Para la construcción de la Ciudad del Amor
Sinopsis
La sociedad actual se encuentra muy alejada de los objetivos espiritual y temporal de la Ciudad del Amor debido a debilidades del pasado, principalmente: la aceptación de errores contra la Fe, Moral y Buenas Costumbres; el adormecimiento debido a la comodidad de vida por una prosperidad económica con mentalidad egoísta; y el desconocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que es la guía segura para defender y restablecer el Orden Social Cristiano (OSC).
La construcción de la Ciudad del Amor requiere de un esfuerzo inteligente y ordenado que, partiendo de la situación actual, sea capaz de lograr los objetivos espiritual y temporal. Se proponen tres Vías: la Vía de la Evangelización para la Conversión de las almas a Dios; la Vía de la educación humana y social basada en la Doctrina Social de la Iglesia para forjar personas capaces de la reconstrucción del Orden Social Cristiano, y la Vía de la acción cívico-política inteligente, planeada y articulada para restaurar el tejido social, el OSC, y la construcción de la Ciudad del Amor.
El contexto social actual como punto de partida
El objetivo espiritual de la Ciudad del Amor es: que lo más importante para la sociedad sea el Amor a Dios por encima de todas las cosas y el Amor al prójimo como Dios nos ama. El objetivo temporal es la constitución de un Orden Social fundamentado en la Revelación Divina, que busque el Bien Común y la Paz acorde en los valores universales y atemporales de la Libertad, la Justicia, la Verdad y la Caridad, que defienda la vida y procure una vida digna para todos, -incluyendo a los más débiles, vulnerables, enfermos y descartados-, y que faculte las condiciones para que la persona pueda alcanzar la perfección en las dos dimensiones humanas: la temporal y la espiritual.
En un artículo anterior planteamos varias situaciones que caracterizan a las sociedades modernas y que obstaculizan la construcción de la Ciudad del Amor:
• El cúmulo de errores sembrados por la Cizaña en los últimos siglos para tratar de anular el pensamiento cristiano [1, 2];
• Pareciera que la prosperidad económica con mentalidad egoísta ha adormecido a la Buena Semilla en la sociedad occidental;
• El desconocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia [3] ha retrasado su aplicación para defender y restaurar el tejido social y el Orden Social Cristiano.
Estas situaciones describen el punto de partida para la construcción de la Ciudad del Amor en México.
• Desde el punto de vista espiritual, es evidente que existe una grave necesidad de Conversión a Dios de millones de personas para que el Amor a Dios y el amor al prójimo sean los mandamientos más importantes.
• Desde el punto de vista temporal:
– El gobierno actual está trabajando para la destrucción del Orden Social Cristiano y del Estado Mexicano como lo conocemos actualmente, para establecer, por la violencia y el engaño, un perverso régimen dictatorial socialista–comunista.
– Por otro lado, millones de mexicanos actualmente carecen de la formación humana y social mínima indispensable para construir la Civilización del amor.
Esta es la realidad actual que no podemos negar ni hacer a un lado. Desde de esta maraña debemos idear cómo construir la Ciudad del Amor.
Se requiere de un esfuerzo inteligente y ordenado
Hay muchas formas de subir el Monte Everest. La meta está clara, pero los caminos pueden ser varios. Los Sherpas, que son guías experimentados que lo conocen como a la palma de su mano, pueden ayudar a ser exitoso en el intento, pues conocen los peligros, el camino y cómo subirlo. Si queremos improvisar, podemos no llegar a la cresta, o perecer en el afán, víctimas de una ventisca o una avalancha.
Asimismo, la Ciudad del Amor es una meta clara. Sin duda hay varias formas para construirla, pero aquí sugerimos una, esperando que sea eficaz. Para ello recurrimos a la Verdad Revelada y a la historia, para edificar sobre roca y evitar fracasos.
La construcción de la Ciudad del Amor requiere de la colaboración de las dos Sociedades Perfectas: la Iglesia y el Estado. La iglesia está allí. Pero hoy carecemos del otro elemento indispensable: el Estado.
Es por ello por lo que debemos suplir esta carencia preparando ciudadanos de la Ciudad del Amor que sean capaces de organizarse para que instauren las condiciones temporales necesarias para la Ciudad del Amor.
