Cuando la libertad de prensa en su cuna se silencia por su propio presidente, la antorcha de la libertad deja de iluminar y, tarde o temprano, empieza a arder contra quienes la sostienen.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
Cuando la libertad de prensa en su cuna se silencia por su propio presidente, la antorcha de la libertad deja de iluminar y, tarde o temprano, empieza a arder contra quienes la sostienen.
George Orwell solía decir: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; lo demás es propaganda”. La frase cobra sentido en México, donde la libertad de expresión enfrenta amenazas crecientes.
El pasado 8 de septiembre, se conmemoró el día internacional del periodista, oficio ligado a la libertad y el conocimiento de lo que sucede día con día, tanto en lo nacional como en lo internacional, abarcando campos variados, economía, política, derechos humanos, acontecimientos sociales y deportivos, e infinidad de cosas importantes para algunas minorías, mientras son desechados por las mayorías.
La libertad de expresión no es un derecho aislado. Se encuentra intrínsecamente ligada a otros derechos fundamentales, como el derecho a la información, el derecho de reunión y el derecho de asociación.
Cuando los medios públicos son plurales, diversos e incluyentes, fortalecen la democracia, la oferta y la competencia en el mercado.
Los medios de comunicación que han criticado y no se alinean a las políticas de la Cuarta Transformación han sido objeto de estigmatizaciones.
A lo largo de la historia de la humanidad, la censura ha sido un mecanismo de control, recurso del poder político, ideológico y cultural en distintos gobiernos, principalmente aquellos de corte dictatorial.
Vale la pena recordar algunos de los libros más antiguos, su origen y llegada hasta nuestros días, desde las tablillas babilónicas y sumerias, la epopeya de Gilgamesh, los versos que componen la Iliada y la Odisea, y entender que las primeras lecturas tenían que ser en tablillas de arcilla, o en piedra como las tablas de la ley que recibió Moisés en el monte Sinaí
El presidente López Obrador desacredita sin evidencias a ciudadanos, instituciones y medios de comunicación que no coinciden con él. En un escenario así, con facilidad brotan intentos para coartar el derecho a la verdad, como el caso contra la politóloga y periodista Denise Dresser.