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Reflexiones teóricas y estudios de caso sobre el poder, las instituciones y la gobernanza, orientados a la construcción del bien común y la participación democrática.
Con la caída del Muro de Berlín, sesudos analistas políticos pronosticaron, ingenuamente, el fin del marxismo, de la confrontación entre oriente y occidente, y la era del pensamiento único. ¡Se equivocaron! Desde luego que era un desenlace previsible, pero quienes así lo pronosticaron solo vieron la superficie, les faltó visión de profundidad.
En el capítulo de este recorrido de la Historia, Juan Francisco Montalvo Cantú describe cómo los conflictos entre la Iglesia y el Imperio contribuyeron a dar fuerza a as monarquías nacionales y destrozaron las bases sobre las que se había construido la Cristiandad.
La política teóricamente analizada, como el ejercicio práctico de la misma, sostiene José María Herrea Zaballa, constituyen un arte humano verdadero y profundo, sobre todo si se entiende al arte como una forma de expresión de la persona cuyo ejercicio se realiza de una manera que le permita lograr la finalidad última a la que está ordenado: la sublimación del alma humana mediante la observación y reflexión.
Los mercaderes y burgueses veían en el fortalecimiento de las ciudades el instrumento con el cual hacer frente al poder inmerecido de la nobleza y dotarse de los instrumentos jurídicos que les permitiera eventualmente sustituirlos jerárquicamente.
En su segunda entrega, José María Zaballa va al fondo de su planteamiento: la deshumanización del arte y de la sociedad. El relativismo tan marcado de nuestros tiempos: huir de las normas, principios y valores objetivos provoca que una apreciación personal sea más relevante que aquello que verdaderamente es bello, bueno, apreciable y sublime.
Cinco sucesos de gran magnitud pueden definir una “nueva normalidad” internacional y no solo está en juego la hegemonía política y económica, nos advierte Álvaro Carrizosa, sino la preeminencia de los derechos humanos como valor mundial.
En esta segunda entrega, Juan Francisco Montalvo hace un breve recuento de las Cristiandad Medieval y sus características, pues se vuelve una referencia indispensable para comprender los presupuestos sobre los que se construye el modelo del Estado y sus objetivos.
El auge del populismo en el mundo oculta el propósito de control social por parte de un líder que lo soporta, aprovechando las carencias reales de amplios grupos que quieren solución a sus problemas, pero lejos de ellos terminan víctimas de una cultura de la dependencia.
Fernando Rodríguez Doval define que el derecho a la libertad religiosa está indisolublemente unido a otros derechos, por lo que el grado en el que se respeta y garantiza la libertad religiosa constituye un indicador acerca de la salud de un régimen político que se considere democrático.
Con un Manifiesto lanzado el pasado 10 de febrero, el Grupo de Puebla recién invita a la “construcción de un proyecto político alternativo para América Latina y el Caribe”, el segundo que presentan las izquierdas no democráticas durante los últimos 30 años.
La democracia de casino sobrevenida, la de usa y tire, la del chismorreo, la del hablar para oírse uno mismo, en fin, viene empujando a los políticos y de suyo a todos los que participan de la experiencia de la libertad, a ser y comportarse como celebridades u objetos de idolatría.
Buscar el bien común es contribuir en la medida de la virtud de cada quien a lograr las condiciones de convivencia que permitan que todos los seres humanos podamos vivir como hermanos de acuerdo con nuestra dignidad, y en el camino, ser felices.
Clarificar, distinguir el término “Estado” es una condición necesaria para encuadrar los riesgos sobre las alternativas políticas de estatalidad o globalización como lo plantea el autor en esta primera entrega.
El autor parte de un reto al definir la política como un arte en sí mismo y que, por tanto, es una forma pura de expresión de la humanidad que, por desgracia también se ha deshumanizado.
Hoy, además del sano pluralismo social, se manifiesta un pluralismo ideológico que no siempre es compatible con la cultura cristiana.



