Preparando el terreno

Juan Francisco Montalvo

Preparando el terreno
En la entrega anterior señalábamos los dilemas que Estados Unidos imponía a Irán, Cuba, Venezuela y México; y cómo parecía que se preparaba el terreno para futuras intervenciones.

Guerra abierta

El pasado 28 de febrero las amenazas norteamericanas se convirtieron en realidad al iniciarse una serie de ataques con misiles a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. El ataque se dirigió contra instalaciones del programa nuclear iraní, instalaciones energéticas y centros de mando militar y civil. Durante la primera oleada de ataques se asesinó al ayatolá Jameneí, junto a un gran número de mandos militares, de las guardias revolucionarias y civiles.

A la par de estos ataques, Israel realizó otros en contra de instalaciones de Hezbolá en el Líbano pero sin apoyo estadounidense. Irán no tardó en responder a los ataques lanzando los propios contra Israel y diversas bases norteamericanas en países del golfo pérsico, los cuales extendió al poco tiempo a instalaciones en Catar, Bahréin, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Arabia Saudita, granjeándose el rechazo de los países de la región, algunos de los cuales lo han visto como una traición.

El día 1 de marzo la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, un estrecho canal que conecta a los países de la península arábiga con el golfo de Omán y da acceso al resto del mundo. Por este canal pasa el crudo de la OPEP y la mayor parte del gas licuado de Catar; una quinta parte del petróleo y del gas licuado global pasa por Ormuz, abasteciendo a Europa y a Asia. El cierre ha llevado al precio del barril de crudo por encima de los 100 dólares, generando pánico en los mercados.

El 8 de marzo se anunció que Mojtaba Jameneí tomaría el lugar de su padre como ayatolá, prometiendo defender su territorio y amenazando con violentas represalias. El 17 de marzo Israel atacó las instalaciones energéticas iraníes en South Pars, lo que le ganó una llamada de atención de Estados Unidos, así como sospechosas declaraciones mutuas en las que se afirmaba que el país norteamericano no había tenido conocimiento del ataque. Al día siguiente, 18 de marzo, Irán atacó instalaciones de QatarEnergy en la ciudad industrial de Ras Laffan, uno de los mayores productores de gas licuado del mundo, provocando el cese de actividades.

Con estos amigos…

Ante este escenario, Estados Unidos llamó primero a sus aliados de la OTAN a participar en la campaña permitiendo el uso de bases militares por parte de Estados Unidos; el rechazo fue generalizado, siendo la España de Pedro Sánchez una de las más vocales; este personaje parece que busca convertirse en un antagonista de Trump con el objeto de ganarse el apoyo popular con miras a las elecciones generales de 2027.

Reino Unido, por su parte, se negó en un inicio a las solicitudes norteamericanas hasta que su base aérea en Akrotiri, en Chipre, fue atacada por drones iraníes. Rápidamente, Keir Starmer, primer ministro británico, anunció que se aceptaría la solicitud estadounidense.

Desde el cierre del estrecho de Ormuz las fuerzas iraníes comenzaron a atacar cargueros civiles, lo que generó preocupación en los mercados y una enérgica respuesta de Trump, quien prometía proteger a las embarcaciones. El 14 de marzo el presidente norteamericano llamó a China, Francia, Japón, Corea del Sur y a Reino Unido, países afectados por la situación en Ormuz, a enviar fuerzas navales.

La Unión Europea, con la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, señaló que por el momento no había “apetito” para modificar la estrategia naval europea. Reino Unido señaló el 16 de marzo que se estaba buscando un “plan viable” de la mano de Estados Unidos y sus pares europeos y árabes. Alemania, por su parte, se negó rotundamente y declaró que Irán no era un problema de la OTAN sino de Trump.

