El pasado 9 de enero, en su discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa Francisco, al referirse a la migración, expresó que “Se considera a las personas en movimiento sólo como un problema que se debe gestionar. Estas personas no pueden ser asimiladas a objetos que se deben colocar, sino que tienen una dignidad y recursos que pueden ofrecer a los demás…”
Estas palabras del Papa son la clave para el adecuado acercamiento al fenómeno de la migración, que siendo fundamentalmente un derecho humano que debe ser garantizado, requiere que se le considere en todas sus aristas: legal, laboral, social y política, a fin de respetar la dignidad de todas las personas y lograr la convivencia armónica de la sociedad.
El Papa también ha dicho que “La migración es una cuestión en la que no es admisible proceder de forma desorganizada”, y la organización tiene que ver con información objetiva y datos duros, que nos permitan asumir posiciones y tomar decisiones acertadas en este asunto tan complejo.
La presencia de mexicanos en EE.UU. ha sido durante décadas asunto de gran importancia en la relación entre nuestros países, especialmente en el caso de la migración irregular. El total de mexicanos indocumentados establecidos en EE.UU. de acuerdo con el Pew Research Center (2024), es de 4,070,000. Sobresalen California (1,134 mil) y Texas (841,500), seguidos muy de lejos por Illinois (212 mil).
Con altibajos, el ingreso de indocumentados a la unión americana ha venido a la baja en los años recientes, y quienes viven allá han sorteado las decisiones tomadas por el gobierno, habiendo también descendido el número de repatriaciones a México. Estas ocurren sobre todo en el caso de aquellos que acaban de cruzar la frontera.
La llegada de Donald Trump a la Presidencia de EE. UU. ha dado un vuelco al ‘statu quo’ de los últimos años. En su discurso inaugural habló de que “Todo ingreso ilegal será detenido de inmediato” a fin de “rechazar la desastrosa invasión de nuestro país”, declarando emergencia nacional en la frontera sur y la devolución de “millones de extranjeros delincuentes a los lugares de donde vinieron”. Este discurso fue seguido por la firma de casi 200 órdenes ejecutivas para hacer realidad sus palabras.
Será necesario leer cuidadosamente el contenido de dichas órdenes, varias de las cuales están siendo cuestionadas legalmente. Ciertamente Donald Trump puede pronunciar discursos incendiarios, pero no siempre podrán consumarse sus amenazas.
Organizaciones defensoras de migrantes, hispano/mexicanos residentes legales, iglesias, abogados, pueden explorar y aprovechar caminos legales para evitar redadas, detenciones arbitrarias, ingreso de la fuerza pública en lugares sensibles, como escuelas e iglesias, separación de familias o uso de la violencia.
Mas que responder con discursos estridentes y patrioteros, lo que se impone por parte del gobierno de México es ejercer una diplomacia de alto nivel para abrir caminos hacia una migración regular. La suspensión de la aplicación CBP1 –para solicitar asilo de forma remota-, la grave escasez de cuotas para ingreso de trabajadores documentados, el regreso de ‘Quédate en México’, no son buenas noticias en esta dirección.
Por otro lado, hay que atender a lo urgente. La implementación del programa “México te Abraza” en puntos fronterizos, para atender las necesidades apremiantes de quienes ya están siendo repatriados, es adecuada. El traslado de nuestros paisanos a sus estados de origen será aceptado por un buen número de ellos. Pero, ¿y los que no tienen ya familia en su pueblo? ¿y los que se quieren quedar? ¿y quienes insistirán en volver a cruzar?
Los Acuerdos Locales de Repatriación entre autoridades de ambos lados de la frontera deben ser actualizados, y los protocolos de repatriación revisados para que se garantice la integridad de quienes son regresados, que se les proteja de las bandas del crimen organizado, se resguarden los pocos bienes que traigan consigo, y se atienda su estado de salud, físico y psicológico.
Volviendo a las palabas del Papa Francisco, los migrantes no son un problema que se debe gestionar, ni un objeto que se debe colocar. Es imperativo que se levante un censo de quienes son repatriados, para saber su situación personal y familiar, conocer su experiencia y las habilidades desarrolladas durante su estancia en el país vecino, y poder brindarles un apoyo integral.
El problema que enfrentamos no es solamente logístico, es cuestión de dignidad y derechos humanos. Y también es cuestión de legalidad y orden. El reto es enorme, y está aquí. Profundizar sobre las causas de la migración irregular, atacar en acciones coordinadas a las mafias de trata y tráfico de personas, agilizar los procesos de regularización a los millones que se encuentran en el ‘limbo legal’, son temas de largo aliento.
Y en lo inmediato, acoger a los paisanos repatriados y acompañarlos en su reinserción anímica y psicológica. Ayudarlos a promover sus capacidades y a integrarse laboralmente. Todos los órdenes de gobierno, las organizaciones de la sociedad, las Iglesias y universidades, las familias, todos debemos apoyar. Cada uno lo que sabe, lo que puede, lo que le toca.
Darles posibilidad de recuperación, apoyo subsidiario. Darles confianza y sobre todo, abrirles caminos de esperanza.
Referencias:
Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplomático, enero 9, 2025.
Pew Research Center, 2024.
Programa ‘México te acoge’, Gobierno de la República.





