Dilemas de Irán

Juan Francisco Montalvo

Dilemas de Irán
Proponemos una lectura de la trama internacional que enlaza a Norteamérica, al Caribe, a Sudamérica y a Medio Oriente. El punto de partida será el Estado de Irán, donde las presiones están a la orden del día.

Lo que un día fue Persia

La República Islámica de Irán nace tras la revolución de 1979 contra el sah Mohammad Reza Pahleví, siendo instituida formalmente el 1 de abril del mismo año por el ayatolá (título religioso en el islam chií para designar a un experto en jurisprudencia, filosofía y moral) Ruhollah Musavi Jomeiní, junto a los recién formados Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.

La Guardia Revolucionaria Islámica fue creada por Jomeiní y se distingue del ejército regular debido a que su fin es asegurar el sistema político iraní, es decir, mantener a los ayatolás en el poder, así como el integrismo musulmán que hace a Irán una República Islámica. Las repúblicas islámicas se caracterizan por ser Estados confesionales islámicos que se rigen por las normas de la sharía, la ley derivada del Corán y la Sunna (los dichos de Mahoma).

Desde su nacimiento, la República Islámica se ha enfrentado al mundo occidental, particularmente a Estados Unidos. Recordemos que el 4 de noviembre de 1979 estudiantes iraníes, apoyados por Guardias Revolucionarios, tomaron la embajada de Estados Unidos en Teherán y se hicieron con 66 rehenes. Seis diplomáticos que evadieron la captura fueron rescatados por una operación conjunta entre Canadá y Estados Unidos, que fue llevada a la pantalla en la excelente película “Argo”.

Tras un desastroso intento de rescate en 1980, que concluyó con ocho soldados estadounidenses y un civil iraní muertos, el 19 de enero de 1981 se firmaron los Acuerdos de Argelia, que lograron la liberación de los rehenes después de la inauguración de la presidencia de Ronald Reagan, así como el levantamiento de sanciones estadounidenses vinculadas a la crisis. El 6 de agosto de 1989, tras la muerte del ayatolá Jomeiní, ocupó su lugar el ayatolá Alí Hoseiní Jameneí, quien fortaleció a las Guardias Revolucionarias, así como su influencia en la región.

Tras la revolución y su enfrentamiento con Estados Unidos, Irán se convirtió en uno de los principales actores en Medio Oriente, apoyando el establecimiento y sostenimiento de milicias y grupos terroristas en toda la región, con el objeto de desestabilizar a sus vecinos y afectar intereses occidentales, a través de lo que se ha denominado como “eje de resistencia”; dentro de este eje encontramos a: Hamas, Hezbollah, la Yihad Islámica Palestina, los rebeldes hutíes de Yemen y tropas Quds en Siria, entre otros.

La red de grupos armados que funcionan como proxys de Irán le ha permitido fortalecer su poder en la región y golpear a sus enemigos políticos sin riesgo de contraataques directos, aunque esto ha cambiado durante los últimos años, derivado de su evidente participación en los ataques en contra de su enemigo histórico, Israel, en Líbano y Palestina, lo que le ha valido operaciones continuas israelíes y norteamericanas en contra de científicos ligados a su programa nuclear y de oficiales y enlaces pertenecientes a las Guardias Revolucionarias.

En una nota curiosa, se puede señalar que durante el auge del Estado Islámico una extraña alianza tácita se formó en Irak y en Siria entre las Guardias Revolucionarias y Estados Unidos: mientras las tropas iraníes y sus proxys se enfrentaban en tierra a los yihadistas, la fuerza aérea estadounidense proporcionó apoyo atacando posiciones y objetivos desde el aire.

Y se quitaron las máscaras

Para 2020, las hostilidades entre EE. UU. e Irán se reactivaron, con diversos asesinatos de líderes revolucionarios. Los ataques de octubre de 2023 contra Israel detonaron un conflicto abierto entre los proxys de Irán y el Estado de Israel, que escaló el 1 de octubre de 2024 al primer ataque directo entre ambos Estados, con entre 180 y 200 misiles iraníes lanzados contra el Estado judío.

La escalada de violencia continuó con la entrada de tropas israelíes al Líbano y la práctica destrucción de Hamas como fuerza militar operativa en la región, mientras se mantuvo la andanada militar judía en Palestina y contra otros proxys iraníes en la región. El 13 de junio de 2025 se desató la llamada “Guerra de los doce días”, iniciada tras un bombardeo sorpresa israelí en contra de instalaciones militares y nucleares de Irán, asesinando a mandos militares, científicos nucleares y políticos, así como dañando seriamente sus defensas antiaéreas.

El 22 de junio de 2025 Estados Unidos lanzó un ataque contra tres sitios nucleares, forzando el 24 de junio a un cese al fuego entre Irán e Israel, el cual se ha mantenido hasta el día de hoy, aunque el conflicto a través de sus proxys no ha cesado.

