¿Resistencia vs totalitarismo?

René Mondragón

Resistencia vs totalitarismo
Con excepción del mundo del oficialismo, observadores, analistas, consultores, investigadores y comunicadores, coinciden en que todo lo que se desarrolla progresivamente en este país, expide un intenso aroma a populismo totalitarista de una izquierda ideológica, cada día más radical, de línea dura, cansina y terca.

Desde que López Obrador asumió el gobierno de la Ciudad de México, se percibieron ciertos niveles de su megalomanía. Entonces, se entretejían los somnolientos discursos del populismo de izquierda en diatribas calcadas de Fidel, de Chávez, del Che; la misma perorata que eventualmente lanza al aire citas del Papa o estampitas religiosas. La mezcolanza funcionó.

Más que ideológicos, reflejaban un pragmatismo con dos vertientes: uno, acabar con la Corte que, como institución lo hizo padecer con el tema el desafuero y, en simultáneo, eliminar del mapa a los organismos que le hicieran contrapeso o mediante los que pudieran obtenerse informaciones sobre el manejo de los recursos públicos.

Colonizar la Corte se convirtió en el objetivo patológico. No se trataba de golpear a la ministra Presidenta  Norma Piña, sino de acabar haciendo polvo e irrelevante a la Institución. Lo logró.

Para estos momentos, su alforja Macuspana ya contaba con espacios para los leales e incondicionales de una mayoría imaginaria pero presente en el Legislativo que no se atrevía ya a quitar “ni una coma” a las ocurrencias del presidente-legislador. Más tarde serían borrados los órganos relacionados con cosas ominosas para la 4T como la transparencia y la rendición de cuentas. Lo logró.

El poder político y la influencia en todos los rincones de poder en el país, se pusieron a sus pies; más aún, con una oposición desarticulada, anquilosada y dividida entre puritanismos dogmáticos, ausencia de visión y nula efectividad más allá de las declaraciones incendiarias.

 

EL PODER SE HIZO SIN RESTRICCIONES PARA UNO

Como en todos los casos similares, mucho más evidentes en el caso mexicano, el ejercicio de gobierno se declaró, sin decirlo, el espacio de uno y solo para uno.

En consecuencia, se fueron cometiendo una cantidad extraordinaria de errores, estrategias trompicadas, equivocaciones notables y una narrativa que se estancó en culpabilizar a los críticos y opositores. El remedio guinda fue la modificación legal para silenciar, acallar, eliminar o exterminar con todo el peso del Estado, a perversos “conservadores” que se atrevían a contradecir los dictámenes y los anatemas de Palacio.

 

EL DAÑO ESTABA HECHO Y LA META CUMPLIDA

En todos los corrillos políticos, sociales, religiosos y empresariales sensatos, empezó a fluir una visión compartida: ¿Totalitarismo… dictadura… absolutismo… o todo junto?

Resulta muy interesante hacer el ejercicio que propone la cabeza de esta entrega: ¿Cabe la resistencia frente al poderío totalitarista?

Licitud de la resistencia

Diseño propio – Mérito a Pensadores

 

Es evidente que las condiciones y escenarios que se presentan en el gráfico anterior, marcan la pauta para modelar los distintos mecanismos de resistencia frente al autoritarismo.

Algunas características son:

RESISTENCIA PASIVA instrumentado por Mahatma Gandhi en contra de la invasión inglesa en la India. Modelo de comportamientos no violentos y abierta desobediencia civil que, incluso, puede abordar el boicot como método de lucha.

RESISTENCIA ACTIVA es generadora de movimientos intensos y vigorosos; de ataque frontal mediante las protestas, bloqueos, tomas de casetas, sabotajes, huelgas laborales y huelgas de hambre, como las empleadas por don Luis H. Álvarez dirigente del Partido Acción Nacional, o las huelgas de hambre dirigidas y organizadas por personal del sector salud en México por la falta e insumos y medicamentos para atender a los enfermos y trabajar productivamente. Este modelo también fue empleado por la Resistencia francesa durante la ocupación nazi.

Finalmente, RESISTENCIA ARMADA, considerada como el último recurso y utilizada durante la Cristiada  en México, Solidaridad, en Polonia; o la Primavera de Praga, en Checoslovaquia.

 

TRIADA DOCTRINAL

Se trata de una triple perspectiva: Ética, Teológica y Política con un soporte fundamental, la Dignidad de la persona humana y la edificación del Bien común.

Inicialmente, debe presentare la primacía de la ley moral sobre la ley civil. En específico, cuando, el Estado propone leyes contrarias al Evangelio o a la ley natural, el cristiano, y los hombres y mujeres de buena voluntad, tienen el deber de no obedecerlas.

Por ende, debe considerarse la objeción de conciencia que implica que el creyente puede negarse a colaborar con las estructuras injustas. Y, desde luego, la resistencia debe tener soporte e inspirarse en las virtudes de justicia, caridad y la verdad, evitando así la movilización desde el odio o la venganza.

En el mismo sentido concurren una serie de condiciones éticas, como la defensa de la dignidad humana, la vida, la libertad y la integridad de las personas, a fin de justificar la resistencia; porque se trata de un movimiento como último recurso que, además, debe ser proporcional al daño causado y a partir del momento en que se han agotado los medios pacíficos.

De lo contrario sería una revuelta llena de violencia e intrascendente, por lo mismo tiene un lugar especial la rectitud de intención, no la búsqueda del poder por sí, sino visualizar la restauración de la justicia y la protección de los más vulnerables.

Y, desde el enfoque de procesos y procedimientos en la actividad política, la resistencia encuentra un espacio importante, en especial porque se han agotado todas las vías de la democracia.

Es básico, en consecuencia, contar con el apoyo comunitario para construir el bien común, el respaldo social para no echar a andar un acto meramente aislado.

 

EPÍLOGO

No es pues, un levantamiento colérico y coyuntural. Aquellas personas que invitan en sus mensajes en las redes, de que “ya es hora” de levantar la voz y construir oposición, deben considerar que si se presentan las condiciones para echar a andar la resistencia frente al totalitarismo… puede argumentarse que no hay vuelta a atrás. No se trata de infundir miedo o temores de cobardía. El modelo lo impuso San Juan Pablo Segundo, particularmente en el suceso que envolvió la cruz en  Nowa Huta en Polonia. Por eso, se necesitan héroes como él.

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