La Santísima Virgen fue transformado el corazón de este pueblo a través de la acción de la Iglesia Católica y de los laicos católicos que colaboraron con ella, no solo para llevar a cabo una evangelización sin precedentes, sino para el establecimiento del Orden Social Cristiano en toda Hispanoamérica, que es el orden querido por Dios para su creación. [1]
La Sagrada Imagen conmovió a todos los lugareños al enterarse de suceso, empezando por el Sr. obispo, quien, con abundantes lágrimas de arrepentimiento, -por no haber creído antes-, y con un corazón inflamado de amor a la Madre de Dios, ordenó inmediatamente la construcción de su primera casita sagrada. [2]
El 26 de diciembre de 1531, -apenas dos semanas después de ocurrido el milagro-, la Sagrada Imagen fue trasladada del oratorio del Sr. Obispo a su primera casita sagrada en el Tepeyac, acompañada en alegre procesión por numerosos indígenas y españoles, que con cantos y danzas deseaban manifestar su incipiente amor a la Reina del Cielo. Durante el evento, un arquero disparó accidentalmente una flecha que se clavó en la garganta de un hombre, quién murió en el instante. Cuando fue llevado ante la Imagen en la tilma de Juan Diego, al quitarle la flecha, el hombre resucitó milagrosamente, ante el asombro y algarabía de los testigos [3].
Este milagro, tan patente a la vista de muchos, elevó hasta las nubes el amor y la devoción a la Sagrada Imagen, iniciando con esto una cascada de peregrinaciones multitudinarias a su Santuario.
Los milagros de la Virgen de Guadalupe
Dios, creador, redentor y dador de vida, es la única fuente de toda gracia y misericordia, y, por tanto, es el único que puede obrar milagros. Sin embargo, permite que otras personas puedan fungir como intercesores para alcanzar una gracia, un favor o un milagro para el bien de otra persona. Es lo que llamamos la Comunión de los Santos. [4]
La Santísima Virgen María fue preservada de todo pecado, comenzando por el pecado original, -con el que nacemos todos los seres humanos-. La virgen es la persona más cercana a la Santísima Trinidad, y, por ser la Madre de Dios, tiene privilegios excepcionales. La “Llena de Gracia”, -como la llama el mismo Dios en la Anunciación-, tiene el corazón más semejante al de su hijo Jesús: manso y humilde, compasivo y misericordioso.
Debido a su cercanía a Dios, al estar continuamente en su divina presencia, tiene la capacidad de presentarle directamente a Él nuestras súplicas. Ella tiene la facultad especialísima de interceder ante Dios para alcanzarnos muchas gracias. María Santísima es la que nos conoce mejor que nadie, sabe de nuestras debilidades, errores, pecados y necesidades, e intercede ante Dios por nosotros, -inclusive antes de que nos demos cuenta de lo que necesitamos, como ocurrió en las bodas de Caná: “No tienen vino”-. [5]
Este es uno de los aspectos centrales del Acontecimiento Guadalupano: Ella, al saberse tan cerquita de Dios para obtenernos favores, quiso tener una casita sagrada en México para estar cerquita de nosotros, escuchar nuestras plegarias, nuestras cuitas y dolores, -que los siente como suyos propios-, e ir ante su Hijo para pedirle remedios. Porque Él la escucha siempre.
Los milagros de la Santísima Virgen de Guadalupe desde las Apariciones en el Tepeyac a la fecha, son incalculables. Por mencionar solo algunos: las rosas de castilla de la “señal” al Sr. obispo; la curación de Juan Bernardino; la impresión de su imagen en el al ayate de Juan Diego; la resurrección del muerto en la peregrinación del 26 diciembre de 1531; la conversión masiva de los naturales al catolicismo en unos pocos años; el fin de las epidemias de 1554; el fin de la sequía en México en 1736; la salvación de náufragos en 1751; la salvaguarda de su imagen en el atentado dinamitero de 1921; la integridad del ayate durante casi 500 años, y muchísimos más. [6]
Con todos estos milagros la Santísima Virgen ha buscado el bien de nuestro cuerpo, alma y espíritu. Pero, sobre todo, quiere atraernos al amor de los amores a través de la Iglesia Católica, nuestra madre y maestra, que procura nuestra evangelización personal para conocer a Dios y a su doctrina, para que amemos a Dios por encima de todas las cosas, y que nos amemos a nosotros mismos y al prójimo como Dios nos ama. Ella nos invita a su santuario para acercarnos al santo sacrificio de la misa y a los sacramentos, principalmente a la reconciliación y a la sagrada eucaristía.
La Virgen y el Orden Social Cristiano
Lo que la Virgen de Guadalupe más quiere, por encima de todo, es nuestra salvación eterna, o sea, habitar en la presencia de Dios por toda la eternidad, que es el mayor bien, el sumo bien al que podemos aspirar.
