En todo el mundo se recuerda el 11 de septiembre de 2001 como el día que cambió a los Estados Unidos.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
En todo el mundo se recuerda el 11 de septiembre de 2001 como el día que cambió a los Estados Unidos.
La idea-propósito es invitar a nuestros lectores a explorar un tema que sigue siendo apasionante, aun después de 100 años de la Cristiada. Y, evidentemente, descubrir si en los escenarios contemporáneos, el martirio como símbolo de entrega por un ideal de orden superior, es viable y estratégico para una causa igualmente superior.
Los antecedentes históricos del Sindicalismo datan de finales del siglo XVIII, tras la llegada de la revolución industrial. Si bien este fenómeno trajo muchos avances para la modernidad, también provocó desigualdades y falta de oportunidades.
Ya sea por estrategia o por convicción, los vikingos se convertían al cristianismo. Su contacto con países y reinos cristianos provocaba un choque religioso y cultural.
La gran lección de esta historia es que la civilización cristiana no se construye, con la lógica del arquitecto, con ladrillos y reglas, sino que se esparce, con la lógica del sembrador.
Secularidad y secularismo apuntan a proyectos políticos distintos. La secularidad tiene, de hecho, raíces cristianas. Es el propio Jesús el que, forzado a pronunciarse a favor o en contra del pago de impuestos a Roma, ofrece una respuesta que rompe con la tradición de las religiones civiles.
Ensayo que presenta un análisis de la forma como la propuesta cristiana aporta, tanto al conocimiento como a la vida política, el vínculo entre los conceptos de padre y de hijo así como, su aporte al contenido de la autoridad, la cual, finalmente es la conformación evidente del poder político.
De un lado y del otro del espectro ideológico se fragua una guerra contra el pensamiento: no puedes decir esto porque ofende; ni publicar lo otro porque es considerado violencia.
Cada 22 octubre, la Iglesia Católica conmemora a un líder espiritual cuyo impacto trascendió fronteras y religiones: San Juan Pablo II. Su legado resuena no solo en los altares, sino en el corazón de la humanidad.
Dios no necesita de la existencia de varias personas. El adquirir esas formas es una manera de ayudarnos a nosotros. Es para facilitarnos la comprensión tanto de su naturaleza como de la nuestra. Se trata entonces, de un proceso pedagógico. Es la forma como Dios se adapta a las necesidades humanas en tres formas: como Padre Creador, como Hijo Respetuoso y como Instrumento Purificante.
Un modelo cristiano de desarrollo humano debe tener en cuenta la naturaleza relacional del ser humano, valorar el trabajo creativo y productivo, y abordar los problemas de subdesarrollo y mal-desarrollo desde una perspectiva ética que promueva la dignidad humana y la justicia social.
La Civilización Cristiana y el Orden Social Cristiano produjeron un gran esplendor y una cultura superior en Occidente. Destaca España que se forjó católica, fuerte y valiente al luchar durante 8 siglos contra el Islam por rescatar su libertad. Esta lucha le confirió una vocación misionera para llevar la Civilización Cristiana a toda América y preparar el camino para la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.
Digámoslo en otras palabras: una primera parte de la crisis de liderazgo actual se debe a la desconexión que existe entre el gobierno de sí como condición de posibilidad para un gobierno de los asuntos y bienes comunes.
El conocimiento de nosotros mismos a la luz de la llamada del Espíritu, nos permite descubrir nuestro origen y nuestro destino y nos abre la posibilidad de la trascendencia en el encuentro del Otro y con los otros.
Si bien el OSC está basado en los principios y la moral del cristianismo, no está pensado y construido para el bien exclusivo de los cristianos, sino para el de todos los hombres, pues no tiene el propósito de imponer una religión.