El proceso aquí propuesto incluye una serie de gestiones que irán haciendo el camino al andar, dejando cimentada sobre roca firme la Verdad, el Bien y el Amor en millares de personas en cada ascenso.
Para superar las dificultades mencionadas más arriba se sugieren tres sendas convergentes –que llamaremos Vías-, para ir creando las condiciones necesarias que nos permitan avanzar ordenadamente. Estas Vías deben contemplar las dos dimensiones: la espiritual y la temporal.
• La primera Vía está basada en la Evangelización para colaborar en la Conversión a Dios:
• La segunda Vía está orientada a la Educación humana y social para cimentar en la DSI;
• La tercera Vía está ordenada a la acción cívico-política inteligente, planeada y articulada para restaurar el tejido social y el Orden Social Cristiano.
Primera Vía: Evangelización para la Conversión a Dios
Esta Vía propone salir al encuentro de nuestros hermanos [4] para participar en cruzadas de Evangelización, basadas en la Buena Nueva, para acompañarlos en la Conversión a Dios, de manera que la Verdad ilumine la inteligencia, que la voluntad obre el Bien y el corazón esté inflamado de Amor a Dios por encima de todas las cosas y de amor al prójimo como Dios nos ama.
Convertirnos a Dios es dejar el error, el mal y el odio, y ser personas de Bien. La Conversión sin obras está muerta.
La Conversión a Dios debe ir acompañada de acciones urgentes para atender a los pobres, los vulnerables, los descartados, los abandonados, los enfermos y los que sufren, con una solicitud preferencial, acciones que son indispensables para la paz y el desarrollo social con equidad y justicia [5]. Aquí proponemos dos.
1. Integración de los pobres y vulnerables a una vida digna y a un desarrollo con equidad y justicia social
Es urgente la integración de los pobres y vulnerables a la fuerza económica y productiva que les proporcione una vida digna para hoy y un futuro promisorio. Esta labor debe caracterizarse por el respeto, el espíritu de servicio, de Solidaridad, de Subsidiariedad y del Destino Universal de los Bienes.
Esto solo es factible trabajando unidos y cercanos con los pobres para ir desarrollando juntos las condiciones, infraestructura, instituciones y habilidades necesarias:
No hay Bien Común si no hay una vida digna para todos.
2. Impulsar la Participación en las obras de misericordia corporales y espirituales para atender a la humanidad que sufre
Se trata de aplicarse con ternura para aliviar el dolor y las necesidades del cuerpo y del alma de las personas que sufren, los que están solos, los abandonados, los descartados. Los que le “estorban” al mundo:
Es de almas nobles enternecerse ante el dolor de un hermano.
¿En qué condiciones se puede aplicar esta Vía?
La Vía de la Evangelización puede ser llevada a cabo en cualquier momento, en una sociedad ordenada o desordenada, dado que se trata de un trabajo respetuoso, propositivo, de encuentro y diálogo. Sin embargo, es apremiante y especialmente necesaria en los siguientes casos:
• Cuando la sociedad está invadida de enfermos del alma, en donde el error se ha apoderado de la inteligencia, el mal de la voluntad y el odio del corazón de muchos, como son el crimen organizado y el narcotráfico, causando dolor, sufrimiento, muerte y destrucción;
• Cuando la apatía, la indiferencia, y el egoísmo mantienen adormecidos a los “buenos”;
• Cuando hay gobiernos y legislaciones que tratan de destruir el Orden Social Cristiano (OSC) con amenazas y persecuciones;
• Cuando el abominable comunismo se quiere apoderar -o ya se ha apoderado- del gobierno y de sus instituciones para esclavizar a los ciudadanos, y emprender la cacería de la Buena Semilla para acallar la voz de la Verdad, del Bien y del Amor.
¿A quién le compete realizar la Vía de la Evangelización?
La Evangelización es una tarea que le corresponde a la Iglesia y debe ser tutelada por la Jerarquía Eclesiástica. No obstante, a los laicos también les corresponde en su calidad de miembros de la Iglesia y de la sociedad. Los laicos son idóneos para Evangelizar en los ambientes sociales, empresariales, laborales y cívico-políticos en donde se desenvuelven naturalmente.
