Ante los embates de las nuevas corrientes ideológicas “woke”, así también de los populismos; la Democracia Cristiana (DC) es una propuesta viable para el desarrollo de los países.
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Ante los embates de las nuevas corrientes ideológicas “woke”, así también de los populismos; la Democracia Cristiana (DC) es una propuesta viable para el desarrollo de los países.
En todas partes se habla de democracia, pero la cultura democrática, no está lo suficientemente interiorizada en la sociedad, por lo que su defensa es limitada y, en muchos casos, queda en manos de partidos políticos que han perdido credibilidad por no haber trabajado en su momento por la educación y formación ciudadana en la democracia.
Este breve análisis nos obliga a repensar que la búsqueda del bien común debe tener también una fuerte base moral.
El cielo que deseamos está al otro lado de la renuncia que estamos evitando. El bienestar que anhelamos está al otro lado de las verdades que callamos. La justicia que buscamos está al otro lado de la corrupción que no denunciamos.
Los requisitos para conformar un partido político son claros: realizar 20 asambleas estatales con un mínimo de 3,000 asistentes o 200 asambleas distritales con 300 afiliados. Además, se debe contar con al menos 256,030 personas afiliadas en todo el país. Los interesados tienen un año para cumplir con estos requisitos, y la autoridad electoral debe validar todo el proceso.
Estudios recientes demuestran que el odio y el enamoramiento activan las mismas áreas del cerebro, pero con una gran diferencia: el enamoramiento es fugaz pero el odio es permanente y se contagia sin necesidad de una experiencia personal. Es fácil odiar cuando la realidad es filtrada por narrativas diseñadas para dividirnos.
El paralelismo es brutal con los recientes hallazgos ubicados en muchos sitios del país. Soldadesca y custodios nazis, autoridades al fin, en el campo de exterminio, con total indiferencia hacia el dolor de niños, mujeres, ancianos y adultos.
Las elecciones del 2024 fueron las más importantes del último medio siglo: sellaron el cambio de época, sepultaron la transición y pavimentaron el camino al retroceso autoritario que hoy ya es plena realidad.
La unidad nacional en un valor fundamental, sustantivo, esencial para las partes que la conforman, porque encuentra su basamento en una enseñanza de moral social y ética política, económica, cultural y familiar.
La presidenta Claudia Sheinbaum, ha seguido con fidelidad las directrices de quien la puso en el puesto y está consciente de su debilidad para controlar a las tribus de MORENA; no tiene el carisma de su antecesor, y debe seguir bajo su sombra en tanto logra cohesionar a su equipo de trabajo.
Los 100 compromisos de Claudia Sheinbaum buscan justificar la continuidad del proyecto de López Obrador, pero carecen de una visión estratégica frente a retos globales.
El segundo piso de la 4T, como insistentemente lo llama la presidenta de la República, es en realidad la continuación de seis años de López Obrador; de corrupción, ineficiencia, demagogia y destrucción de la Democracia.
Hoy en día las imposiciones ideológicas y políticas se ejercen a través de la academia y la cultura, y como personas de fe debemos trabajar en las escuelas, en las universidades y en los espacios de gobierno.
Es necesario que los ciudadanos actuemos con responsabilidad, generar un proceso de reconstrucción nacional apegados a principios y normas; exigir el cumplimiento de la ley; no transigir con las malas conductas; educar a nuestros hijos en la responsabilidad, en el diálogo y la construcción de la paz.
Los ciudadanos del México de hoy requerimos una buena dosis de resiliencia. Podemos doblarnos ante el embate autoritario, pero no rompernos, porque nuestro desafío es enorme, y tiene que ver con recuperar la paz, con devolver la concordia, con avanzar hacia el bien común.
Si queremos paz es necesario promover leyes que protejan la vida en todas sus etapas, y que educamos a las nuevas generaciones con los valores universales de respeto, justicia, verdad y responsabilidad.
La política, en su esencia más pura, busca el bien común. Sin embargo, el mundo contemporáneo ha presenciado cómo la política puede desviarse hacia ideologías extremas, burocracias deshumanizadas y desconexión con las necesidades reales de las personas.
Este articulo reflexiona sobre cómo el sentido común, iluminado por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, puede actuar como una herramienta para superar estas dinámicas en el contexto mexicano y construir una sociedad más equitativa e inclusiva.
En un mundo marcado por el relativismo, las crisis políticas, sociales y económicas, y una creciente desconfianza en las instituciones, la verdad emerge como un valor esencial para restaurar el tejido social y revitalizar la convivencia humana.
¿Será el gobierno de Sheinbaum una extensión del proyecto de AMLO o logrará imprimir su propio sello en la historia política de México?
Pedro Haces Barba es uno de los políticos que actualmente tiene un poder que contamina la narrativa de la “Cuarta Transformación”.