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Los Libros. Una historia inagotable

por | Educación

LLa Feria internacional del libro en Guadalajara nos otorga hoy como en otras ocasiones la asombrosa cantidad de volúmenes, diversidad de los títulos y autores cual banquete para los amantes de la lectura y de los libros.

Encontrar viejos conocidos, clásicos como la Iliada y la Odisea, y obras recientes algunas consideradas best sellers “Revolución”, de Arturo Pérez Reverte; “El viento conoce mi nombre”, de Isabel Allende y otros de difusión mundial como “Nunca”, de Ken Follett, o “La armadura de la luz”, del mismo autor, amén de todo tipo de títulos para ser mejor, autoayuda etc.

Por eso vale la pena recordar algunos de los libros más antiguos, su origen y llegada hasta nuestros días, desde las tablillas babilónicas y sumerias, la epopeya de Gilgamesh, los versos que componen la Iliada y la Odisea, y entender que las primeras lecturas tenían que ser en tablillas de arcilla, o en piedra como las tablas de la ley que recibió Moisés en el monte Sinaí, así como muchas de las primeras versiones del antiguo testamento bíblico, sin poder dejar de mencionar los antiquísimos grabados en las cuevas de Altamira en España dónde los hombres primitivos dejaron constancia de su quehacer, cuando aún no había escritura.

En el oriente, no podemos olvidar y mencionar a Confucio y recordar que sus escritos son del siglo V antes de la era cristiana, y en occidente, son notables el Popol Vuh y el Chilam Balam, que relatan la historia de los mayas, hay también datos de los Incas y otros pueblos de América.

Todos los libros relatan principalmente historia e historias, algunos son técnicos, y para especialistas en los múltiples aspectos de las ciencias, las matemáticas, la medicina, la arquitectura, la política, etc.

Los primeros libros como tales, coleccionables, eran de papiro, que, acondicionado en Egipto para contenerlos, derivó en la biblioteca de Alejandría, la cual, durante todo el imperio Ptolomeico, acumuló miles de escritos, y bajo la dirección de Calimaco de Cirene llego a tener hasta 700,000 libros.

Calimaco puede ser sin duda considerado el primer bibliotecario de la historia, pues no solo coleccionó, también clasifico las lecturas por su contenido, especialmente filosófico, histórico, político y otras categorías, y en este espacio no podemos dejar de mencionar al gran Heródoto, considerado padre de la historia y de quien se dice que recogió a lo largo de muchos viajes y en diversos reinos de la antigüedad, testimonios que sirvieron para los primeros libros de historia.

Por desgracia el gran incendio de la biblioteca de Alejandría, dispersó lo poco que quedó, que ahora se ha perdido en su mayor parte.

Un hecho notable, es que hay un gran número de discursos famosos que posteriormente fueron puestos a disposición de los escribidores, solo mencionaremos las Filípicas de Demóstenes y las Catilinarias de Cicerón, que llegaron completas hasta nuestros días, gracias a los libros.

También hay que reconocer a las primeras mujeres que sabiendo escribir dejaron testimonio, si no escrito si referenciado por la historia, y es notable Aspasia en el siglo de Pericles (siglo V a.C.), aunque la más reconocida como profesional de la escritura, es, Christine de Pizan, italiana del siglo catorce, destacar que ahora hay tantas escritoras como escritores, y falta tiempo para escoger los libros.

Termino recordando que los libros siempre dejan algo, y eso nadie nos lo puede quitar.

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