Las obras de Solidaridad y de desarrollo social con justicia y equidad, dirigida a la integración de los pobres a una vida digna, le compete principalmente a los laicos en su condición de miembros de la Iglesia y de la sociedad. La participación de la Iglesia en este campo ha sido, y será siempre, imprescindible.
La atención de las necesidades corporales y espirituales de los que sufren, o sean, las obras de misericordia, ha sido una labor grandiosa y heroica realizada por la Iglesia Católica en toda la historia de la humanidad. En esta labor también los laicos pueden colaborar -y han colaborado siempre- de manera eficaz, pues la mies es mucha y los operarios pocos.
Resultados esperados de la Primera Vía
Cimentar las bases de un país fuerte y sano espiritualmente conformado por una sociedad cristianizada y más humana:
• Recuperar la salud espiritual de miles de personas que, arrepentidos de los males cometidos en el pasado, se conviertan a Dios y sean gente de Bien;
• Instruir a la inteligencia con la verdad, la voluntad con una Moral Cristiana, y el corazón con el Amor a Dios por encima de todo, y el amor al prójimo como Dios nos ama, que es la esencia de la Ciudad del Amor;
• Saber identificar y descartar los errores contra la verdad, contra el bien y contra el amor sembrados por la Cizaña;
• Mover corazones y voluntades para multiplicar la atención preferencial a los pobres y descartados.
Segunda Vía: Educación humana y social para cimentar en la DSI
Posterior a la Conversión a Dios, es indispensable promover cruzadas para la educación y formación humana y social.
Nótese que la educación de la Buena Semilla debe comprender estas dos solicitudes:
• La formación humana en base a la Moral Cristiana, a las Buenas Costumbres, el amor a la patria, a la civilidad, cortesía, urbanidad, educación, sociabilidad, honradez, afabilidad y amabilidad.
• La formación social, basada en la Doctrina Social de la Iglesia, la cual no es la opinión de filósofos y filántropos, sino que es la voz del Espíritu Santo guiando a la Iglesia: tanto a la jerarquía eclesiástica como a los laicos, de acuerdo con las necesidades de cada época, para ir construyendo el Reino de Dios, la Ciudad del Amor.
El propósito esencial de la educación social es ilustrar a la inteligencia y mover a la voluntad en la acción social, laboral, empresarial, económica y cívico-política de personas, instituciones y comunidades, con el objeto de que todos seamos capaces de reconstruir el tejido social, restaurar el Orden Social Cristiano (OSC) y así construir la Ciudad del Amor con los mismos criterios.
La Doctrina Social de la Iglesia es muy clara:
“La salvación que nos ha ganado el Señor Jesús se realiza en la vida nueva que los justos alcanzarán después de la muerte, pero también atañe a este mundo en los ámbitos de la economía y del trabajo, de la técnica y de la comunicación, de la sociedad y de la política, de la comunidad internacional y de las relaciones entre las culturas y los pueblos. Jesús vino a traer la salvación integral que abarca al hombre entero y a todos los hombres” [6]
La gravísima omisión cometida en el pasado de no haberle dado la importancia debida a la educación de la sociedad en la DSI debe ser superada con acciones urgentes y competentes para instruir a todos los hombres en los valores y principios que procuran una vida digna para todos, el Bien Común, la Paz y el desarrollo con equidad y justicia social.
Esta Vía tiene el importante cometido de preparar ciudadanos de la Ciudad del Amor para que sean capaces de:
• Formar matrimonios y familias cristianas, valientes y coherentes;
• Impulsar una nueva generación de trabajadores y empresas con un sentido de equidad y justicia social, donde los indicadores de desempeño sean el Bien Común, la Paz social, el desarrollo armónico, la vida digna;
• Cimentar el desarrollo en una economía con límites morales que respete la dignidad del ser humano y promueva el cuidado de la Casa Común, la Solidaridad con los más débiles y vulnerables de acuerdo con el Principio del Destino Universal de los Bienes de la DSI;
• Forjar una nueva generación de políticos que entiendan la gravísima responsabilidad -ante Dios y ante los hombres- de usar bien el poder cívico-político que les es otorgado desde lo Alto para establecer el Orden Social de acuerdo con la Revelación Divina, y para servir a todos, pero principalmente a los más débiles y vulnerables.
