2025 año jubilar, un evento antiquísimo de la Iglesia que se celebra cada 25 años. En el libro Levítico (de los levitas) consta que éste se remonta en la antigüedad a los inicios del pueblo judío. Es un año especial de oración y reflexión en el que se perdonaban deudas, se devolvían tierras y liberaba a los esclavos.
Este año el año santo se celebró en el contexto de la elección de un nuevo Papa. Sobrevino la enfermedad de Francisco, su muerte, la realización del Cónclave y la elección de León XIV.
Del 20 al 22 de junio se realizó el jubileo de políticos y gobernantes y la delegación de México fue una de las más numerosas con legisladores y funcionarios de distintos partidos políticos.
El sábado 21, en el Salón de las Bendiciones del Vaticano, el Papa León XIV dirigió su mensaje a la Unión Interparlamentaria Internacional, a la que asistimos políticos de todo el mundo. En su discurso tocó tres reflexiones fundamentales:
Inicia el santo padre con la famosa expresión de Pio IX (1927): “la política es la forma más alta de la caridad”, por el servicio que la política presta al bien común y a la sociedad. Por lo tanto, la política puede ser vista como un acto de amor cristiano, signo concreto y testimonio de la constante preocupación de Dios por el bien de la familia humana (Fratelli Tutti: Papa Francisco).
León XIV recordó que independientemente de cualquier interés particular, la responsabilidad de un político es la promoción y protección del bien común, especialmente de los más marginados y vulnerables. Leyó la expresión de León XIII en su encíclica Rerum Novarum (1891): el político debe trabajar para superar la “desproporción inaceptable” entre la inmensa riqueza concentrada en manos de unos pocos, frente a la pobreza mundial.
A pesar de los 135 años de la promulgación de la encíclica, sus postulados son de total actualidad. Reflexionar en su contenido debería mover a los políticos mexicanos a su realización, independientemente de a qué partido político pertenezcan.
En nuestro país, con enfrentamientos interminables después de la Independencia durante el siglo XIX. Pasar por la dictadura de Porfirio Diaz y una vez derrocada con Madero, la esperanza de una nueva era democrática. El ideal maderista sucumbió y dio paso a la Revolución Mexicana, que en teoría luchaba por la libertad y derechos de los marginados, por el respeto al voto y la no reelección.
Lamentablemente derivó en un sistema antidemocrático que no resolvió las terribles diferencias que pretendía resolver; en un sistema político cuasi dictatorial, de partido–gobierno con presidencialismo exacerbado, corrupto y antidemocrático.
Durante años de lucha se lograron reformas democráticas que acabaron con más de 70 años del PRI–Gobierno en el poder y permitieron la alternancia en la presidencia de la República, en el año 2000.
Hoy podemos afirmar que la transición democrática también fracasó. Las reformas constitucionales promovidas por el actual partido en el poder (Morena), con una mayoría ficticia y anticonstitucional, representan un retroceso a la época más oscura de la antidemocracia en México.
Las palabras del León XIV en su discurso, deben mover a los políticos mexicanos a un cambio radical de rumbo del país, a retomar el camino de la transición democrática, para consolidar un verdadero sistema democrático y de libertades. El sistema político de México fracasó y no logró el ideal revolucionario de acabar con la pobreza y menos de libertad y respeto al voto.
La segunda reflexión en su discurso, se centró en el derecho a la libertad religiosa. Mencionó que la fé en Dios, con los valores positivos que de ella se derivan, son una fuente inmensa de verdad y bondad para la vida de las personas y de las comunidades. San Agustín hablaba de la necesidad de pasar del amor sui (egoísta y destructivo) al amor Dei (fundado en Dios) que lleva a la donación personal, esencial para la construcción de una sociedad cuya ley fundamental sea la caridad.
León XIV afirmó que para contar con un punto de referencia común en la actividad política que nos una a todos debemos reconocer la ley natural -escrita no por manos humanas- cuya validez es reconocida en todos los tiempos y lugares porque su argumento más convincente se encuentra en la misma naturaleza.
La ley natural es la recta razón conforme a la naturaleza, universal, constante y eterna. No puede hacerse cambio alguno a esta ley. La ley natural es universalmente válida más allá de creencias. Constituye la brújula con la que orientarse al legislar y actuar, especialmente en las cuestiones éticas delicadas y urgentes.
En su tercera consideración sobre el grado de civilización alcanzado, habló del gran desafío que representa la Inteligencia Artificial (IA). Un desarrollo que será de gran ayuda para la sociedad siempre que su empleo no socave la identidad y dignidad de la persona humana y sus libertades fundamentales.
Es una herramienta para el bien de los seres humanos, no para disminuirlos ni reemplazarlos. Nuestra vida personal tiene mayor valor que cualquier algoritmo. La IA está equipada con una memoria estática que no es comparable con la de los seres humanos, creativa, dinámica, generativa capaz de unir pasado, presente y futuro. La política no puede ignorar un desafío de tal magnitud.
Finalmente, el Papa León XIV reforzó la decisión del Papa Juan Pablo II de nombrar a Santo Tomás Moro como patrono de los políticos. Tomás Moro fue un hombre fiel a sus responsabilidades cívicas y un perfecto servidor del Estado. Esto lo llevó a vivir la política como una misión para difundir la verdad y el bien.
Tomás Moro puso su actividad pública al servicio de la persona, especialmente de los más débiles; manejó los conflictos sociales con justicia; protegió a la familia y promovió la educación integral de los jóvenes; y estuvo dispuesto a sacrificar su vida antes que traicionar la verdad: es mártir de la libertad y del primado de la conciencia.
Es importante que quienes participamos en política en México -independientemente del partido en el que militamos-, reconozcamos que la política es ante todo vocación de servicio.





