Sentido común: herramienta para enfrentar los desafíos de la política

Carlos Anaya

El sentido común como herramienta para enfrentar los desafíos de la vida política
Muchos de los grandes fracasos de la política y la gestión social no provienen de la falta de datos, sino de la ausencia de sentido común en la toma de decisiones.

En la práctica de la planeación estratégica, las organizaciones y comunidades suelen concentrarse en diagnósticos técnicos, indicadores cuantitativos y proyecciones sofisticadas.

Sin embargo, la experiencia muestra que muchos de los grandes fracasos de la política y la gestión social no provienen de la falta de datos, sino de la ausencia de sentido común en la toma de decisiones.

Como señala Drucker (1999), “la estrategia consiste en convertir la visión en acción efectiva” y, para ello, el juicio prudente —comúnmente asociado al sentido común— es irremplazable.

La Tesis Doctoral de Rocco Buttiglione sobre Cristo en la vida política (2025) invita a pensar la política no como ideología, sino como acontecimiento humano y comunitario. Allí se identifican desafíos concretos: la tensión entre individualismo y bien común, la tentación ideológica frente a la novedad cristiana, la interpretación transpolítica de la historia, el nihilismo cultural y el reto de la inculturación.

La pregunta que surge es: ¿cómo aplicar el sentido común como herramienta estratégica para atender estos desafíos en la praxis política y social?

 

  1. Sentido común y construcción del bien común

El primer desafío planteado por Buttiglione es la recuperación del bien común como horizonte. El sentido común indica que ninguna comunidad puede sobrevivir si cada actor busca solo su beneficio particular.

La planeación estratégica aplicada a gobiernos locales, empresas y organizaciones sociales exige reconocer que el interés individual está siempre imbricado en redes de relaciones.

Esto coincide con lo expresado por el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “La comunidad política existe concretamente para el bien común: en él encuentra su justificación plena y su significado” (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2005, n. 168).

Aplicar el sentido común en este campo significa diseñar estrategias que no persigan el máximo beneficio inmediato, sino la sostenibilidad de las relaciones humanas y sociales.

Estrategias simples, como mesas de diálogo comunitario, presupuestos participativos y la priorización de políticas que atiendan a las familias y a los sectores más vulnerables, responden más a la lógica del sentido común que a modelos economicistas abstractos.

 

  1. La novedad comunitaria frente a la tentación ideológica

El segundo desafío es el riesgo de subordinar el cambio social a ideologías cerradas, ya sea revolucionarias o conservadoras. Buttiglione denuncia el pensamiento de tipo leninista: “primero tomamos el poder y luego construiremos la sociedad cristiana” (Buttiglione, 2025, p. 15). El sentido común, en cambio, sugiere que ninguna transformación genuina puede imponerse desde arriba, sino que debe surgir de experiencias comunitarias concretas.

Desde la planeación estratégica, esta intuición se traduce en modelos de desarrollo ascendente (bottom-up), donde los actores locales participan en la formulación y ejecución de planes.

El principio de subsidiariedad de la DSI confirma esta orientación: “Una sociedad de orden superior no debe interferir en la vida interna de una sociedad de orden inferior” (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2005, n. 186). El sentido común aplicado aquí es reconocer que quienes viven directamente los problemas son quienes poseen, en primera instancia, las claves para resolverlos.

 

  1. Interpretación transpolítica y visión estratégica

El tercer desafío está en comprender la historia desde una interpretación transpolítica (Del Noce, 1982), que trasciende los reduccionismos economicistas y reconoce la dimensión espiritual de la autoconciencia humana (Buttiglione, 2025, p. 21).

Desde la planeación estratégica, el sentido común se traduce en ampliar los marcos de análisis: no limitar el diagnóstico a factores financieros o políticos, sino incluir dimensiones culturales, religiosas y simbólicas.

En la práctica, esto implica que toda estrategia social debe responder a tres preguntas básicas de sentido común:

  1. ¿Qué visión de humanidad sostiene este proyecto?
  2. ¿Cómo impacta en la identidad cultural de los pueblos?
  3. ¿Contribuye a fortalecer la esperanza y la cohesión social?

