Las crisis son oportunidad

Gerardo Antonio López Hernández

Las crisis son oportunidad
Es necesario que los ciudadanos actuemos con responsabilidad, generar un proceso de reconstrucción nacional apegados a principios y normas; exigir el cumplimiento de la ley; no transigir con las malas conductas; educar a nuestros hijos en la responsabilidad, en el diálogo y la construcción de la paz.

Hemos cerrado un año difícil; tenemos una circunstancia de crisis en todos los campos. Desde hacía mucho tiempo no se sentía y sufría un ambiente tan enrarecido en México; se podría decir que este ambiente, en realidad fue un proceso; como todo en la vida, la circunstancia no cambia de un día para otro; así sucedió en el país. 

El punto de partida fueron las elecciones del año 2018; antes hubo un lapso de transición por la vía pacífica, después de casi setenta años del PRI, partido hegemónico, fue desplazado por el Partido Acción Nacional, fueron doce años en los que no pudieron cuajar los principios sociales proclamados por ese instituto político; fueron varios los hechos, haremos un breve recuento. 

El gobierno del presidente Fox no contó con el apoyo del Congreso hacia varias de sus iniciativas; muchos priistas incrustados en el poder ejecutivo se encargaron de obstaculizarlo; debido a la formación profesional de Fox como administración de empresas hubo varios intentos para tratar de modernizar y desregular la administración pública; se le señaló de ver al gobierno como una enorme empresa; inició su gestión buscando talentos en el sector privado, se contrataron “head hunters” para encontrar candidatos; a muchos funcionarios de carrera nos pareció que se olvidaba del componente fundamental: la vocación, y del hecho de que el gobierno no busca la rentabilidad económica sino la búsqueda del bien común, por lo que las inversiones deben tener un objetivo de rentabilidad social. 

Con esta visión se establecieron reconocimientos a las áreas de gobierno que hubiesen realizado acciones de simplificación y desregulación administrativa; y se premió la innovación. 

El país salió adelante en esa etapa de transición;  

Aunque a Fox no le gustó y no apoyó a Felipe Calderón como sucesor designado por el PAN, tuvo el suficiente capital político para que este partido ganara las elecciones en año 2006. 

Muchos confiaban en que Calderón, como político experimentado, obtuviese mejores resultados que su antecesor, sin embargo, su personalidad y carácter se lo impidieron. Carlos Castillo Peraza un viejo panista yucateco, lo dibujó en una misiva que le dirigió a éste, y que al hacerse pública los distanció definitivamente: inteligente, pero soberbio; no admitía corrección en sus políticas, era autócrata y sobre todo tenía los vicios del sistema político: la negociación antes que los principios; así se perdió toda una tradición panista que habían forjado hombres de la talla de Gómez Morín. 

El sexenio 2006-2012 coincidía con hechos simbólicos -el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana-, que no aprovechó con actividades políticas y culturales. Lo único que se recuerda fue “La Estela de Luz” y la corrupción ligada a su proceso de construcción. 

A Genaro García Luna, su policía favorito, le dio todo el poder como secretario de Seguridad Pública, sin embargo no hizo caso a las evidencias sobre posibles vínculos con la delincuencia organizada. Con los años esto lo deja muy mal parado, particularmente porque en Estados Unidos fue acusado y detenido por ese motivo. 

La desilusión que causó en el electorado al no ver mejoras significativas en las condiciones sociales y políticas motivó el regreso del PRI, con el slogan de… nosotros sí sabemos hacer las cosas. 

El PRI contó con TELEVISA como aliado en el diseño de imagen de Enrique Peña Nieto, a quien impulsaron desde que era gobernador; le consiguieron una artista con imagen agradable, y hubo un bonito y feliz matrimonio, la telenovela que el público deseaba. 

Los viejos priistas, que durante doce años perdieron prebendas estaban ansiosos de recuperarse económicamente. El sello de este gobierno fue la escandalosa corrupción, que terminó por hundirlos. 

En tanto Andrés Manuel López Obrador, becado por el PRD, recorrió el país y captó el sentimiento del pueblo que capitalizó en su momento. Cuando López Obrador quería seguir mangoneando y disponiendo del PRD, vino la fractura: funda MORENA y se lleva a una parte importante de perredistas. 

Así, la transición a la izquierda se nutrió de los decepcionados por la grave corrupción del PRI y, aunque este partido presentó un buen candidato, no fue suficiente. Los priistas captaron el momento político y supieron de qué lado tendrían que irse: quitaron los apoyos a su candidato, persigueron al candidato del PAN y pactaron su impunidad, entregando el poder desde que se conocieron los resultados de las elecciones de 2018; Andrés Manuel honró el compromiso y no hubo persecución para Peña Nieto y sus principales colaboradores. 

El triunfo de la izquierda los sorprendió a ellos mismos, no tenían cuadros para ocupar las secretarías de estado, de ahí la selección de los titulares de las secretarías con el criterio de 80% de fidelidad al líder y 20% de experiencia. De hecho ninguno destacó porque el estilo autócrata del presidente prescindió de ellos; su simplicidad en el análisis e ignorancia de la economía no fueron obstáculos para la toma de decisiones. Su orientación al populismo lo llevó a inventar enemigos, a culpar al pasado de sus propios errores y a la polarización social. Mientras el pueblo bueno y sabio lo apoyaba, los enemigos de ese pueblo eran sus opositores, los conservadores. 

