Dificultades para la construcción de la Ciudad del Amor

Alejandro Wiechers Rivero

Dificultades para la construcción de la Ciudad del Amor
La Parábola de la Cizaña explica que la mala semilla, sembrada por el Maligno durante la noche, busca destruir lo que la Buena Semilla construye de día.

Para entender lo que pasa en el mundo recurrimos a la Parábola de la Cizaña, que explica que la mala semilla, sembrada por el Maligno durante la noche, busca destruir lo que la Buena Semilla construye de día.

Los podridos frutos de la Cizaña, que son muy abundantes: la destrucción del Orden Social Cristiano; la imposición de leyes anticristianas para perseguir a la Buena Semilla; la acción siniestra del crimen organizado aliado al actual gobierno; la destrucción de México con la imposición autoritaria del perverso comunismo, nos orillan a preguntar: ¿qué está pasando con la Buena Semilla?

Esta última encuentra varias dificultades para trabajar: El cúmulo de errores sembrados por la Cizaña en los últimos 300 años, que han corrompido el pensamiento de muchos; La prosperidad económica con una mentalidad egoísta que busca desordenadamente una vida cómoda; El desconocimiento de la Doctrina Social Cristiana, que es la guía segura de la restauración del Orden Social Cristiano.

Estas dificultades deben ser superadas para la construcción de la Ciudad del Amor

¿Qué está pasando en el mundo?

No es fácil entender lo que está pasando en el mundo: ¿Qué sentido tiene la acción del mal y el aparente éxito de los malos; tanto dolor y sufrimiento?

La Parábola de la Cizaña, la cual pertenece a la revelación divina, nos puede ayudar a encontrar una respuesta [1]

En esta parábola, la cizaña es la mala semilla que ha sido sembrada de noche por el maligno, con la intención de sabotear la cosecha. El dueño del campo había sembrado previamente la buena semilla. Este decidió dejar que crezcan juntos para evitar confundirlos y que, al tiempo de la siega, se vea claramente quién es trigo bueno y quién es cizaña, para mandar al primero al granero, – el cielo -, y a la cizaña quemarla en el fuego.

La buena semilla construye el reino de Dios, la Ciudad del Amor. La cizaña destruye lo que construye la buena semilla.

¿Quién va ganando, la Cizaña o la Buena Semilla?

La cizaña ha trabajado arduamente durante los últimos siglos para cosechar finalmente varios frutos podridos y perversos, pero reales:

  • Amenaza con la destrucción del Orden Social Cristiano (OSC); de los Órdenes Natural, Humano y Sobrenatural [2]; de las instituciones intermedias y del tejido social;
  • Ha impuesto leyes anticristianas contra la vida, la dignidad de la persona, la santidad del matrimonio y de la familia; leyes que han sido “aprobadas” con medios sucios, embusteros, y fraudulentos;
  • Ha hecho añicos la seguridad personal, institucional y el estado de derecho con corrupción y alianzas del gobierno con narcos y con el crimen organizado, los cuales singuen trabajando impunemente;
  • Pretende imponer en México el perverso comunismo y así apoderase del país y esclavizar a la sociedad.

Mientras la cizaña trabaja activa y organizadamente con un plan mañoso, las actividades de los “buenos” aparentemente se reducen a cumplir con sus deberes de estado como esposos, padres, trabajadores, o empresarios, para subsistir en el día a día, mantener su nivel de vida y prosperar económicamente.

Algunos han empezado a rezar para pedir el milagro de no caer en el comunismo. Varios han levantado la voz y se han manifestado en las calles de manera reactiva, confundidos y desorganizados, para tratar de defender a las instituciones, a los valores humanos, al estado de derecho y a la libertad, hoy en peligro de extinción.

Los “buenos” están dispersos, desunidos, pasmados, sin saber que hacer, frustrados, con miedo, y enojados

La verdad, el bien y el amor están muy callados en México. Diera la impresión de que la buena semilla hace esfuerzos insuficientes e ineficaces para construir la Ciudad del Amor.

