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Reflexiones teóricas y estudios de caso sobre el poder, las instituciones y la gobernanza, orientados a la construcción del bien común y la participación democrática.
Fernando Rodríguez Doval define que el derecho a la libertad religiosa está indisolublemente unido a otros derechos, por lo que el grado en el que se respeta y garantiza la libertad religiosa constituye un indicador acerca de la salud de un régimen político que se considere democrático.
Con un Manifiesto lanzado el pasado 10 de febrero, el Grupo de Puebla recién invita a la “construcción de un proyecto político alternativo para América Latina y el Caribe”, el segundo que presentan las izquierdas no democráticas durante los últimos 30 años.
La democracia de casino sobrevenida, la de usa y tire, la del chismorreo, la del hablar para oírse uno mismo, en fin, viene empujando a los políticos y de suyo a todos los que participan de la experiencia de la libertad, a ser y comportarse como celebridades u objetos de idolatría.
Buscar el bien común es contribuir en la medida de la virtud de cada quien a lograr las condiciones de convivencia que permitan que todos los seres humanos podamos vivir como hermanos de acuerdo con nuestra dignidad, y en el camino, ser felices.
Clarificar, distinguir el término “Estado” es una condición necesaria para encuadrar los riesgos sobre las alternativas políticas de estatalidad o globalización como lo plantea el autor en esta primera entrega.
El autor parte de un reto al definir la política como un arte en sí mismo y que, por tanto, es una forma pura de expresión de la humanidad que, por desgracia también se ha deshumanizado.
Hoy, además del sano pluralismo social, se manifiesta un pluralismo ideológico que no siempre es compatible con la cultura cristiana.
La agenda pública del presidente Biden y de los demócratas es variada y amplia. Hay temas en los que se puede encontrar afinidad bipartidista, como la recuperación económica, y otros en los que no la hay desde hace muchos años y no debería esperarse que la hubiera, como en los temas de vida y familia.
La “posdemocracia”, en lo particular, es “un anti-modelo o modelo de corte neofascista que diluye el entramado institucional y lo pone al servicio de hombres o líderes providenciales, quienes establecen una relación directa y paternal con el pueblo auxiliados por el mismo tejido mediático e inmediato de la globalización”.
Los discursos del hoy presidente López Obrador no dejan de recordar las fracasadas políticas económicas de los años 70 y 80 del siglo pasado.
Más allá de lo anecdotario, lo que está en riesgo en Estados Unidos es el acuerdo fundamental de principios y valores que dieron origen a la democracia de ese país, y que hoy se ha puesto en entredicho.
Las políticas identitarias dividen a las personas entre opresores y oprimidos, manipulando identidades al servicio de la izquierda y negando la pluralidad humana.
Chile está embarcado actualmente en un proceso constituyente. Este surgió como fruto de un trabajo constante y disciplinado de los sectores más radicalizados de la izquierda, que venían empujando la iniciativa desde hace años. Sus objetivos con este cambio a nuestra carta fundamental son variados, y de tener éxito podríamos terminar perdiendo a este “faro” de estabilidad y orden democrático en Latinoamérica.
¿Qué sucedió en Estados Unidos durante el gobierno de Donald Trump? Los datos arrojan información interesante de su administración.
La política requiere pues que cada hombre pueda expresar su opinión sobre todo aquello que forma parte del espacio público, no hay tema que le pueda ser ajeno, pues al ser todos iguales nada humano les puede ser ajeno. Claramente esta participación debe ser educada y fundamentada.



