Los antecedentes históricos del Sindicalismo datan de finales del siglo XVIII, tras la llegada de la revolución industrial. Si bien este fenómeno trajo muchos avances para la modernidad, también provocó desigualdades y falta de oportunidades.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
Los antecedentes históricos del Sindicalismo datan de finales del siglo XVIII, tras la llegada de la revolución industrial. Si bien este fenómeno trajo muchos avances para la modernidad, también provocó desigualdades y falta de oportunidades.
Una defensa íntegra de la vida desde los cimientos de la tradición es justicia social.
Llegando al mes de diciembre, la mayor parte de la humanidad se viste de fiesta para celebrar la Navidad, tiempo de esperanza, de unión, de reencuentro, de Paz.
Por ello quiero compartir con ustedes una breve reflexión sobre el itinerario espiritual de la Virgen María a lo largo del Misterio de la Redención.
Vivir la Navidad de manera auténtica exige un compromiso: desacelerar. No solo para evitar accidentes, sino para recuperar la humanidad que se pierde cuando vivimos como si corriéramos contra el tiempo.
Bienaventurado el pueblo que tiene al Señor por su Dios (Sal 143,15). Cuando en enero de 1979 San Juan Pablo II bajó del avión que lo transportó en su primera visita a México, realizó un gesto que impresionó a todos. Lo primero que hizo fue besar el suelo mexicano.
A veces basta una sola palabra para que la vida cambie de rumbo. Un diagnóstico puede parecer sentencia, pero también puede ser comienzo.
En la actualidad, el bien común puede ser todo y nada. El término es manoseado diariamente por una variedad de ideologías con propósitos político-electorales, propagandísticos o, en el peor de los casos, demagógicos.
Teología, Humanismo y Transformación Social en la Exhortación Apostólica “Dilexi Te” de León XIV
“La política es la forma más alta de la caridad”, por el servicio que la política presta al bien común y a la sociedad. Por lo tanto, la política puede ser vista como un acto de amor cristiano, signo concreto y testimonio de la constante preocupación de Dios por el bien de la familia humana.
Cuando parece que el orden social cristiano yace en ruinas y nos reconocemos en el uróboro de la mitología egipcia que se devora a sí mismo, solo Dios nos ofrece la esperanza de ser rescatados de nosotros mismos mediante el don de la paz al que el Papa León XIV recientemente aludió en su primera aparición pública.
La política no es ajena al misterio cristiano. Esta afirmación, que podría parecer provocadora en una cultura secularizada, encuentra una sólida fundamentación en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Rocco Buttiglione sostiene que “no se puede pensar la política sin una visión de la historia” y que esta debe comprenderse a partir de la presencia de Cristo en la vida de los pueblos
Política y Esperanza Cívica
El reciente jubileo de los gobernantes no es ingenuidad. Es una exigencia de nuestro tiempo. Es creer que en la política el bien común es posible y que gobernar puede volver a ser un acto de esperanza. No esperamos un milagro. Esperamos un despertar.
Ya sea por estrategia o por convicción, los vikingos se convertían al cristianismo. Su contacto con países y reinos cristianos provocaba un choque religioso y cultural.
La gran lección de esta historia es que la civilización cristiana no se construye, con la lógica del arquitecto, con ladrillos y reglas, sino que se esparce, con la lógica del sembrador.
Secularidad y secularismo apuntan a proyectos políticos distintos. La secularidad tiene, de hecho, raíces cristianas. Es el propio Jesús el que, forzado a pronunciarse a favor o en contra del pago de impuestos a Roma, ofrece una respuesta que rompe con la tradición de las religiones civiles.