Deambulando por el Centro Histórico de la Ciudad de México -como acostumbro a hacerlo cada vez que viajo a la emblemática y vibrante capital del país-, me topé con la muestra titulada Miguel Covarrubias: Una Mirada sin Fronteras.
Aposentada en el Palacio de Cultura Banamex/Palacio de Iturbide, joya arquitectónica virreinal construido por indígenas mexicanos que transformaron la cantera y el tezontle rojo bajo una interpretación novohispana del barroco español, la exposición albergó más de 400 piezas provenientes de colecciones de México y Estados Unidos.
En la planta baja y patio central, en donde Agustín de Iturbide proclamó el nacimiento del primer Imperio Mexicano ante una multitud que lo vitoreaba frente al balcón, el público visitante se deslumbró del universo e iconografía del artista mexicano más polifacético del siglo XX, como bien lo destacó la curaduría a cargo de Sergio Raúl Arroyo y Anahí Luna Velasco.
Miguel Covarrubias nació el 22 de noviembre de 1904 en la Ciudad de México en el seno de una familia de clase media alta. Fue caricaturista, ilustrador, pintor, escritor, etnólogo, historiador, antropólogo, cartógrafo, coleccionista, escenógrafo y diseñador teatral, docente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y director de la Escuela de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes. Desarrolló una profunda fascinación por las culturas indígenas de México y del Pacífico y es considerado pilar fundamental en la construcción de la identidad cultural moderna de México.
Desde muy temprana edad dio muestra de una excepcional agudeza visual en el dibujo. A la edad de catorce años abandonó la Escuela Nacional Preparatoria para dedicarse a la caricatura publicando sus primeros trabajos en el periódico universitario El Cáncer. Trabajó en la Secretaría de Comunicaciones como dibujante de mapas y planos de calles y en su tiempo libre hacía dibujos en teatros y cafés.
En 1920 sus caricaturas se publicaron en Policromías, revista estudiantil de la Universidad Nacional y de 1921 a 1923 sus ilustraciones aparecieron en periódicos y revistas nacionales como El Heraldo de México, Fantoche, El Mundo y El Universal Ilustrado. En este último año, sus dibujos fueron incorporados en el libro El Método de Dibujo (1923), de la autoría de Adolfo Best Maugard, texto dedicado a la enseñanza elemental del dibujo.
Durante su adolescencia, Covarrubias se acercó al medio artístico y frecuentó el círculo de Diego Rivera, el Doctor Atl (Gerardo Murillo), David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y José Juan Tablada. Este último, lo ayudó a gestionar una beca del gobierno mexicano para financiar su traslado a Nueva York en 1923, cuando Covarrubias tenía tan solo 19 años, y a conseguir un empleo en el Consulado de México en esa ciudad para poder subsistir.
Con la recomendación de Tablada y Best Maugard, mentores de Covarrubias, conoce a Carl Van Vechten, escritor, fotógrafo y ferviente promotor de la cultura afroamericana durante el New Negro Movement/Harlem Renaissance, movimiento cultural y literario que desafiaba los estereotipos raciales promoviendo una nueva imagen de la identidad negra en términos de igualdad y justicia social. Cautivado por la gran creatividad y producción artística de la comunidad afroamericana, que apreciaba en cafés, bares, cabarets y teatros, Covarrubias incursionó por primera vez en un estilo único en que fusionaba las culturas mexicana y estadounidense, a la vez de iniciar sus primeros trabajos etnográficos motivando la publicación de su libro Negro Drawings en 1927.
En 1924 Covarrubias conoció a Frank Crowninshield, editor de Vanity Fair, quien seducido por las ilustraciones del joven artista, autorizó por vez primera la publicación de seis caricaturas en la edición de enero de ese año. A partir de esa fecha y por espacio de una década, Vanity Fair dedicó mensualmente una página de la revista a Covarrubias. Pronto otras revistas como Vogue, The New Yorker, Fortune y Life, ofrecieron sus páginas a Covarrubias, consolidando su genio e intelecto artístico en el epicentro global del arte y de la moda.