Es por ello por lo que la Virgen de Guadalupe, tan cerquita de Dios y tan cerquita de nosotros a través de su casita sagrada, ha buscado la transformación de nuestras mentes y corazones a lo largo de su presencia en el mundo desde el Tepeyac, -primeramente, en México e Hispanoamérica-, para conocer y vivir nuestra fe en dos órdenes:
- El Orden Personal Cristiano: conocer, amar y servir a Dios por encima de todas las cosas, y amar al prójimo como Dios nos ama; aspirar a una vida santa de manera personal, para alcanzar nuestra perfección y la salvación eterna.
- El Orden Social Cristiano: vivir en comunidad de acuerdo con el orden establecido por Dios para su creación, con los valores de la verdad, libertad, justicia y caridad, ordenando todo al verdadero progreso humano con justicia social, a la paz y al bien común.
- Los católicos hoy contamos, además, con la Doctrina Social de la Iglesia, -que emana de las enseñanzas de los Papas desde León XIII con la Encíclica Rerum Novarum-, y surge como una lámpara que pretende iluminar la mente de los dirigentes sociales, civiles y políticos de todo el mundo, para construir la civilización del amor. [7]
La Virgen no solo quiere forjar la mente y el corazón de mexicanos e hispanoamericanos para ser buenos cristianos, sino también, para ser buenos ciudadanos, ya que aquellos que practican su fe con coherencia y congruencia en todos los ambientes sociales donde conviven, proponen el Evangelio con sus pensamientos palabras y obras, y van impregnando sus entornos con la luz de la verdad, el bien y la belleza, transformado de esta manera a la sociedad.
Los primeros 300 años de vida en México e Hispanoamérica
La Iglesia Católica, que trabajó en estrecha colaboración con el reino católico de España desde el descubrimiento de América, una vez terminada la “conquista” el 13 de agosto de 1521 –que en realidad fue la “liberación” de la crueldad de los Aztecas, y el fin de los sacrificios humanos-, e iniciada la pacificación, prometía un buen augurio para los habitantes de estas tierras, pero tenía enfrente los enormes retos del México prehispánico, pues se trataba de un territorio poblado por multitud de pueblos y de tribus muy diversos, con lenguas, dialectos, religiones, cultos, culturas y costumbres diferentes. La unificación parecía una tarea imposible.
No es casualidad que la santísima Virgen de Guadalupe se apareciera en México cuando apenas se estaba conformando como una nueva nación, para facilitar el surgimiento de una nación grandiosa, próspera, virtuosa, unida y ejemplar: Hispanoamérica, con México a la cabeza.
La conformación del Orden Social Cristiano en Hispanoamérica
Uno de los mayores milagros de la Virgen de Guadalupe fue la conversión masiva de los indígenas al catolicismo, -nueve millones en siete años [8]-, quienes acudían a la Iglesia Católica para pedir el bautismo y para ser evangelizados.
La conversión de los naturales obró un tremendo cambio de mentalidad y de vida en el territorio, pues sus habitantes pasaron de una realidad prehispánica con enormes retos, a una realidad muy diferente, en donde se conjugaron tres factores decisivos para la conformación de la grandiosa Nación Hispanoamericana:
- La Santísima Virgen de Guadalupe, quien jugó un papel preponderante al infundir una gran confianza a los naturales para con la Iglesia Católica, favoreciendo enormemente la colaboración con ella.
- La Iglesia Católica, que, con un gran celo apostólico, llevó el Evangelio con celeridad hasta los últimos confines de Hispanoamérica. A 50 años del descubrimiento de América ya se habían erigido varias provincias eclesiásticas. Aquí mencionamos tres de ellas: [9]
- Arquidiócesis de Santo Domingo, con sus diócesis sufragáneas: Diócesis de Santiago de Cuba, Diócesis de San Juan de Puerto Rico, Diócesis de Santa Ana de Coro en Venezuela, Diócesis de Trujillo en Honduras, Diócesis de Cartagena en Colombia, Abadía nullius de Jamaica, Diócesis de Concepción de la Vega.
- Arquidiócesis de Lima, con sus diócesis sufragáneas: Diócesis de Panamá o Castilla del Oro, Diócesis de Quito, Diócesis de Cuzco, Diócesis de León en Nicaragua.
- Arquidiócesis de México, con sus diócesis sufragáneas: Diócesis de Oaxaca o Antequera, Diócesis de Michoacán, Diócesis de Chiapas o Ciudad Real, Diócesis de Puebla de los Ángeles, Diócesis de Santiago de Guatemala.
- El Reino de la España Católica, con principios sociales basados en las ingentes civilizaciones griega y romana, y perfeccionadas por el cristianismo, que son parte de su historia. Sobresalen tres directrices políticas ordenadas para la administración pública en Hispanoamérica: la protección de los naturales; el impulso al mestizaje; un gobierno con leyes cimentadas en el orden natural, en orden humano y en el orden sobrenatural.
- La Real Provisión del 20 de junio de 1500 obligaba a que los indios llevados a Andalucía para ser vendidos como esclavos, fueran puestos en libertad y devueltos a su naturaleza.
