La ciudadanía y la oposición en México aún permanecen desesperanzadas y desorganizadas tras la aplastante elección de 2024 y la percepción de que es imposible detener el deterioro institucional.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
La ciudadanía y la oposición en México aún permanecen desesperanzadas y desorganizadas tras la aplastante elección de 2024 y la percepción de que es imposible detener el deterioro institucional.
En las dos primeras décadas del siglo XXI, Suramérica fue escenario de un proceso político ampliamente denominado como la “marea rosa”, caracterizado por la llegada al poder de múltiples gobiernos de izquierda y centroizquierda.
Durante la toma de protesta como presidente de México, en 2018, el hoy ex presidente Andrés M. López Obrador, en su agenda política prometió lo que para la oposición y diversos analistas políticos y económicos vieron con suma preocupación para nuestra débil democracia y economía nacional: el “cambio de régimen político”.
Por más que insista el Ministro Osuna en lo contrario, el Fiscal Barbosa tiene toda la razón, Petro busca a toda costa, hacer efectivo su vergonzoso discurso ante la comunidad internacional: legalizar el narcotráfico.
La expulsión de 222 presos políticos, en Nicaragua, por el dictador Daniel Ortega, ha generado la condena de muchos gobiernos.
La Ciudad de Buenos Aires se ha convertido semanalmente en un verdadero caos de tránsito y violencia por las manifestaciones callejeras, cuya causa no es la pobreza sino las diferentes ideologías que les prometen falsas redenciones y utópicos paraísos “justicieros”, nos advierte el autor.
La caída de la URSS en 1989 dejó huérfanos a algunos ilusos y varios “emprendedores”. La situación de miseria en algunas naciones de América Latina es campo propicio para el surgimiento de populismos que ofertan una “salida inmediata” lo que pone en duda si realmente el subcontinente desea que haya regímenes socialistas.
Argentina ensaya otra respuesta al populismo: los libertarios y liberales socialistas, fuerzas emergentes en las pasadas elecciones. Los primeros son antisistema; se han proclamado pro vidas y los segundos asumen completamente la cultura de la muerte, advierte Juan Treglia en su análisis.
Asdrúbal Aguiar analiza las consecuencias del llamado «socialismo del siglo XXI» en los países de América Latina, que ha provocado desastres humanos, económicos, políticos, incremento de la pobreza y la pérdida de libertades.
Asdrúbal Aguiar estudia la influencia del llamado «socialismo del siglo XXI» en los países de América Latina, que ha provocado desastres humanos, económicos, políticos, incremento de la pobreza y la pérdida de libertades.
Las conclusiones de la reunión de la CELAC en México son contradictorias de las ofrecidas en su fundación y reduce, convenientemente, la historia moderna de Latinaomérica, a los últimos 20 años que coincide con el impulso de Chávez al socialismo del Siglo XXI.
Con una claridad magistral, Juan Treglia delinea el actuar del régimen argetino y nos lleva a un espejo en donde se puede entender mejor la realidad de México, Perú, Venezuela, Nicaragua y otros más. La receta no es ideológica es una práctica política inescrupulosa, por decir los menos.
La escalada de desestabilización en Colombia es una crónica anunciada por grupos armados conectados al régimen venezolano y que hoy han sumergido al país en una encrucijada que requerirá grandes para construir una salida legal y pacífica.
Con la caída del Muro de Berlín, sesudos analistas políticos pronosticaron, ingenuamente, el fin del marxismo, de la confrontación entre oriente y occidente, y la era del pensamiento único. ¡Se equivocaron! Desde luego que era un desenlace previsible, pero quienes así lo pronosticaron solo vieron la superficie, les faltó visión de profundidad.
Con un Manifiesto lanzado el pasado 10 de febrero, el Grupo de Puebla recién invita a la “construcción de un proyecto político alternativo para América Latina y el Caribe”, el segundo que presentan las izquierdas no democráticas durante los últimos 30 años.