A principios de la década de 1930 y en pleno dominio de sus capacidades artísticas, Vanity Fair autorizó a Covarrubias la publicación de una serie de dibujos conocida como Impossible Interviews, en donde recreó caricaturas de personajes famosos sosteniendo conversaciones ficticias entre ellos. He aquí la imaginaria conversación entre Albert Einstein y Evangeline Adams (astróloga):
– Adams: Ah, sí, ah, sí, Señor Einstein. ¿Dijo que se llamaba Einstein? Fue muy sabio de su parte consultarme. Veamos: usted nació el 14 de marzo de 1879… la Luna en Piscis, el Sol en Júpiter… ¿dónde estaba su madre?
– Einstein: En la cama.
– Adams: Tal como pensaba. No intente entender lo que hago. No podrá comprenderlo. ¡A veces creo que soy la única persona en el mundo que entiende mi ciencia!
– Einstein: Sé exactamente cómo debe sentirse.
– Adams: ¡Usted nació para ser poeta, Señor! ¡Un poeta! Su alma se eleva hasta las estrellas, si se me permite una metáfora. Pero veo por su horóscopo que su medio de vida es terrenal, un negocio que trata con hechos materiales. ¡Usted es un alma terrenal, pobre Señor Einstein!
– Einstein: Todo es cuestión de relatividad.
En 1930 Covarrubias contrajo matrimonio con Rosa Rolanda, bailarina de teatro y fotógrafa estadounidense, de origen mexicano, y juntos viajaron en dos ocasiones a Bali, una con motivo de su luna de miel, y otra por motivos académicos para documentar la cultura y la vida cotidiana de sus habitantes, gracias a una beca de la Fundación Guggenheim.
En Bali, Covarrubias se convirtió en un estudioso de las comunidades autóctonas, de sus ritos, ceremonias ancestrales, danza, vestuario y atuendos. Su libro Island of Bali (1937) es un referente clásico de la literatura antropológica y cultural de la isla. Su estancia en Indonesia le permitió explorar la diversidad cultural de otros países como China, Japón, Vietnam, Hong Kong, Filipinas, Indonesia, India y Singapur.
Invitado para participar en la Exposición Internacional del Golden Gate en San Francisco en 1939, Covarrubias creó seis mapas murales titulados Pageant of the Pacific, diseñados para ilustrar la geografía y la riqueza cultural del Pacífico y de los países que lo conforman, describiendo los pueblos, la economía, los medios de transporte y la flora y la fauna.
Estos mapas son considerados una obra monumental de Covarrubias al poner al Pacífico como centro simbólico del mundo. Los mapas gigantescos de Covarrubias causaron gran admiración entre los visitantes a la muestra en el Palacio de Iturbide.
A su regreso a México, en ese mismo año, Covarrubias enfocó su intelecto e investigación en el patrimonio cultural del sur del país desde un perspectiva antropológica y cultural, los cuales plasmó en el libro México South: The Isthmus of Tehuantepec (1946), considerado como una importante contribución a la antropología y etnografía de México. Argumentó que la cultura olmeca fue una de las primeras civilizaciones de Mesoamérica por lo que podría ser considerada como la cultura madre de la región.
En las décadas de 1940 y 1950, Covarrubias expandió sus actividades en la museografía, danza, teatro y promoción cultural. Diseñó vestuarios de gran colorido para teatro, danza y cine; escenografías para ballets y espectáculos de danza clásica y moderna influyendo en la creación de una estética nacionalista de la cultura mexicana.
Miguel Covarrubias, artista cosmopolita, viajero incansable y acucioso investigador del multiculturalismo y la interculturalidad, dejó una impronta artística y cultural universal. Fue un polímata cuyo legado sigue siendo una fuente de inspiración para artistas e intelectuales de todo el mundo. Murió en la Ciudad de México el 4 de febrero de 1957.
Finalmente, deseo destacar que mientras en México se reconocía el talento y capacidad creativa de Covarrubias, en el Pacífico, en Singapur, en donde tuve el honor de colaborar en nuestra misión diplomática bajo el liderazgo del embajador Agustín García-López Loaeza, se presentó paralelamente la exposición Miguel Covarrubias: A Mexican Artist´s Fascination with the Pacific, en el marco de la conmemoración del 50 Aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
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Imagen tomada de: https://www.gaceta.unam.mx/covarrubias-explorador-de-la-diversidad-cultural/