Estas preguntas, aunque sencillas, obligan a que la estrategia sea integral y no se reduzca a indicadores cuantitativos.

 

  1. Respuesta al nihilismo cultural

El cuarto desafío señalado por Buttiglione es el nihilismo posmoderno, diagnosticado por Nietzsche, y la necesidad de una respuesta desde el catolicismo popular latinoamericano.

Este desafío es, en términos estratégicos, una crisis de propósito y motivación colectiva. El sentido común enseña que ninguna comunidad puede sostenerse si carece de símbolos, narrativas y valores compartidos.

Por ello, en el diseño estratégico es imprescindible reconocer la religiosidad popular, las tradiciones culturales y los símbolos nacionales como activos estratégicos. Tal como recuerda Francisco: “La gracia supone la cultura, y el don de Dios se encarna en la cultura de quien lo recibe” (Evangelii Gaudium, n. 115). Aplicar el sentido común es reconocer que, sin un relato colectivo que dé esperanza, cualquier plan de desarrollo se vacía de contenido.

  1. Guadalupe como modelo de inculturación estratégica

El último desafío es la inculturación de la fe y de los valores humanos universales, ejemplificada en el acontecimiento de Guadalupe. Buttiglione señala que “la síntesis guadalupana es íntimamente mexicana, latinoamericana. Sin embargo, es potencialmente universal” (Buttiglione, 2025, p. 33).

El sentido común aplicado a la planeación estratégica consiste en aprovechar los símbolos de unidad que ya poseen las comunidades para construir proyectos sostenibles. En lugar de imponer narrativas externas, la planeación debe dialogar con los relatos ya existentes, potenciando sus elementos positivos y purificando sus ambigüedades.

En términos prácticos, esto significa utilizar las fiestas populares, las peregrinaciones y los espacios de encuentro comunitario como plataformas estratégicas de cohesión social y política.

 

Conclusión

La obra de Buttiglione plantea que la política debe entenderse como la presencia viva de Cristo en la historia. Desde la planeación estratégica, este mensaje puede traducirse en la aplicación de una herramienta sencilla pero poderosa: el sentido común.

El sentido común permite ver que el bien común requiere equilibrios entre intereses, que los cambios genuinos nacen desde la comunidad y no desde ideologías, que toda estrategia debe ser integral y considerar la dimensión espiritual, que los pueblos necesitan narrativas compartidas y que los símbolos culturales son recursos estratégicos para la unidad.

En definitiva, el sentido común no es una alternativa al rigor técnico, sino el criterio de prudencia que garantiza que la planeación estratégica se mantenga anclada en la realidad de las personas, sus comunidades y su fe.

Como recuerda el Papa Francisco: “La esperanza no es un optimismo superficial. La esperanza es una roca a la que nos aferramos para no ser arrastrados por las tormentas del tiempo” (Buttiglione, 2025, p. 34).

 

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Referencias

Buttiglione, R. (2025). La presencia de Cristo en la vida política: ¿Cómo vivir el misterio en la cotidianidad de la política? Puebla: Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. ISBN: 978-968-9710-05-9.

Del Noce, A. (1982). L’interpretazione transpolitica della storia contemporanea. Napoli: Guida Editori. https://opac.sbn.it/bid/RAV0080294

Drucker, P. F. (1999). Management challenges for the 21st century. New York: HarperBusiness. ISBN: 9780887309991.

Francisco. (2013). Evangelii Gaudium: Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html

Nietzsche, F. (2008). La voluntad de poder (trad. A. Sánchez Pascual). Madrid: Tecnos. (Obra original publicada en 1901). ISBN: 9788430947038.

Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2005). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Vaticano https://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html

Autor

  • Carlos Anaya

    Director General del RENAPO. México. (2004 a 2010). CEO de Servicios Geo Enlace, IoT (2010). Fundador de Unión de Servicios Solidarios - Banco de Tiempo. (2018). Co-Fundador de metododelcaso.org – Miembro de “Laicos en la Vida Pública” Twitter @caranaya | LinkedIn https://www.linkedin.com/in/carlos-anaya-7198202b/

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