Emmanuel Macron no rechazó participar en las escoltas una vez que la situación se hubiera relajado. China, la principal afectada por el cierre y por los ataques a Irán, uno de sus principales proveedores de crudo, llamó a terminar todas las operaciones militares y aseguró estar en contacto con las partes involucradas. Por último, Japón y Corea del Sur evadieron las solicitudes apelando a su búsqueda de canales diplomáticos para detener el conflicto.

El 19 de marzo se llevó a cabo la Cumbre Europea en la que se reunieron los líderes de la UE; los temas centrales fueron primero la guerra de Ucrania, con el candente tema del veto de Viktor Orbán al préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania, aduciendo que el país oriental se ha negado a permitir la reparación de las líneas que surten gas y petróleo a Hungría y Eslovaquia.

El segundo tema fue, como era de esperarse, el conflicto en Irán, en el cual ninguno de los países miembros quiere inmiscuirse; si bien se teme el impacto en materia energética y migratoria, con los errores y sinsabores de la experiencia de 2015 presentes en la mente de todos los asistentes.

Como nota curiosa, se puede señalar que Israel cerró la mezquita de Al-Aqsa, una de las más importantes en Jerusalén, durante la celebración de Eid al-Fitr, la fiesta que marca el fin del mes de Ramadán, el mes más sagrado para los musulmanes. Es la primera vez desde 1967 que se cierra la mezquita, dejando a miles de musulmanes sin un lugar para celebrar sus ceremonias religiosas.

¿Quién gana y quién pierde?

A la fecha en que se escriben estas líneas, 20 de marzo de 2026, el conflicto solo continúa escalando, si bien Trump ha asegurado en diversas ocasiones que la guerra no durará más de unas semanas. La gran pregunta será si se llevará a cabo una invasión terrestre, cosa que Netanyahu no ha descartado y que Trump ha rechazado, tal vez reconociendo el riesgo de enfrentarse a un nuevo Afganistán; de las aproximaciones que se habían mencionado con los kurdos ya no se ha sabido más, aunque su autonomía e independencia, léase lealtad dudosa, pueden haber detenido a Estados Unidos.

Como siempre, podemos intentar esbozar algunas ideas:

1. El afán de Estados Unidos por llamar a otros países a participar activamente en el conflicto parece tener un interés oculto. Para nadie era un misterio que la OTAN y la Unión Europea, y más aún Japón, Corea y China, se negarían a entrar en una trifulca de la que nunca han formado parte.

El jueves 19 de marzo, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, los Países Bajos, Japón y Canadá emitieron un comunicado en el que señalaban que tomarían las medidas necesarias para asegurar el paso por el estrecho, siempre y cuando se terminara el combate.

Si esto era de esperarse, ¿por qué Estados Unidos hizo los llamados? La respuesta podría ser la siguiente: porque quería dejarlos en evidencia. Esto se confirmó el viernes 20 de marzo cuando llamó abiertamente “cobardes” a los países de la OTAN y amenazó diciendo: “lo recordaremos”.

Desde el inicio de su segundo periodo, Donald Trump ha llevado a cabo una cruzada personal contra la OTAN por considerarla un gasto innecesario de recursos estadounidenses con poca utilidad para este país. No sorprendería que esta situación sea utilizada posteriormente como una razón para abandonar la OTAN o para chantajearla y continuar reduciendo el presupuesto destinado a ella.

2. Si llamar a la OTAN parece una acción natural, el llamado a China no lo es. Recordemos que desde su primer periodo Trump se ha enfrentado a China, reconociéndola como el principal adversario del poderío estadounidense, además de que ha sido uno de los países a los que se les impusieron algunos de los aranceles más altos. Al golpear a Venezuela, a Irán y a Rusia, Trump ha afectado las cadenas de suministro chinas; el cierre del estrecho de Ormuz también ha detenido el petróleo de Arabia Saudita, otro de los grandes exportadores de petróleo a China, un efecto tal vez no deseado por Trump, pero igual de útil.

El ataque israelí a South Pars, con el posterior desconocimiento y llamada de atención de Estados Unidos y la afirmación de Israel de que efectivamente este no había tenido conocimiento del ataque, se observa más bien como un golpe medido para afectar aún más a la producción energética del país y por ende a los países que consumen su petróleo.

