De todos los venenos que se distribuyen en...
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
De todos los venenos que se distribuyen en...
La relación entre imaginación y verdad ha sido cambiante dentro del panorama de la comunicación humana. Desde las primeras pinturas rupestres hasta las narraciones transmedia de la era moderna, la humanidad ha buscado maneras de expresar, interpretar y entender su realidad.
La persona humana existe desde el momento de su concepción, en cuanto en el seno materno hay una vida diferenciada de la de sus progenitores y solo espera un tiempo para nacer.
El sueño de crear al hombre perfecto, autónomo, sin ligas con la trascendencia y dueño de sí mismo es el sueño que el posthumanismo ofrece a la humanidad. Prescindiendo de la visión teológica, ofrece la tecnología como el medio para lograr los sueños del hombre, respuestas a temas no resueltos como el sufrimiento y la muerte; respuestas que ahora están fuera del hombre, en el conocimiento científico, no en la naturaleza humana, por lo cual promueve el ideal de la total libertad de optar por la identidad sexual que cada uno quiera, más allá de las evidencias de la medicina y de las limitantes de la naturaleza; segregando a los individuos de la vida social.
Fue a principios de los años 90 cuando el dramaturgo y novelista serbio, Steve Tesich, utilizó la palabra post-truth (posverdad) pero ¿en qué consiste exactamente?
El proceso de secularización acelerado en los dos últimos siglos ha sido recibido por algunos como un avance de la humanidad sobre las supersticiones e ignorancias de otros siglos, en tanto que otros lo ven como el derrumbe de los cimientos sobre los cuales están construidas estas sociedades.
La sociedad occidental está entrando de lleno en una nueva era de materialismo, paganismo y ateísmo práctico, fuertemente anclado en un relativismo a ultranza, donde no hay absolutos (ni verdad, según esa filosofía).
Una democracia que renuncie al bien y a la verdad es una democracia expuesta a los peligros de la demagogia y la irresponsabilidad.
El funcionario autómata y el político mesiánico son fenómenos que tienen una misma matriz: el arribo a cargos políticos de personas que se asumen como privilegiados y superiores, olvidando su intrínseca vocación al servicio público, advierte en esta entrega José María Herrera.
La política teóricamente analizada, como el ejercicio práctico de la misma, sostiene José María Herrea Zaballa, constituyen un arte humano verdadero y profundo, sobre todo si se entiende al arte como una forma de expresión de la persona cuyo ejercicio se realiza de una manera que le permita lograr la finalidad última a la que está ordenado: la sublimación del alma humana mediante la observación y reflexión.
En su segunda entrega, José María Zaballa va al fondo de su planteamiento: la deshumanización del arte y de la sociedad. El relativismo tan marcado de nuestros tiempos: huir de las normas, principios y valores objetivos provoca que una apreciación personal sea más relevante que aquello que verdaderamente es bello, bueno, apreciable y sublime.
Impuesta la parálisis abrupta del acontecer humano por la pandemia del coronavirus. La realidad habla por sí sola. Reclama enmiendas, mejor aún la forja de un orden nuevo global y muy viejo fundado sobre lo que nos une en esta hora en que el hilo entre la vida y la muerte no discrimina, a saber, la dimensión universal de la solidaridad.
La “ventana de Overton” consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir un cambio radical sobre determinados temas.