Las dificultades para construir la Ciudad del Amor:

La Buena Semilla se encuentra ahora con varias dificultades para trabajar:

  • El cúmulo de errores sembrados por la cizaña en los últimos siglos para tratar de anular el pensamiento cristiano.
  • Pareciera que la prosperidad económica y la vida cómoda han adormecido a la sociedad occidental.
  • El desconocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia.

Analicemos el impacto que trae cada dificultad.

Algunos errores contra la Fe, la Moral y las Buenas Costumbres han sido aceptados por la sociedad moderna

La cizaña ha trabajado sistemáticamente en la destrucción del hombre y del OSC desde hace varios siglos. Tiene un perverso y mañoso plan, no actúa improvisando. Desde hace más de 300 años ha sembrado graves errores en la sociedad para corromper la inteligencia, la voluntad y el corazón del hombre.

La iglesia Católica ha condenado muchos de estos errores en diversos documentos Pontificios. Uno de ellos, la Encíclica “Quanta Cura” [3] escrita en 1864 por el Papa Pío IX, reprueba los principales errores de su época. Junto con esta Encíclica, el Papa publica el documento “Syllabus Errorum”, que es una larga lista de estos errores, en el que expone los yerros y la doctrina de la Iglesia [4]

Estos errores han sido introducidos en el mundo occidental de una manera sutil, dosificada e inteligente -para facilitar su aceptación y evitar el rechazo– con una amplia difusión. La sociedad, eventualmente, fue acogiéndolos como “verdades”, contaminando la conciencia, la inteligencia, la voluntad y el corazón

Los primeros errores pavimentaron el camino de nuevos errores. De manera similar a la rana que brinca del agua hirviendo para salvar su vida, pero se cocina a fuego lento, la sociedad occidental se ha ido cocinando a fuego lento con cada error, de manera que hoy esta cómoda con el “agua hirviendo” resultado del cúmulo de errores asumidos

Los católicos tenemos a la Iglesia, la cual, guiada por el Espíritu Santo, es la custodia de la verdad, de la moral y de las buenas costumbres personales y sociales, y nos da a conocer oportunamente estos errores para evitar caer en ellos.

Desafortunadamente, muchos católicos ignorando la voz de los Papas, han acogido, en algún grado, errores como el naturalismo, el racionalismo, el nihilismo, el laicismo, el indiferentismo, el ateísmo práctico, el liberalismo, el relativismo, y más recientemente la ideología de género y la cultura de la muerte.

Para medir el nivel de contaminación bastaría con preguntar: ¿cuántos católicos conocen los documentos de la Iglesia que condenan estos errores?; ¿cuántos y cuáles errores han rechazado, y cuántos y cuales errores han aceptado?

Este punto es fundamental para entender lo que está pasando, pues Dios creó al hombre para conocer la Verdad, no el error; hacer el bien, no el mal; y para amar, no para odiar. El error, el mal y el odio son los resultados indeseables de los errores condenados por la santa Madre Iglesia.

La prosperidad económica y la vida cómoda con mentalidad egoísta nos han adormecido

Después de la Segunda Guerra Mundial vino una ola prosperidad económica en occidente, permitiendo un estilo de vida cómodo, pleno de bienes materiales, acompañada de una mentalidad egoísta que generó injusticia e inequidad social, indiferencia ante la pobreza y el dolor, y un abandono de práctica de la caridad.

Pareciera que la buena semilla hubiera entrado en una etapa de hibernación, haciendo una pausa en la lucha por cuidar y acrecentar el orden social cristiano.

La actitud de millones de “buenos” sugiere que se han olvidado de que esta tierra es pasajera, que un día todos vamos a morir y vamos a ser juzgados por nuestras obras y por nuestro amor Dios y al prójimo.

Se han olvidado de que aquí estamos para usar ordenadamente de los bienes de la creación para construir la Ciudad del Amor en esta tierra y de esta manera ganarnos el cielo.

Dios no nos creó para vivir desordenadamente construyendo fortunas y paraísos terrenales, ni para gozar y divertirnos desordenadamente, olvidados de Dios y del prójimo.

El desconocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, que es la guía segura para restaurar el Orden Social Cristiano

En los dos últimos tres siglos los Papas han publicado un sinnúmero de documentos de contenido social, que constituyen una guía segura para la construcción del orden social basado en la verdad revelada. El cuerpo de todos estos documentos constituye la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). [5]

Hoy la Doctrina Social de la Iglesia, es la gran desconocida y, por tanto, ignorada.

Se desconocen los principios de la Participación, la Solidaridad, la Subsidiariedad, el Bien Común, el Destino Universal de los Bienes.

A manera de ejemplo y como resultado de esta ignorancia, en México la sociedad limitó su participación política a la emisión de su voto cada 6 años. La “democracia” cayó en el juego de los partidos políticos, en el que supuestamente representan el sentir de los representados, pero se degradó cuando éstos, al dejar de trabajar por el bien común, al ignorar la DSI, y al vender su voto al mejor postor, dejaron de representar al pueblo.

La cizaña está avanzando hoy a pasos agigantados al encontrarse con una sociedad altamente contaminada por estos nefastos errores, adormilada por el confort y la prosperidad personal egoísta, y muy limitada en su acción social y política por el desconocimiento de la Doctrina Social Cristiana.

La Construcción de la Ciudad del Amor es una realidad imparable

Nuestra certeza está basada en la fe, en la esperanza y en la caridad.

La construcción de la Ciudad del Amor puede partir de cualquier situación natural, humana, o sobrenatural por adversa que sea, incluyendo a las persecuciones dioclecianas de antaño, o las masónicas actuales.

La fe y la historia nos enseñan que, aún en las sociedades más anticristianas, aún en medio de las crueles persecuciones de los primeros tiempos, la Iglesia no solo permaneció, sino que evangelizó y convirtió a miles, dando sublimes frutos de virtud y caridad con una enorme cantidad de mártires y santos.

Después de 300 años de ingentes e indecibles sufrimientos, surgen las primeras conversiones de los gobernantes, lo cual dio paso a la cristianización de Reinos enteros con las estructuras cívico-políticas y sociales de la época, cimentando el camino para las manifestaciones posteriores del Orden Social Cristiano.

Para establecer y acrecentar el OSC se requiere de la colaboración de la Iglesia y el Estado para ordenar la sociedad con los valores y principios cristianos que respeten la vida, la dignidad del hombre y velen por los derechos humanos.

En la actualidad no solo no hay colaboración entre la Iglesia y el Estado, sino que, por el contrario, el OSC se encuentra seriamente amenazado por el astuto trabajo del Maligno, que ha sembrado una gran cantidad de cizaña.

En la Ciudad del Amor lo primero es amar a Dios por encima de todas las cosas y amar al prójimo como Dios nos ama. Este amor no es “sentir bonito” sino que consiste en empapar la inteligencia con la verdad, en educar a la voluntad para hacer siempre el bien, y en hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.

A pesar de la cizaña, la construcción de la Ciudad del Amor es una realidad imparable.

Es conveniente analizar cómo podemos superar estas dificultades y construir la Ciudad del Amor.

 


Referencias:

[1] Biblia Latinoamericana (1995), Editorial Verbo Divino, Matero 13: 24 – 52

[2] Carta Encíclica Humanum Genus, 1884, Papa Leon XIII. Vatican.va

[3] Encíclica Quanta Cura, 1864, Papa Pio IX, Vatican.va

[4] Syllabum Errorum, Resumen de los principales errores de nuestra época, 1864, Papa Pio IX, Vatican.va

[5] Pontificio Consejo Justicia y Paz, (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana.

Autor

  • Maestro en Ciencias de Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Austin, Tx, Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM, fundador de FUNDICE AC en Guadalajara, Jalisco, fundador del Instituto Feminatural AC en Guadalajara, Jalisco, autor de los libros “Desnudando el prodigio de la fertilidad humana” y “Todo sobre los métodos naturales y artificiales del siglo XXI”, 18 años en la empresa Hewlett Packard, 8 años en la empresa farmacéutica Probiomed. Inventor de 20 patentes, algunas de ellas en 6 países. Director y fundador de la empresa StepCleaner SA de CV. Inventor del Horno Solar Híbrido Multifuncional Evexia. Autor del libro “Construyendo la Ciudad del Amor”.

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