Este gobierno se caracterizó por las políticas asistencialistas y clientelares; por corromper a las fuerzas armadas, utilizarlas como aliados, contrario a su oferta de regresarlos a los cuarteles, por para darle un poder como no se lo había dado ninguno de los gobiernos posrevolucionarios y por desnaturalizarlos con actividades que nada tienen que ver con su razón de ser: desde construir infraestructura, hasta la administración de aeropuertos, trenes, aerolíneas y aduanas, solo por mencionar algunas. En pocas palabras, los compró al ofrecerles jugosos negocios, los metió de lleno a la corrupción, pero aseguró su apoyo. 

Apoyado en la postverdad como narrativa: todo lo malo era producto de los gobiernos previos, y la mentira y el engaño como estrategias de comunicación en sus conferencias mañaneras, manipuló a un amplio sector de sus seguidores. En este espacio -que unas veces sirvió de cadalzo para sus opositores- señalaba a los buenos para él y a quienes él consideraba malos. Su gestión nunca la valoró por sus resultados, sino por los ratings a su favor. 

Poco se cuestionaron los gastos que implicaban el enlace nacional diario, el tiempo que invertía en su producción, el gasto en cámaras, consola, equipos, personal técnico especializado, materiales, conectividad, costo de la señal y de su retransmisión, etc., para que sus bravatas cotidianas salieran al aire. Estas conferencias fueron su prioridad de gobierno, les brindaba la mayor parte de su tiempo y a través de ellas gobernaba –al diablo con las instituciones– e imponía su agenda política. También instituyó el culto a su personalidad y contribuyó a concentrar un gran poder. Así desapareció las instituciones autónomas. La mayor transformación institucional y el cambio de régimen lo logró con sus 19 iniciativas presentadas el 5 de febrero de 2024, las cuales está instrumentando su fiel seguidora, la actual presidenta. 

Tuvo el acierto de incrementar significativamente el salario mínimo general. Demostró que no fue inflacionario y resultó favorable para la economía; además, le ganó adeptos en la clase trabajadora. 

Concluyo con una rápida descripción de los pasos que ha dado la presidenta, en estos tres meses de su gestión. Pero antes es necesario revisar su perfil: proviene de una familia judía. Sus abuelos paternos migraron a México provenientes de Lituania y los maternos eran sefardíes que salieron de Bulgaria por causa de la Segunda Guerra Mundial, según el sitio Enlace Judío. 

Antes de las elecciones de 2018, en las que ganó el cargo de jefe de gobierno de la ciudad de México Sheinbaum declaró:  Soy mexicana (…) pero estoy muy orgullosa de mi origen, orgullosa de mis abuelos maternos y orgullosa de mis abuelos paternos” 

“Evidentemente, la cultura se trae en la sangre y soy cercana (a la religión judía), porque finalmente en la casa de mis abuelos celebrábamos todas las fiestas judías” 

Le tiene una gran admiración a su Madre Annie Pardo Cemo, la cual participó en el movimiento del 68 -se supo que la extinta Dirección Federal la tuvo en la mira por esa razón-. Este antecedente explica el motivo por el que, al día siguiente de su toma de posesión, ofreció a nombre del gobierno disculpas por esta persecución. 

Respecto de su padre, Carlos Sheinbaum Yoselevitz, fue un empresario e ingeniero químico -nacido en México-, que destacó en la industria curtidora de pieles y de la fabricación de precursores químicos y, dato curioso, fue miembro del Partido Comunista Mexicano. 

Otro dato interesante de su perfil lo dio el presidente de Colombia, Gustavo Petro cuando dijo que Claudia apoyó a las FARC, al igual que él. 

La formación marxista de la presidenta inició en su hogar, con sus padares; estudió en el extranjero, y habla un inglés fluido. Está mejor preparada que su antecesor. El perfil de los pocos secretarios de estado nombrados por ella es de personas capacitadas para los cargos asignados. Su gran reto polìtico es controlar al Congreso, a los secretarios de estado que le fueron impuestos, a los 24 gobernadores morenistas, que son controlados por su precedesor, así como a los integrantes del poder judicial que su partido nombrará. 

Entre los principales retos de gobierno está el control de la migración de paso a los Estados Unidos y, de manera especial, controlar la inseguridad, no por asuntos internos, sino para congraciarse con el próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien la ha amenazado de una intervención suave para acabar con los líderes de los cárteles y el trasiego de droga a su país. Este hecho la confronta con la política de “abrazos, no balazos” de su predecesor. Aunque corregir esa política no será fácil, le ha destinado a la SSP federal los recursos necesarios. 

Otro reto se viene con la crisis económica heredada, que obligó a introducir fuertes recortes en el presupuesto de 2025 a educación, salud y medio ambiente. La negativa morenista a ajustar su gasto generó un conflicto entre los líderes morenistas de las cámaras de diputados y senadores. 

El panorama de la reconstrucción del país resultará difícil, como lo había manifestado en un artículo previo, cuando hablamos sobre la ciudad de Dios; construirla empieza por un proceso de conversión interna.  

Es necesario que los ciudadanos actuemos con responsabilidad, generar un proceso de reconstrucción nacional apegados a principios y normas; exigir el cumplimiento de la ley; no transigir con las malas conductas; educar a nuestros hijos en la responsabilidad, en el diálogo y la construcción de la paz; en el cumplimiento de los deberes, en la honestidad, en el uso sensato de los recursos y, sobre todo, participar en política, en la construcción de una oposición alejada de prácticas corruptas; en buscar y apoyar liderazgos ciudadanos frescos comprometidos con el bien común. 

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