien se cubre la boca durante un momento de conflicto, para evitar así que se lancen insultos, e impidiendo que las tomas de video permitan leer los labios de quien insulta.

leer más
Las trampas del posestructuralismo

Las trampas del posestructuralismo

Este artículo examina las tres contradicciones irresolubles que Alex Callinicos identifica en el posestructuralismo de Michel Foucault y Jacques Derrida. ¿Cómo es posible criticar la razón usando la razón?, ¿cómo se resiste al poder si este lo ocupa todo?, ¿quién actúa políticamente si el sujeto es una ficción?

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.