Mientras la influencia iraní aumentaba en la región, el poder de las Guardias Revolucionarias crecía dentro del país. Jameneí se apoyó en estas para ocupar importantes puestos políticos, favoreciendo una política exterior agresiva y apoyando el desarrollo de su programa nuclear, el cual afirman es únicamente con fines pacíficos. Esto asegura que el poder del ayatolá sea incuestionable, dejando al presidente un manejo muy limitado de la política doméstica, en la cual también participan activamente las Guardias Revolucionarias.

El enorme peso de las Guardias Revolucionarias en la política interna ha creado un ambiente asfixiante: el control y la vigilancia estatal, unidos a la represión, la corrupción y la ineptitud de los funcionarios, generan un malestar social ingente.

Ante estas circunstancias las protestas civiles no han faltado. En 2009 la población salió a las calles alegando que se había cometido un fraude en las elecciones, siendo violentamente reprimida. En 2022, tras el brutal asesinato de Jina Mahsa Amini, de 22 años, se desataron las protestas bajo el lema “Mujer, vida y libertad”, en las cuales la represión brutal por parte de las Guardias Revolucionarias (golpeando, disparando e incluso violando y torturando) galvanizó el odio de la población.

El 19 de mayo de 2024 Ebrahim Raisi, presidente de Irán, falleció en un controversial accidente de helicóptero, siendo sustituido en agosto del mismo año por Masoud Pezeshkian. La elección dio esperanza a muchos iraníes de que se presentara un giro político, promoviendo las reformas necesarias para llevar al país hacia una verdadera república democrática.

El anhelado cambio no sucedió y los ataques israelíes y norteamericanos, unidos al debilitamiento del gobierno tras las derrotas de sus proxys, así como la creciente inflación, motivaron protestas masivas a finales de 2025, las cuales escalaron y se volvieron violentas en enero de 2026. La respuesta del Estado iraní y de las Guardias Revolucionarias no se hizo esperar: la represión ha sido brutal, siendo el propio Jameneí quien ha afirmado que “miles de personas han muerto”.

El desacuerdo nuclear

Mientras estos acontecimientos se daban ad intra de Irán, Estados Unidos aumentó las presiones sobre su programa nuclear. El programa nuclear iraní comenzó en 1950 bajo la dirección del sah y con el apoyo norteamericano; en 1970 el país firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, aceptando someterse al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Todo parecía estar en orden hasta que a principios de los años 2000 salió a la luz la existencia de instalaciones secretas en las que se desarrollaban armas nucleares, generando preocupación tanto en Oriente como en Occidente.

Tras años de negociaciones, el 14 de julio de 2015 se firmó en Viena el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés) entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, entrando en vigor en 2016 y prometiendo el levantamiento de las sanciones a las que había sido sometido el país.

La paz duraría poco, pues en 2018 Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos del acuerdo, argumentando incumplimiento por parte de Irán. La salida de Estados Unidos motivó, por su parte, a Irán a abandonar de forma más abierta los compromisos adquiridos ante la negativa del resto de los países firmantes de ayudar a evitar las sanciones.

En verano de 2022, bajo la presidencia Biden, las negociaciones para reactivar el acuerdo fracasaron. El retorno de Donald Trump a un segundo periodo en enero de 2025 permitió un reinicio de las negociaciones en abril del mismo año mediante la mediación del Sultanato de Omán. Las negociaciones fueron interrumpidas por los bombardeos israelíes y norteamericanos previamente mencionados, y la postura norteamericana se tornó más agresiva tras el anuncio de la brutal represión de las protestas civiles a finales de 2025.

Coleccionando portaviones

Tras múltiples llamadas a detener tanto la represión como el programa nuclear, Trump ordenó el 6 de enero de 2026 el establecimiento de una fuerza naval compuesta por el portaviones Abraham Lincoln y tres buques de guerra en el Golfo Pérsico con el fin de presionar a Irán.

El 13 de febrero, Trump declaró que un cambio de régimen en Irán “sería lo mejor que podría pasar”, al tiempo que ordenaba que el portaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo y parte de la flota que se había posicionado en las costas de Venezuela, acompañado de tres destructores, se posicionara en el Golfo Pérsico. La escalada ha sido acompañada de la llegada de más de 100 aviones de combate que han abandonado sus bases en Estados Unidos y en Europa para dirigirse a Oriente Medio.

La fuerza armada que se ha establecido en la región es la más grande desde la invasión de Irak en 2003 y ha sido respondida por Irán con algunos ataques de drones y una andanada de amenazas, así como el cierre parcial del estrecho de Hormuz que corre al sur de Irán. A través de este pasan un quinto del crudo mundial, así como una cuarta parte del gas natural licuado y es el punto que da acceso a los países del Golfo Pérsico al mercado mundial de petróleo.

El cierre ha sido acompañado por ejercicios militares con munición de guerra, aumentando las alertas en la región y provocando el 19 de febrero que Donald Trump amenazara a Irán con un plazo de diez a quince días para llegar a un acuerdo nuclear o, de lo contrario, debería tomar una decisión sobre si continuar con la democracia o iniciar operaciones militares.

