Sociedad civil entre hegemonía y libertad

Rafael Funes Díaz

Sociedad civil entre hegemonía y libertad: Una lectura crítica de Gramsci.
El concepto de sociedad civil ha sido objeto de múltiples interpretaciones a lo largo de la historia del pensamiento político. Desde su formulación en la filosofía clásica hasta su reconfiguración en el pensamiento moderno, ha servido para delimitar el espacio entre el individuo y el Estado, entre lo privado y lo público, entre la coerción y el consenso.

Una lectura crítica de Gramsci.

Sin embargo, fue Antonio Gramsci quien, desde una perspectiva marxista renovada, otorgó a la sociedad civil una centralidad estratégica en la comprensión del poder moderno. Su lectura, elaborada en los Cuadernos de la cárcel, no solo amplía el marco teórico del marxismo clásico, sino que pretende ofrecer herramientas analíticas para interpretar las formas sutiles y complejas de dominación en las sociedades capitalistas avanzadas.

Este ensayo explora en profundidad el pensamiento gramsciano sobre la sociedad civil, destacando su articulación con los conceptos de hegemonía, Estado integral, bloque histórico y revolución pasiva.

Asimismo, se examina su influencia en el pensamiento político contemporáneo y se incorpora una lectura crítica desde el humanismo político, que cuestiona los supuestos antropológicos y éticos del enfoque gramsciano.

Sociedad civil en la tradición filosófica

Antes de abordar la concepción gramsciana, es necesario situar el concepto en su genealogía filosófica. En la tradición grecorromana, la societas civilis designaba el orden jurídico que regulaba la vida pública, diferenciándose de la esfera doméstica. En el pensamiento contractualista moderno, Hobbes (1651) la concibe como el resultado del pacto que da origen al Estado soberano, mientras que Locke (1689) la entiende como el espacio donde se protegen los derechos naturales frente al poder arbitrario.

Hegel (1821), por su parte, introduce una distinción entre familia, sociedad civil y Estado, ubicando a la sociedad civil como el ámbito de la economía, la justicia y la moralidad, pero también como el lugar de los conflictos entre intereses particulares. Marx (1844) retoma esta distinción, pero la critica por su idealismo, proponiendo una lectura materialista donde la sociedad civil es el terreno de las relaciones de producción y de las contradicciones de clase.

Gramsci y la reconfiguración del concepto

Antonio Gramsci reformula el concepto de sociedad civil desde una perspectiva marxista crítica, incorporando elementos culturales, ideológicos y pedagógicos que el marxismo clásico había subestimado.

Para Gramsci, la sociedad civil no es simplemente el espacio de las relaciones económicas o jurídicas, sino el terreno donde se construye y disputa la hegemonía.

Sociedad civil como espacio de hegemonía

La hegemonía, en el pensamiento gramsciano, es la forma de dominación que se ejerce no solo por la fuerza, sino por el consenso. Es la capacidad de una clase para presentarse como portadora del interés general, articulando una visión del mundo que se vuelve dominante en el sentido cultural, moral e intelectual. La sociedad civil es el espacio donde esta hegemonía se construye, se reproduce y se disputa.

Gramsci señala que “la sociedad civil es el conjunto de organismos comúnmente llamados ‘privados’, como la Iglesia, los sindicatos, las escuelas, que contribuyen a la hegemonía de una clase sobre las demás” (Gramsci, 1971, p. 12). Estos organismos no son neutrales, sino que están impregnados de ideología y cumplen una función pedagógica en la formación de la conciencia social.

Estado integral y la articulación entre coerción y consenso

Gramsci propone el concepto de “Estado integral” para superar la dicotomía entre Estado y sociedad civil. El Estado no se reduce al aparato coercitivo (policía, ejército, leyes), sino que incluye también el conjunto de instituciones de la sociedad civil que producen consenso. En este sentido, el poder moderno se ejerce tanto por la fuerza como por la dirección intelectual y moral.

Esta concepción permite entender cómo las clases dominantes mantienen su poder no solo mediante la represión, sino mediante la construcción de una cultura hegemónica que naturaliza su posición.

La hegemonía, entonces, no es un hecho dado, sino un proceso dinámico que se disputa en el terreno de la sociedad civil.