No olvidemos que la subida de precios, como afirmó Trump el 12 de marzo, beneficia a la economía norteamericana al encarecer el recurso. Por ejemplo, la Unión Europea, cuyo principal proveedor es Estados Unidos, ahora está llenando las arcas del Estado norteamericano.

Al llamar a China a apoyar la reapertura del estrecho de Ormuz, Trump recalca la importancia del paso para el gigante asiático y parece rayar en la burla; sabe bien que el cierre afecta a Asia y a Europa, no a Estados Unidos, quien tiene asegurado su suministro con la producción propia, la canadiense, la mexicana y ahora la venezolana.

El golpe estadounidense se ve aumentado con la cancelación de la reunión bilateral con Xi Jinping que se tenía planeada para finales de marzo, utilizando como excusa la guerra en Irán; el mensaje es claro: Estados Unidos tiene el control y es China la que debe someterse. Esto viene después de los meses pasados en los que líderes mundiales, entre los que se encontraban Macron, Starmer y Carney, desfilaron por Beijing en clara afrenta a Norteamérica buscando acuerdos bilaterales.

Cuando la sesión se reagende, Estados Unidos podrá aproximarse a esta desde una posición privilegiada, máxime si es capaz de establecer en Irán un gobierno complaciente con los intereses norteamericanos, como hizo en Venezuela.

3. Ucrania se perfila como un afectado en esta carambola, la guerra iniciada en 2022 sigue en curso, con intercambios de misiles y drones diariamente. Su situación recuerda a la de la Guerra Civil Española, pues ambas se han convertido en terreno de prueba para las más modernas técnicas militares. Zelensky no es ajeno a esto y se ha ofrecido a países como Reino Unido como aliado estratégico para el desarrollo de drones y otros artefactos militares.

La reciente cumbre europea demuestra que los países occidentales no se han olvidado de ella; sin embargo, el conflicto iraní se ha colocado en el centro del escenario global y se corre el riesgo de que capte la atención y los esfuerzos europeos. El veto de Hungría al previamente mencionado préstamo de 90 mil millones de euros es un duro golpe y las gestiones necesarias para desbloquearlo son un desgaste para una nación ya de por sí sobrecargada.

Pero existe otro riesgo mucho más peligroso: que los países de la Unión Europea relajen las sanciones a Rusia con el fin de reducir el costo de los energéticos por miedo al impacto político que esto pueda tener; en ese caso Ucrania se vería seriamente afectada por el influjo de efectivo a su enemigo.

Con el tiempo veremos cómo se sigue configurando el escenario global; no perdemos de vista a Cuba, que ha dado señales de estar dispuesta a negociar y a abrirse económicamente ante las presiones provocadas por Washington, tal vez la paz y la libertad lleguen por fin al pueblo de la nación caribeña.

Cita este artículo

Montalvo, J. F., (2026, abril 25). Preparando el terreno. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/preparando-el-terreno/

 

Enlace a edición mensual

Revista Forja para el Bien Común núm. 55, abril 2026

Autor

Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Colombia eligió

Colombia eligió

El 21 de junio de 2026, se realizó la segunda vuelta (balotaje) para la elección de nuevo Presidente de Colombia, saliendo triunfador Abelardo de la Espriella, del movimiento ciudadano Firmes por la Patria. Para entender este resultado vale la pena revisar rápidamente la historia reciente.

leer más
Fenómeno «El Niño», nueva amenaza

Fenómeno «El Niño», nueva amenaza

La Administración Oceánica y Atmosférica de EUA (NOAA por sus siglas en inglés), así como el Monitor de Sequía de América del Norte, confirman ALTA probabilidad de que en 2026 se presente el fenómeno meteorológico ENSO (El Niño–Southern Oscillation). Esto tiene implicaciones ecológicas e incluso políticas para la región.

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.