La idea de ser parte de una potencia económico-militar a nivel mundial es seductora, pero ¿responde realmente a nuestra vocación histórica y cultural como mexicanos y latinoamericanos?
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La idea de ser parte de una potencia económico-militar a nivel mundial es seductora, pero ¿responde realmente a nuestra vocación histórica y cultural como mexicanos y latinoamericanos?
Si observamos a los hombres y mujeres de hoy, notamos signos de escepticismo, de tristeza, de angustia, de falta de sentido de la vida, en suma, de profunda infelicidad, provocada por una ausencia de vivir en plenitud la vocación a la que Dios nos ha llamado. La Felicidad sólo puede provenir de la dedicación al prójimo o del compromiso con algo más noble que la simple preocupación por la propia persona.
Cuando se siembra Esperanza en el corazón humano, se desarrolla una capa protectora para los momentos de crisis y pruebas, porque es una valioso detonador de la oración.
En este 2025, año de perdón y de jubileo, la Iglesia Católica nos invita a la reflexión, a la reconciliación, a otorgar y recibir un profundo perdón celebrando, precisamente, nuestra redención.
México no está terminado. Su futuro depende de los mexicanos que, como antes, se han esforzado en construir un mejor México, con la esperanza de que su empeño cristalice y contribuya a un mejor futuro.
El complemento natural y necesario del Estado laico es el reconocimiento y protección jurídica de la libertad religiosa de los ciudadanos, de modo que cada uno tenga la libertad de elegir y seguir la religión que prefiera o no elegir ninguna.
La Parábola de la cizaña -la verdad Revelada- nos permite entender las características de la embestida que la cizaña ha emprendido contra la sociedad con la intención de expulsar a Dios de la vida pública y social.
La esperanza cristiana emerge como una respuesta esencial para los creyentes, permitiéndoles no solo superar los obstáculos, sino también encontrar sentido y propósito en medio de las dificultades.
El cambio social efectivo surge de la interacción dinámica entre diferentes modelos y estrategias de participación ciudadana.
La realeza social de Jesucristo es fuente de todo bien porque el es la misma fuente de toda prosperidad y causa directa de la felicidad de los seres humanos.
La sociedad actual se encuentra muy alejada de los objetivos espiritual y temporal de la Ciudad del Amor debido a debilidades del pasado.
Con respecto a las heridas, la madre Teresa de Calcuta decía que “hay males que no se pueden curar con dinero, solo con amor”.
La Parábola de la Cizaña explica que la mala semilla, sembrada por el Maligno durante la noche, busca destruir lo que la Buena Semilla construye de día.
El 24 de octubre de 2024, el Papa Francisco nos entregó Dilexit Nos, una encíclica profundamente anclada en la realidad del amor de Dios.
Este artículo analiza el discurso del Papa Francisco en la 50ª Semana Social de los católicos en Italia, enfocándose en su visión de la democracia y la participación ciudadana en el siglo XXI.
Un fantasma recorre al mundillo digital de la Iglesia Católica, particularmente en el sector con sensibilidades más tradicionalistas: el de la angustiante desesperanza.
Este ensayo en torno a la forma y el método para realizar un acompañamiento propositivo en la vida política, a fin de coadyuvar con la mejora de los servidores públicos y el beneficio de la ciudadanía.
Después del Concilio Vaticano se vivieron tiempos difíciles de polarización, de extremos que se apartaban de una forma u otra del magisterio. Pese a todo, la Iglesia ha seguido su curso
Will Catholics be the first to undermine our own faith and our Church? Apparently this is what happens when we spread false news without having at least studied the documents of the Magisterium.
Platicando de los problemas cotidianos, profundizamos la dificultad en la comprensión de dos conceptos: el del sentido y el del significado. Nos preguntábamos ¿qué sentido tiene esforzarse por conseguir una cierta seguridad y desarrollo en todos los ámbitos si, al...
Cada 22 octubre, la Iglesia Católica conmemora a un líder espiritual cuyo impacto trascendió fronteras y religiones: San Juan Pablo II. Su legado resuena no solo en los altares, sino en el corazón de la humanidad.