 Bloque histórico y revolución pasiva

Otro concepto clave en Gramsci es el de “bloque histórico”, que designa la articulación entre estructura económica, superestructura ideológica y alianzas sociales. La sociedad civil es el espacio donde se configuran estas alianzas, se negocian significados y se construyen proyectos políticos. En momentos de crisis, cuando el consenso se debilita, puede surgir una “crisis orgánica” que abre la posibilidad de una nueva hegemonía.

Sin embargo, Gramsci advierte que las transformaciones no siempre ocurren mediante rupturas revolucionarias. En contextos de “revolución pasiva”, las élites pueden reacomodar el orden sin alterar sus fundamentos, incorporando demandas populares de manera controlada. La sociedad civil, en estos casos, se convierte en el terreno de la contención y la reabsorción de la conflictividad social.

Visión crítica desde el humanismo político

Desde una perspectiva humanista, el enfoque gramsciano presenta tensiones importantes. En primer lugar, su concepción de la sociedad civil como instrumento de hegemonía puede reducir la pluralidad de la vida social a una lógica de lucha por el poder, subordinando la autonomía ética de los sujetos a proyectos ideológicos de clase.

El humanismo político, en cambio, reivindica la dignidad de la persona como fundamento de la vida pública, y concibe la sociedad civil como espacio de encuentro, deliberación y cooperación entre ciudadanos libres e iguales.

Además, el énfasis gramsciano en la construcción de consenso desde una clase dirigente puede invisibilizar la diversidad de motivaciones, valores y aspiraciones que animan a los actores sociales. La visión humanista subraya la necesidad de preservar la apertura del espacio público frente a toda forma de colonización ideológica, y de garantizar condiciones para el diálogo genuino, la participación crítica y el respeto mutuo.

Relevancia actual del concepto

El concepto de sociedad civil, tal como lo formula Gramsci, ha sido retomado por diversas corrientes para analizar fenómenos contemporáneos como la gobernanza global, los movimientos sociales, la comunicación política y la pedagogía cultural. Su enfoque busca comprender cómo se construyen consensos, cómo se articulan proyectos políticos y cómo se disputa el sentido común en contextos de crisis.

Sin embargo, su aplicación requiere cautela. En sociedades democráticas, la sociedad civil no puede reducirse a un campo de batalla ideológica, sino que debe ser reconocida como espacio de pluralismo, creatividad y responsabilidad compartida. La lectura gramsciana, aunque útil para entender dinámicas de poder, debe ser contrastada con enfoques que valoren la libertad individual, la ética del diálogo y la construcción de ciudadanía desde abajo.

Conclusión

El pensamiento de Antonio Gramsci ofrece una interpretación estratégica del poder moderno al situar la sociedad civil como espacio central en la construcción de hegemonía. Su análisis permite comprender las formas no coercitivas de dominación y las dinámicas culturales que sostienen el orden social. No obstante, desde una perspectiva humanista, su enfoque plantea interrogantes sobre la autonomía del sujeto, la pluralidad de la vida pública y el papel de la sociedad civil como espacio de libertad y cooperación.

Más que adoptar su visión, este ensayo ha buscado describirla críticamente, reconociendo su influencia en el pensamiento político contemporáneo y señalando los límites que presenta cuando se la confronta con una ética centrada en la dignidad humana y el diálogo democrático.

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Referencias

  • Althusser, L. (1970). Ideología y aparatos ideológicos del Estado. París: Maspero.
  • Gramsci, A. (1971). Selections from the Prison Notebooks. Ed. y trad. Q. Hoare y G. Nowell Smith. Nueva York: International Publishers.
  • Habermas, J. (1996). Between Facts and Norms: Contributions to a Discourse Theory of Law and Democracy. Cambridge: MIT Press.
  • Hegel, G. W. F. (1821). Principios de la filosofía del derecho. Madrid: Alianza Editorial.
  • Laclau, E., & Mouffe, C. (1985). Hegemony and Socialist Strategy: Towards a Radical Democratic Politics. Londres: Verso.
  • Locke, J. (1689). Segundo tratado sobre el gobierno civil. México: FCE.
  • Marx, K. (1844). Manuscritos económico-filosóficos. Madrid: Akal.
  • Poulantzas, N. (1978). Estado, poder y socialismo. Madrid: Siglo XXI.

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