Discernir los signos de los tiempos no implica únicamente interpretar los fenómenos sociales, sino descubrir cómo Dios actúa en ellos, transformando las crisis en oportunidades de conversión y renovación cultural.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
Discernir los signos de los tiempos no implica únicamente interpretar los fenómenos sociales, sino descubrir cómo Dios actúa en ellos, transformando las crisis en oportunidades de conversión y renovación cultural.
En la bula de convocación del jubileo del 2025, Spes non confundit, el papa Francisco menciona la importancia de ser “signos de esperanza”, deteniéndose en los presos, los migrantes, los enfermos, los jóvenes, los pobres, los ancianos.
En este complejo entramado de nuestro tiempo, donde la realidad social nos interpela con urgencia, emerge la resonancia del Evangelio, una voz que no nos permite la huida. El Papa Francisco, con su clarividencia habitual, no nos invita a la inacción, a la pasividad complaciente, sino que nos lanza una interpelación directa, un desafío radical: abandonar la cómoda butaca del “hincha” para descender al ruedo de la vida, al diálogo, al compromiso tangible y a la acción transformadora. Es el eco de una ciudadanía viva que se niega a ser mero espectador mientras otros deciden su destino.
En este mes de junio en el que se celebra la Festividad de San Pedro y San Pablo es importante valorar la importancia de San Pedro como primer Papa de la Iglesia; en el contexto de la muerte del Papa Francisco, el pasado 21 de abril; y de la elección del Papa León XIV, el pasado 8 de mayo. Comentando principalmente el pensamiento de ambos papas, a través de algunos documentos y discursos.
Sin duda la creencia de que el Espíritu Santo inspira la elección del Papa durante un cónclave es una enseñanza central de la fe católica. Para esta Iglesia la elección no es meramente un proceso humano, sino que está divinamente guiada para asegurar que el líder de la Iglesia sea el elegido por Dios.
Hace 11 años le preguntaron a Francisco sobre cómo quería que lo recordaran y dijo: como “un buen tipo”, alguien que “hizo lo que pudo… no fue tan malo”, y me parece un epitafio impecable. A la vuelta de los años, Francisco se ha ganado el mejor testimonio que podemos dar sobre una persona: hizo lo que pudo, a nadie se le puede pedir más que eso. Que Francisco descanse en paz. Que la Iglesia encuentre el siguiente paso en su camino. Que los fieles salvemos nuestras almas, y que sea todo para bien.
Acercarnos a la vida del Papa Francisco implica un recorrido desde su nacimiento e infancia, y el llamado vocacional que Dios le hace a consagrarse totalmente como religioso y sacerdote en la extensión del Reino de Dios.
Las palabras del Papa son la clave para el adecuado acercamiento al fenómeno de la migración, que siendo fundamentalmente un derecho humano que debe ser garantizado, requiere que se le considere en todas sus aristas: legal, laboral, social y política, a fin de respetar la dignidad de todas las personas y lograr la convivencia armónica de la sociedad.
El año 2025 tiene una importancia especial, pues se celebra un año santo jubilar como cada 25 años, se cumple el primer Centenario de la Institución de la Festividad de Cristo Rey y, ya de manera local para México, se conmemora el 50 aniversario luctuoso de los mártires del Cubilete, cuyo proceso de Beatificación está en los trámites iniciales.
Cuando se siembra Esperanza en el corazón humano, se desarrolla una capa protectora para los momentos de crisis y pruebas, porque es una valioso detonador de la oración.
El 24 de octubre de 2024, el Papa Francisco nos entregó Dilexit Nos, una encíclica profundamente anclada en la realidad del amor de Dios.
Este artículo analiza el discurso del Papa Francisco en la 50ª Semana Social de los católicos en Italia, enfocándose en su visión de la democracia y la participación ciudadana en el siglo XXI.
Después del Concilio Vaticano se vivieron tiempos difíciles de polarización, de extremos que se apartaban de una forma u otra del magisterio. Pese a todo, la Iglesia ha seguido su curso
Will Catholics be the first to undermine our own faith and our Church? Apparently this is what happens when we spread false news without having at least studied the documents of the Magisterium.