Más allá del debate mediático y las posturas ideológicas, la evidencia indica que México es un país provida. Pero tampoco es una sociedad “provida dura”, es decir, no debemos verlo como blanco o negro, sino como una escala de grises, donde se cambia de opinión dependiendo de ciertos contextos, pero aún así sigue siendo mayoritariamente en contra del aborto.
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