Hay una pregunta que nuestra época evita casi con repulsa, y que en esa misma repulsa ya se delata. ¿Qué hace grande a un político? No qué lo hace popular, ni qué lo hace viral, ni siquiera qué lo hace electable.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
Hay una pregunta que nuestra época evita casi con repulsa, y que en esa misma repulsa ya se delata. ¿Qué hace grande a un político? No qué lo hace popular, ni qué lo hace viral, ni siquiera qué lo hace electable.
¿La política es podredumbre, es mácula que desgarra la límpida blancura de un lienzo; es enfermedad que carcome, silente, a su huésped; la política es cosa de bandidos, de canallas, de mentirosos y truhanes?
José Sacal Micha (1944–2018), mexicano universal, viajero incansable, como incansable su obra que durante más de un lustro ha recorrido cinco estados de la Unión Americana desde su inauguración en la capital estadounidense
Miguel Covarrubias, artista cosmopolita, viajero incansable y acucioso investigador del multiculturalismo y la interculturalidad, dejó una impronta artística y cultural universal.
Este artículo busca resaltar la perspectiva única de José Clemente Orozco y su contribución esencial al muralismo mexicano. La crítica, lejos de ser una simple negación, se convierte en una herramienta valiosa para el desarrollo y la introspección, como lo demostró brillantemente Orozco a través de su arte.
La política teóricamente analizada, como el ejercicio práctico de la misma, sostiene José María Herrea Zaballa, constituyen un arte humano verdadero y profundo, sobre todo si se entiende al arte como una forma de expresión de la persona cuyo ejercicio se realiza de una manera que le permita lograr la finalidad última a la que está ordenado: la sublimación del alma humana mediante la observación y reflexión.
En su segunda entrega, José María Zaballa va al fondo de su planteamiento: la deshumanización del arte y de la sociedad. El relativismo tan marcado de nuestros tiempos: huir de las normas, principios y valores objetivos provoca que una apreciación personal sea más relevante que aquello que verdaderamente es bello, bueno, apreciable y sublime.
El autor parte de un reto al definir la política como un arte en sí mismo y que, por tanto, es una forma pura de expresión de la humanidad que, por desgracia también se ha deshumanizado.