Bajo el sol del trópico

Mientras todo esto sucede en Medio Oriente se vuelve necesario voltear la mirada a miles de kilómetros de distancia hacia Venezuela, en donde el 3 de enero de 2026 Estados Unidos llevó a cabo la operación “Absolute Resolve”, que concluyó en un par de horas con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores bajo los cargos de crimen organizado y terrorismo. El lugar de presidente interino fue ocupado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien rápidamente se sometió a la decisión de Estados Unidos de tomar el control del sector petrolero del país, así como de la comercialización del crudo venezolano a nivel internacional.

La principal afectada con la intervención norteamericana es Cuba, quien no sólo perdió los envíos de petróleo venezolano, sino también los mexicanos y los extranjeros derivados de las presiones de Trump y la firma el 30 de enero de una orden ejecutiva para imponer aranceles a aquellos países que suministren petróleo a la isla. La situación de la nación caribeña es la peor en décadas: con una capacidad propia para solventar el 40% de sus requerimientos energéticos, los apagones y las carencias son cada vez mayores, lo que ha llevado al gobierno a enviar mensajes a Estados Unidos que parecen indicar una apertura al diálogo.

México rápidamente entendió el mensaje norteamericano, como dejó demostrado no sólo la suspensión de envíos a la nación caribeña, sino por su activa colaboración en la lucha con los cárteles que derivó, gracias al apoyo norteamericano, el 22 de febrero de 2026 en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes (alias “El Mencho”) en Tapalpa, Jalisco, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los declarados como organización terrorista por el gobierno de Estados Unidos, y que generó actos vandálicos y violencia por todo el territorio mexicano.

Futureando

¿Cómo se relacionan entonces Irán, Venezuela, Cuba y México? Podemos aproximar las siguientes conclusiones o hipótesis:

  • Irán se encuentra en un dilema: o lleva a cabo las reformas estructurales que su población demanda o se aferra a su estructura política con el consiguiente malestar y violencia. De esta decisión dependerá la respuesta de Estados Unidos.
  • México se encuentra casi en la esquizofrenia: quiere mantenerse como adalid de una izquierda latinoamericana que se ve debilitada por las derrotas electorales y por la pérdida de uno de sus apoyos, Venezuela; por otro lado, la presión de Estados Unidos lo aleja de aliados ideológicos como Cuba, a la cual se le está obligando a abandonar a su suerte muy a su pesar; al mismo tiempo, la presidente Sheinbaum se debate entre seguir los mandatos de Washington y luchar contra el narcotráfico y la corrupción o solapar y proteger a los miembros de su partido que son causa y parte de estos problemas.
  • Venezuela se encuentra en un momento histórico: la captura de Maduro abre el espacio político para un respiro de aire fresco; sin embargo, no se debe olvidar que Estados Unidos no hace nada que no le convenga: la libertad es sólo una palabra mientras los acuerdos sean cumplidos, y en ese contexto la inercia política puede mantener al gobierno de izquierda en el poder mientras Trump les vea utilidad.
  • Cuba revive su historia: tristemente no hay nada nuevo en la situación cubana, la historia de sus crisis previas se repite y lo más probable es que, mientras no haya una intervención extranjera, se repetirá la historia de la “crisis de octubre” de 1962, el “periodo especial en tiempos de paz” de 1990 y 1991 y las manifestaciones por el Covid de 2021. No olvidemos que los gobiernos no caen cuando la situación es insostenible, sino cuando muestran la debilidad suficiente para que una revuelta triunfe; pero la situación vuelve a detonar un dilema como el iraní: o se abre y se doblega a la presión norteamericana o se aferra a su modelo hasta las últimas consecuencias.
  • Estados Unidos es la conexión internacional: en cada uno de los países mencionados se puede identificar la sombra del país norteamericano y, como se adelantó, los dilemas que impone a estos países.

Me permito presentar una hipótesis: Trump cumplió una de sus promesas de campaña al hacer caer a Maduro; al mismo tiempo mandó un mensaje a los países de izquierda de la región: o se someten o corren el riesgo de ser eliminados. El mensaje se sintió también en México: la presidenta Sheinbaum rápidamente lo entendió y se doblegó ante las solicitudes de Trump; no se enviaría petróleo a Cuba y se combatiría al narcotráfico.

El siguiente golpe se dio a Cuba, una deuda pendiente de Estados Unidos con los exiliados, especialmente hoy en día que representan una fuerza considerable dentro del partido Republicano, al punto que el secretario de Estado, Marco Rubio, es hijo de exiliados cubanos. Al cortar el suministro de petróleo principalmente venezolano y mexicano se ahorca a Cuba esperando obligarlos a negociar o instigar un levantamiento popular.

Por último, el control del petróleo venezolano, así como el suministro propio y el mexicano pueden permitir que Estados Unidos no tema las represalias y los cortes al suministro mundial de petróleo que se darían en el caso de una intervención directa o a través del apoyo a una posible resistencia iraní, además de que la subida de precios lo beneficiaría en el corto plazo.

Sólo el tiempo dirá cómo se resolverán estos escenarios; esperemos que la paz y la libertad triunfen al final del día.

Cita este artículo

Montalvo, J. F., (2026, 11 marzo). Dilemas de Irán. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/dilemas-de-iran-y-estados-unidos/

 

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