En este mes de junio en el que se celebra la Festividad de San Pedro y San Pablo es importante valorar la importancia de San Pedro como primer Papa de la Iglesia; en el contexto de la muerte del Papa Francisco, el pasado 21 de abril; y de la elección del Papa León XIV, el pasado 8 de mayo. Comentando principalmente el pensamiento de ambos papas, a través de algunos documentos y discursos.
Como antecedente, es importante citar las palabras del Cardenal Isidro Gomá, Primado de España, dichas durante la persecución religiosa de inicios del siglo XX, cuando como gran biblista que era comentó en un pasaje de los Evangelios que la llegada de Cristo era “un momento histórico y providencial”.
Lo mismo podríamos decir del tiempo que estamos viviendo, de los acontecimientos eclesiales tan importantes no sólo para la Iglesia sino para toda la Humanidad: el Año Santo del Jubileo del 2025; el Centenario de la Institución de la Festividad de Cristo Rey, también en 2025; el Novenario Intercontinental del Quinto Centenario de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe en México; el Novenario Universal del Segundo Milenio de la Redención de Jesucristo Nuestro Señor.
Y también de eventos eclesiales inesperados, pero relevantes: la muerte del Papa Francisco y la elección del Papa León XIV, como lo demostró el interés mundial tanto por los funerales del Papa Francisco como por la Misa de inicio del Pontificado del Papa León XIV, con la presencia de la Jerarquía de la Iglesia, de presidentes y delegados de varios países del mundo, además de cientos de miles de fieles católicos.
Empezando con el pensamiento del Papa Francisco. En la Exhortación Apostólica Postsinodal Evangeli Gaudium La alegría del Evangelio -su primer documento pontificio-, se encuentran aspectos relacionados con la Nueva Evangelización y con la aplicación práctica de la Doctrina Social de la Iglesia. En ella destacan las siguientes ideas:
“Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años…
Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia (cada cristiano y cada comunidad) salga a anunciar el Evangelio a todos (este Capítulo Primero lo titula Iglesia en Salida), en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La Nueva Evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados… todos somos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, que más allá de nuestras imperfecciones nos ofrece su cercanía, su palabra, su fuerza y le da un sentido a nuestra vida.
Todos los cristianos, como los Pastores, están llamados a ocuparse en hacer un Mundo mejor. En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus Apóstoles: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6, 37), lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad (las obras de Misericordia) ante las miserias muy concretas que encontramos… ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la Esperanza Viva!
A la Madre del Evangelio Viviente le pedimos que interceda para que esta invitación a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial.”
Es muy claro el mensaje inicial del Papa Francisco, es hora de que todos participemos en la actividad evangelizadora, en el seguimiento y anuncio de Cristo, lo cual vuelve a poner de relieve al final de su pontificado y de su vida, con motivo del Año Santo del Jubileo del 2025. En la convocatoria correspondiente dice: “Que pueda ser el Jubileo para todos, un momento de encuentro vivo y personal con el Señor, “Puerta” de salvación; con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como “Nuestra Esperanza” (1Tim 1,1)”
Ese es el tema que propone para el Jubileo: “Jesucristo es nuestra Esperanza” y que va desarrollando en sus Catequesis de las Audiencias Generales de los miércoles -aun estando en el hospital, mandó su catequesis para que fuera leída-; el lema del Jubileo por otra parte, es “Peregrinos de Esperanza” para que se camine al Encuentro con Jesucristo.
Te recordamos con afecto y con respeto, Papa Francisco. Gracias por tus enseñanzas que nos señalaron el camino; por tu testimonio cristiano que nos motivó a seguir a Cristo; y por los caminos que recorriste para Evangelizar, como representante de Cristo. Estás ya en la Gloria de Dios, no te olvides de interceder por nosotros. Así sea.
Por lo que toca al recién electo Papa León XIV, desde que salió el humo blanco nuestro interés y emoción fue creciendo por conocer al nuevo sucesor de Pedro y representante de Cristo. Fue un momento verdaderamente emotivo la salida del Papa León XIV con una gran sonrisa y serenidad. Y nosotros dijimos: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.
Veamos algunas partes de su discurso de presentación:
“¡La paz esté con todos ustedes! Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo Resucitado (cuando se aparece a sus Apóstoles el mismo domingo de Resurrección Jn 20,19), el Buen Pastor, que ha dado la vida por la grey de Dios… Esta es la paz de Cristo Resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente…
Somos discípulos de Cristo, Cristo nos precede. El Mundo necesita su Luz. La Humanidad lo necesita, como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor… Quiero caminar junto con ustedes, como Iglesia unida buscando siempre la paz, la justicia, procurando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros… Iglesia que busca siempre estar cerca especialmente de aquellos que sufren.”
Este discurso es eminentemente Cristocéntrico y evangelizador. En el mensaje al cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano, les habló de aspectos sociales y de política internacional:
“Es tarea de quien tiene responsabilidad de Gobierno aplicarse para construir sociedades civiles armónicas y pacificas. Esto puede realizarse sobre todo invirtiendo en la Familia, fundada sobre la unión estable entre hombre y mujer, “bien pequeña, es cierto, pero verdadera sociedad y más antigua que cualquier otra” (León XIII, Rerum Novarum). Además, nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutele la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas más frágiles e indefensas, desde el niño por nacer hasta el anciano, desde el enfermo al desocupado, sean estos ciudadanos o inmigrantes.”
Por último, en su homilía de la Misa de Inicio de su Pontificado, el 18 de mayo, el Papa León XIV dio un gran mensaje a la Humanidad: “Nosotros queremos decirle al Mundo, con humildad y alegría: ¡Miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo nosotros somos uno, para construir un Mundo nuevo donde reine la paz.”
Han sido expresiones centrados en el orden social cristiano: defensa de la familia constituida por hombre y mujer; defensa del ser humano que se encuentra en el seno de su madre; respeto a la dignidad de los ancianos, de los enfermos, de los desocupados, de los inmigrantes. Han sido palabras de paz y de justicia en todos los órdenes nacionales e internacionales. Han sido palabras de unidad, de verdad y de amor. Todo ello en torno a la persona de Jesucristo Nuestro Señor, que es “El Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). ¡Habemus Papam!