Para el logro de estos objetivos es necesario llegar a todos los estratos económicos, culturales y sociales; a los lugares cercanos y a los alejados, con diferentes disciplinas y competencias.
Para realizar esta importantísima labor es necesario la construcción y conformación de escuelas, institutos, colegios, universidades, academias y liceos especializados en la Doctrina Social de la Iglesia para:
• La educación y formación humana y social basada en la DSI;
• La difusión de la DSI;
• Información de la realidad basada en la DSI;
• La investigación social, laboral, empresarial, económica y cívico-política para aterrizar la aplicación de la DSI a cada situación, comunidad, cultura, etnia y región en la consecución del Bien Común.
¿A quién le compete realizar la Vía de la Educación humana y social?
Estas cruzadas deben ser audaces y emprendedoras y pueden ser promovidas y ejecutadas por ambas sociedades perfectas: la Iglesia y el Estado.
Hay muchas tareas que les competen de manera particular a los laicos, en su calidad de miembros de la Iglesia y del Estado, ya que estos conocen y viven de cerca las realidades sociales y temporales.
Resultados esperados de la Segunda Vía
Formar a miles de personas y comunidades en los valores humanos y sociales de la DSI para que sean capaces de aplicarlos en las colectividades donde conviven diariamente para restaurar el tejido social y preparar la restauración del OSC.
• Formación de matrimonios fuertes con padres de familia generosos para la procreación y la formación de hijos llenos de virtudes;
• Educación de trabajadores y empresarios con una nueva economía con límites morales, capaces de la Solidaridad y del Destino Universal de los Bienes para que den frutos de desarrollo social con justicia y equidad;
• Formación de los actuales y de los futuros políticos y gobernantes que entiendan a fondo la DSI y sean capaces de construir el Bien Común.
Tercera Vía: Acción cívico-política inteligente, planeada y articulada para restaurar el tejido social y el Orden Social Cristiano
La tercera Vía busca proporcionar los medios necesarios para ser eficaz en la restauración del tejido social y del Orden Social Cristiano.
La construcción de la Ciudad del Amor debe ser considerada como un gran Proyecto. El objetivo de un proyecto es partir de un Punto A con una situación conocida, para llegar a un Punto B con una situación deseada.
El objetivo espiritual de nuestro Proyecto, el Punto B, es que las personas conozcan, amen y sirvan a Dios por encima de todo y amen al prójimo como a sí mismos.
Para ello contamos con la primera Vía, la Evangelización.
El objetivo temporal de nuestro Proyecto, el Punto B, es ofrecer las condiciones necesarias para que haya un Orden Natural, Humano y Espiritual, acorde con el Plan de Dios, que es el único Orden capaz de respetar y valorar la vida, a la persona, a las instituciones que conforman el tejido social, con un sistema económico, laboral jurídico, cívico y político basado en los Valores universales y atemporales de la DSI: Justicia, Verdad, Libertad y Caridad; y cuyos frutos son la Paz, el Bien Común, y un desarrollo con justicia y equidad social.
La Segunda Vía busca preparar a los ciudadanos de la Ciudad del Amor para que sean capaces de lograr el objetivo temporal.
La Tercera Vía busca llevar a cabo las acciones cívico-políticas necesarias para lograr el objetivo temporal de una manera eficaz, a través de la Participación organizada de la Buena Semilla.
La Buena Semilla debe unirse para generar un movimiento social conformado por hombres íntegros trabajando organizadamente con una metodología eficaz para la gestión de este sublime proyecto, con una planeación inteligente y audaz, una ejecución ordenada de acuerdo con un programa de trabajo, con suficientes recursos humanos, económicos y materiales para accionar, supervisar y controlar los quehaceres para conquistar las metas planteadas.
