Más ha podido el pavor al aislamiento político, geográfico e ideológico de México en el Continente, que lavar la “afrenta” declarada por la Cuarta Transformación al gobierno español.
El vertiginoso giro político vivido por Latinoamérica en los últimos meses ha puesto a México en la encrucijada de quedar reducido a un equipo con los gobiernos dictatoriales de Cuba y Nicaragua, junto con el de Brasil, más allá de la afinidad, solidaridad y fraternidad que pudieran tener con ellos.
El más reciente triunfo en Colombia del candidato derechista Abelardo de la Espriella contra el elegido de Gustavo Petro, el izquierdista Iván Cepeda, consolida el abandono del populismo socialista autoritario en el Continente.
Tanto, que la 4T se ha tenido que tragar las serias acusaciones contra España para cerrar filas, aunque sea con el reino español que a la fecha padece enormes acusaciones de corrupción en la persona de su jefe de gobierno Pedro Sánchez, además del ex mandatario José Luis Rodríguez Zapatero.
Una rápida mirada sobre América contabiliza ya a Argentina, donde Javier Milei venció al kirchnerismo izquierdista y ha comenzado a dar resultados en materia económica y de seguridad; a Chile, donde José Antonio Kast logró un contundente triunfo sobre la oficialista Jeannette Jara ; de Laura Fernández en Costa Rica; Rodrigo Paz en Bolivia, Keiko Fujimori en Perú, Daniel Novoa en Ecuador, por no mencionar a Nayib Bukele de El Salvador, Santiago Peña en Paraguay, o la «transicionista» Delcy Rodríguez, de Venezuela.
Muy lejos parecen haber quedado los peronismos, el bolivarianismo, los herederos del allendismo, los M-19, los farabundos y tantos otros que durante las últimas décadas dominaron el mapa latinoamericano.
Lo que pasa es que el reclamo central de Andrés Manuel López Obrador a España era tan serio como ideológico. Consistió en una exigencia para que el Estado español pidiera perdón, de manera pública y oficial, a los pueblos originarios de México, por los abusos, crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos durante la Conquista y la época colonial.
Este reclamo se formalizó a través de una carta enviada en marzo de 2019 al rey Felipe VI (y otra al papa Francisco). Los puntos clave de su queja fueron:
- Calificó la incursión de Hernán Cortés como un acontecimiento «tremendamente violento, doloroso y transgresor», realizado mediante innumerables crímenes.
- Criticó que la conquista se hiciera «con la espada y con la cruz», imponiendo la cultura y la lengua castellana, destruyendo sistemáticamente las culturas mesoamericanas y edificando iglesias encima de los templos indígenas.
- Denunció el despojo de tierras a los nativos, el saqueo de los recursos naturales (particularmente mediante la minería), y la implantación de la esclavitud, las encomiendas y un orden social basado en la segregación de castas y razas.
- Aclaró que México no buscaba un resarcimiento económico («pecuniario»), sino un «resarcimiento político» y moral: que España admitiera su responsabilidad histórica por las ofensas para poder iniciar una reconciliación de cara al año 2021 (cuando se conmemoraron los 500 años de la caída de Tenochtitlán).
Nada de eso ha ocurrido, pero la tozudez de insistir en el perdón como el aislamiento geopolítico del hemisferio han obligado a poner la mejor cara en la recepción de los Reyes Felipe y Leticia, quien por cierto vivió varios años de su vida precisamente en Guadalajara, donde se encontrarán.
Y si a todo esto se agrega la revisión del Tratado comercial con los Estados Unidos y la presión que ejerce el gobierno de Donald Trump contra los gobiernos de la izquierda, encontramos un coctel explosivo en el que incluso desde Palenque se debe estar reconsiderando la exigencia del perdón español.
Hoy el gobierno español de Pedro Sánchez atraviesa por su peor momento, por los escándalos de corrupción, e indirectamente empaña la gobernabilidad que salvaguardan los reyes Felipe VI y Letizia, por lo que reclamarían la solidaridad de naciones afines ideológicamente.
Y, en todo ello, el capricho del perdón ha tenido que archivarse o, lo que es peor guardarse en la 4T para una mejor ocasión que requieran un salvavidas por más descabellado que sea.
Cita este artículo
Rebollo, H., (2026, julio 21). Perdón español o aislamiento continental. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/perdon-espanol-o-aislamiento-continental/
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