En los tiempos que vivimos, más que nunca, quien se atreve a expresar una opinión ya no se diga contraria, sino incluso poco coincidente con las corrientes de moda, se expone a ser víctima de un linchamiento general.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
En los tiempos que vivimos, más que nunca, quien se atreve a expresar una opinión ya no se diga contraria, sino incluso poco coincidente con las corrientes de moda, se expone a ser víctima de un linchamiento general.
En el 2026, la educación sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la Agenda 2030, particularmente en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Con frecuencia escuchamos la frase coloquial: “Era un país tan pobre que gritaba más fuerte un gol que una injusticia”. Una premisa similar se le atribuye a un reconocido futbolista: “Un país que le exige más a un futbolista que a un político está condenado a la mediocridad”.
Al hablar de las dictaduras, es imposible dejar de señalar el adoctrinamiento y la ideologización que se da a través de la educación pública y, en los países que están en transición hacia este sistema totalitario, la imposición que se hace a la educación privada.
La importancia y trascendencia de la vocación docente es que tiene en sus manos el poder de formar buenas personas igual o mejor de serviciales y congruentes, comprometidas con la sociedad.
Hemos llegado al punto en que es necesario llamar a las cosas por su nombre, pues la batalla del lenguaje es una batalla también importante.
El facilismo instalado por el Estado le ha “ahorrado” a muchos alumnos el esfuerzo de incorporar el conocimiento, convirtiéndolo en un nuevo cliente del sistema político.
La pregunta que haría suya todo ciudadano de bien sería la siguiente: los abogados egresados de nuestras universidades, ¿son verdaderos colaboradores de la justicia?, ¿contribuyen a realizar “lo justo”?
Sin duda hemos fallado como Padres de familia, como maestros, ha fallado el gobierno, ha fallado el estudiante mismo. La mejor forma de educar es con el ejemplo, la palabra convence, pero el ejemplo arrastra… en una palabra congruencia, la casa debe ser la primera escuela y la escuela debe ser la segunda casa.
Es momento de organizarnos y atender esta nueva emergencia educativa, dejarlo para después puede ser demasiado tarde.
¿Qué les asegura a los mexicanos que el programa educativo fortalezca los planes y programas para lograr una formación -como lo marca el tercero constitucional- con estricto respeto a la dignidad de la persona humana?
En los inicios de siglo XXI, el autor reflexiona sobre el tema del hombre, con y pesar de ser un tema antiquísimo, hoy más que nunca vuelve adquirir relevancia a fin que las sociedades redimensionen más su proyecto social, político, económico, que no es otra cosa que el proyecto educativo de las personas.
Educar la libertad humana requiere saber, respecto a la libertad, cuál es el punto de partida y cuál es el punto de llegada. La educación viene a ser el camino.