El año 2025 tiene una importancia especial, pues se celebra un Año Santo Jubilar como cada 25 años lo convoca la Iglesia Católica por medio de una Bula de convocación del Papa respectivo; en este caso se trata de la Bula “Spes non confundit” (la Esperanza no defrauda) del Papa Francisco, del 9 de mayo del 2024.
En segundo lugar, se conmemora el Primer Centenario de la Institución de la Festividad de Cristo Rey, que proclamara el Papa Pío XI con su Encíclica “Quas Primas” del 11 de diciembre de 1925.
En tercer lugar, ya de manera local para México, se conmemora el 50 Aniversario luctuoso de Juan Bosco Rosillo y César Fernando Calvillo, que murieron asesinados por enemigos de Dios y de la Iglesia cuando ellos tenían 20 y 21 años, respectivamente, a las faldas del Cerro del Cubilete; por dar un testimonio de Fe cristiana y de fidelidad a la Iglesia y al Papa San Paulo VI, el sábado 22 de noviembre de 1975.
El Año Santo Jubilar Ordinario del año 2025, inicia el 24 de diciembre del 2024 cuando la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro se abra, y se clausurará el 6 de enero del 2026 con el cierre de la Puerta Santa.
Sobre su objetivo dice lo siguiente el Papa Francisco: “Que (el Jubileo) pueda ser para todos, un momento de Encuentro vivo y personal con el Señor (Jesucristo), puerta de salvación (cfr Jn 10, 7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como “nuestra Esperanza” (1 Tim, 1,1)”.
Como algo sobresaliente, en especial para los mexicanos en este documento de carácter mundial, es el comentario que hace el Papa Francisco sobre la Virgen de Guadalupe, dice así el Papa: “La Esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto …, ella viene en nuestro auxilio, nos sostiene y nos invita a confiar y a seguir esperando. A este respecto, me es grato recordar que el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en la Ciudad de México, se está preparando para celebrar, en el 2031, los 500 años de la primera aparición de la Virgen por medio de Juan Diego, la Madre de Dios hacía llegar un revolucionario mensaje de Esperanza que aun hoy repite a todos los peregrinos y a los fieles: “¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”.
Y termina el Papa Francisco con esta expresión: “El próximo Jubileo, por tanto, será un año caracterizado por la esperanza que no declina, la esperanza en Dios… Que la fuerza de esta esperanza pueda colmar en nuestro presente en la espera confiada de la venida de Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la alabanza y la gloria ahora y por los siglos futuros.”
Por otra parte, el Papa Pío XI en su Encíclica “Quas Primas” instituye la festividad de Cristo Rey al final de Año Jubilar de 1925, y por eso el año 2025 se conmemora el primer centenario de la institución de esta fiesta, y que ha venido a ser de gran importancia par el Mundo Cristiano en general y para México en particular, ya que al grito de ¡Viva Cristo Rey! ofrendaron su vida los Mártires Mexicanos en la persecución religiosa de 1926-1929.
Citamos a continuación algunos párrafos significativos de esta Encíclica:
“Este cúmulo de males había invadido la Tierra porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su Ley Santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y gobernación del Estado…”
“Ponemos digno fin a este año jubilar (de 1925) introduciendo en la Sagrada Liturgia una festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor Jesucristo Rey… ¿Qué cosa habrá para nosotros más dulce y suave que el pensamiento de que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza sino también por derecho de conquista, adquirido a costa de la Redención?… Nos anima la dulce esperanza de que la fiesta anual de Cristo Rey, impulse felizmente a la sociedad a volverse a nuestro amadísimo Salvador.”
“Por tanto, con nuestra autoridad apostólica instituimos la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey, y decretamos que se celebre en todas las partes de la Tierra el último domingo de octubre (después se cambió al último domingo de noviembre). Asimismo, ordenamos que en ese día se renueve todos los años la Consagración de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús.”
Además de estos eventos tan importantes para los cristianos de todo el Mundo, se tiene aquí en México la conmemoración del 50 aniversario luctuoso de los Mártires del Cubilete, dos jóvenes de 20 y 21 años: Juan Bosco Rosillo de la Ciudad de México y César Fernando de la Ciudad de Aguascalientes; que fueron asesinados por enemigos de Dios y de la Iglesia, por dar un testimonio de Fe Cristiana y de Fidelidad a la Iglesia y al Papa San Paulo VI, durante la Segunda Marcha Juvenil a Cristo Rey en el Cubilete, organizada por la Asociación Católica de la Juventud Mexicana ACJM, de la que eran integrantes, el 22 de noviembre de 1975. Su proceso de beatificación se encuentra en los trámites iniciales. Y se puedan unir, primero Dios, a la lista de Mártires de la ACJM ya Beatificados, como lo son: Anacleto González Flores y compañeros laicos, que murieron ejecutados por el Gobierno de Calles durante la persecución religiosa de 1926-1929.
Referencias:
Papa Francisco, 2024.Bula Spes non confundit. México. Ediciones Paulinas.
Papa Pío XI, 1925. Encíclica Quas Primas.
García, Fernando. 2022. “Juan Bosco Rosillo y César Fernando Calvillo”. México. Ediciones del Movimiento Dejar Huella.