Para esta Tercera Vía es preciso crear los organismos, la infraestructura y las instituciones idóneas para trabajar de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia, que le den forma, fuerza y poder a la Verdad, el Bien el Amor, con acciones que logren:
• Unir al país con una misma Visión y Narrativa congruente, convincente y realista –la Narrativa basada en la Ciudad del Amor y en la DSI-, con un plan y un programa de trabajo;
• Facilitar la Conversión a Dios en lo social, económico, empresarial, y cívico-político de la sociedad de acuerdo con los criterios de la DSI;
• La promulgación de leyes justas para instaurar los valores y principios de la DSI en la sociedad desde los organismos de poder;
• Denunciar a personas e instituciones que atropellen los derechos humanos, o que pretendan destruir las instituciones, el tejido social, el orden natural, humano y espiritual;
• Restablecer el Estado de Derecho: juzgar y castigar a los criminales; buscar su reintegración social como gentes de bien;
• Defender a las personas, familias, e instituciones de los ataques de la Cizaña;
• Educar y asesorar a los políticos en el poder y a los aspirantes al poder, incluyendo partidos políticos, en la aplicación concreta de la DSI; y,
• Vincularse con organismos internacionales.
Resultados esperados de la Tercera Vía
Conformar un movimiento social, económico, laboral, empresarial, cívico y político con ciudadanos capaces de instalar y gestionar el Gran Proyecto de la construcción de la Ciudad del Amor para:
• Unir y lograr la Participación de la Buena Semilla;
• Generar la infraestructura necesaria para dar soporte a las acciones cívico-políticas y sociales de este Gran Proyecto;
• Organizar y dirigir las labores de reconstrucción del tejido social, la restauración del Orden Social Cristiano.
Solo los esforzados podrán construir La Ciudad del Amor
En las condiciones actuales, ni el tejido social ni el Orden Social Cristiano se van a restaurar, aunque un candidato ideal gane la presidencia por más católico, moral y santo que sea, o, aunque un partido político existente supuestamente “idóneo” asuma el poder, mientras prevalezcan las condiciones sociales y cívico-políticas actuales anticristianas, paganas y contrarias al Orden establecido por Dios en la Revelación Divina.
La construcción de la Ciudad del Amor es un proyecto sublime que requiere, además de Fe, Esperanza y Caridad, muchos años de trabajo para sanar el alma de muchos mexicanos con la Verdad, el Bien y el Amor, y para recuperar el terreno perdido por la destrucción ocasionada por la Cizaña, con una Visión común y compartida acerca de la Ciudad del Amor y de la Doctrina Social de la Iglesia –la Narrativa-, con una metodología, una planeación inteligente, una ejecución y supervisión ordenadas de acuerdo con un programa de trabajo, con los medios económicos y materiales necesarios.
Pero sobre todo requiere de ciudadanos íntegros, coherentes, valientes, fuertes y audaces que Amen a Dios por encima de todo y amen al prójimo como Dios nos ama. Que conozcan a fondo el Evangelio, tengan una excelente formación humana, y una insuperable formación social de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia.
Este programa de trabajo debe invadir todos los espacios de la vida social, empresarial, económica, cívica y política con proyectos concretos de restauración del tejido social, de reconstrucción del Orden Social Cristiano y de construcción de la Ciudad del Amor.
Todos estamos llamados a este trabajo y todos somos necesarios.
Para ser una Buena Semilla que construya la Ciudad del Amor es necesario ejercitarse en la Vía de la Evangelización para la Conversión a personal Dios, la Vía de la formación humana y social para que saber cómo construir el Orden Social Cristiano y cómo restaurar el tejido social, y la Vía de la acción cívico-política para invadir todos los espacios llevando el Amor a Dios y el amor al prójimo a todos los ámbitos de la vida personal, familiar, social y política.
Referencias:
[1] Encíclica Quanta Cura, 1864. Papa Pio IX, Vatican.va
[2] Syllabum Errorum, Resumen de los principales errores de nuestra época, 1864. Papa Pio IX, Vatican.va
[3] Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana
[4] Christus Vivit. Exhortación apostólica postsinodal, 2019. Papa Francisco, Vatican.va, Capítulo 4: El gran anuncio para todos los jóvenes
[5] Fratelli Tuti, Carta Encíclica, 2020. Papa Francisco, Vatican.va, Capítulo 1. El descarte mundial
[6] Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2004. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. Introducción: un humanismo integral y solidario