- En 1501 la Corona reconoce que los habitantes de las recién descubiertas tierras, son libres y súbditos de esta, con derecho a la protección de la Corona. Se establece que la principal labor y objetivo de esta institución ha de ser la evangelización de todas las poblaciones del Nuevo Mundo.
- Un gran motor para la conformación de la nación hispanoamericana fue la Real Cédula del Rey Fernando el Católico del 14 de enero de 1514, por la que legalizó el matrimonio mixto entre españoles y la población nativa. De esta manera se fue formando una nueva raza, la raza de bronce, enriquecida por la diversidad derivada de la unión de dos culturas que amaban y cuidaban lo mejor de lo propio y de lo nuevo, de la que surgieron familias sanas y fuertes que constituían un poderoso y saludable tejido social, que es el alma del verdadero progreso humano. [10]
Hubo otros factores determinantes que sembraron los cimientos de la grandeza de la nación hispanoamericana: una misma lengua, el español, que favoreció la comunicación y el trabajo comunitario; y una misma religión, la católica, que unió a los habitantes en un mismo pensamiento, sentimiento, valores, moral, y costumbres.
Las políticas de protección de los indios y del mestizaje de España para Hispanoamérica, contrastan profundamente con las llevadas a cabo por los ingleses en Estados Unidos, en donde “el mejor indio es el indio muerto” [11], y en donde la esclavitud estuvo vigente oficialmente hasta la Decimotercera enmienda de la Constitución, aprobada el 6 de diciembre de 1865. [12]
Esto es particularmente notable cuando la leyenda negra, -creación de Inglaterra y de Estados Unidos-, busca desprestigiar, con una sarta de mentiras, la labor de España y de la Iglesia Católica en Hispanoamérica, mientras que callan hipócritamente las masacres y crímenes de lesa humanidad contra los nativos en Norteamérica, que culminaron en su casi total exterminio.
México e Hispanoamérica nacieron y crecieron fuertes y sanos durante los primeros 300 años de su existencia, protegidos por el gobierno católico de la Corona Española, -que procuró dirigir de acuerdo con un orden social basado en los valores naturales, humanos y cristianos universales-, por el loable e incansable trabajo de la Iglesia Católica, y bajo el maternal cuidado de la Virgen de Guadalupe.
______________________________________
BIBLIOGRAFÍA
[1] Pontificio Consejo Justicia y Paz, (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana.
[2] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Num 192)
[3] Fátima y Nuestra Señora de Guadalupe. The Fatima Center. https://fatima.org/news-views/fatima-and-our-lady-of-guadalupe/#:~:text=Una%20alegre%20procesi%C3%B3n%2C%20que%20incluy%C3%B3%20la%20resurrecci%C3%B3n,1531%2C%20festividad%20del%20Primer%20M%C3%A1rtir%2C%20San%20Esteban.
[5] Biblia Latinoamericana, Editorial Verbo Divino, San Pablo, Edición revisada 2005, Jn 2:1-11
[6] Los milagros más grandes de la Virgen de Guadalupe. Desde la fe. https://desdelafe.mx/virgen-de-guadalupe/milagros-virgen-guadalupe/
[7] Pontificio Consejo Justicia y Paz, (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana.
[8] “Virgen de Guadalupe: 9 millones de conversiones en 7 años” https://es.aleteia.org/2015/12/15/virgen-de-guadalupe-9-millones-de-conversiones-en-7-anos/
[9] Iglesia en América, primeras diócesis y obispos. Pontificium Consilium Cultura. https://www.dhial.org/diccionario/index.php?title=IGLESIA_EN_AM%C3%89RICA;_Primeras_Di%C3%B3cesis_y_Obispos
[10] Cedulas Reales. Universidad del Rosario. Archivo Histórico. https://urosario.edu.co/sites/default/files/static/cedulasreales/paginas/introduccion.html
[11] ¿Indio bueno, indio muerto?, por Pedro Cayuqueo. The Clinic. https://www.theclinic.cl/2010/11/21/%C2%BFindio-bueno-indio-muerto/
‘El mejor indio es un indio muerto’. Wolfgang Mieder. Universidad de Vermont. Burlington, Estados unidos. Esta frase fue formulada por Philip Henry Sheridan (1831-1888), general primero y Comandante en jefe más tarde del ejército norteamericano, con ocasión de la sangrienta campaña llevada a cabo en el invierno de 1869 para someter a los indios kiowa.
chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://cvc.cervantes.es/lengua/paremia/pdf/010/006_mieder.pdf
[12] 10 datos: La Proclamación de Emancipación. American Battlefield Trust. https://www.battlefields.org/es/learn/articles/10-facts-emancipation-proclamation#:~:text=La%20enmienda%2013%2C%20que%20aboli%C3%B3%20la%20esclavitud,aprobada%20el%206%20de%20diciembre%20de%201865
Cita este artículo
Wiechers, A., (2026, 3 marzo). Entendiendo el acontecimiento Guadalupano. parte XII. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/entendiendo-el-acontecimiento-guadalupano-parte-xii/
Enlace a edición mensual





