El viaje del Papa León IV a Africa, el primero de su pontificado, tiene un gran significado.
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El viaje del Papa León IV a Africa, el primero de su pontificado, tiene un gran significado.
En un momento en que la geopolítica parece reducirse a cálculos de poder y gestión de crisis, una voz inesperada introduce una incomodidad de fondo: ¿y si el problema no es la falta de estrategia, sino la ausencia de límites morales?
México entra en un ciclo especialmente delicado. La combinación de un Estados Unidos más transaccional bajo Donald Trump y el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum coloca al país frente a una prueba de coherencia estratégica:
Los poderes reales en México están en desequilibrio, eso puede ser molesto para su vecino del norte, Estados Unidos de América
Hace algún tiempo alguien propuso representar el enorme volumen que ocuparía la deuda de Estados Unidos (9 trillones de dólares) si esta se apilara en fajos de billetes de 100 dólares. Lo interesante es que una parte considerable de esa deuda está en manos de China y el resto se reparte entre los muchos países que comercian con esa nación hegemónica.
No podía menos que llamar poderosamente la atención la conversación de Donald Trump y JD Vance, presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, respectivamente con Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, transmitida en vivo por televisión, la cual no terminó en felizmente.
Aunque el nivel de vida es bajo y sufre unas desigualdades muy llamativas, está en el ranking de las diez primeras economías y es la democracia más grande del mundo. Por tamaño, diversidad, ecosistemas y cultura es un «país-continente» y está llamado a ejercer un poder determinante en la región.
El espacio es parte de la geopolítica y tiene su más clara expresión en los satélites. O se tienen satélites, o se alquilan sus servicios, o no se tiene. Esta es una sencilla expresión del poder, que no es sobre el dominio de tierras y océanos, sino sobre lo que ocurre a partir de los 160 kilómetros de altura.
Los narco-Estados son una realidad, pero también hay una «narco-sociedad» que configura la demanda, y está es una perspectiva del conflicto que debemos tener en cuenta. Hay una geopolítica de la droga porque estamos hablando de un mercado que tiene un carácter transnacional; sus actores tienen la capacidad para establecer alianzas y vínculos regionales; y afecta a todos los ámbitos del Estado, especialmente el político, el policial, el económico y el judicial. La consecuencia es una corrupción, violencia e inseguridad a nivel global.
La derrota o repliegue de Estados Unidos en Afganistán significa que la política de exportar la democracia, de reconstruir naciones o de hacer de policía internacional para combatir el terrorismo ha llegado a su fin. El hecho de que la principal potencia del sistema internacional no pueda cumplir sus expectativas afecta a su credibilidad, a sus compromisos con los aliados y abre la puerta a una etapa de incertidumbre. Con un modelo agotado, Washington necesita definir sus postulados doctrinales y hacer un reordenamiento de sus prioridades estratégicas.
El conflicto entre Rusia y Ucrania ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión nuclear. Si Rusia dispone de la capacidad militar nuclear, es posible que haga uso de ella. La lección aprendida es que si Kiev hubiera tenido estos misiles tras el desmembramiento de la Unión Soviética -era el tercer mayor arsenal nuclear- nunca hubiera sido invadida. Hay temor a que se genere una nueva carrera atómica en otros lugares. En la competición global, las Grandes Potencias saben que su uso, por la doctrina de la destrucción mutua asegurada, es un juego de “suma cero” porque nadie gana.
Ya no resulta obvio que las transacciones internacionales forzosamente deban hacerse en dólares. Poco a poco se van situando en el mercado otras divisas con las cuales se puede trabajar. Los cambios en el entorno mundial son, sin duda, signos que no deben ignorarse.
Los cambios tecnológicos generan cambios de poder. El objetivo de este análisis es mostrar cómo la transformación digital que vivimos tiene unas consecuencias que afectan de forma determinante a los asuntos estratégicos de seguridad y a la comprensión de la geopolítica. El dato digital ha adquirido un valor estratégico. Vemos cómo la rivalidad geopolítica implica una rivalidad en el ámbito digital, y que liderar la innovación supone protegerla. La consecuencia de dicha transformación va generando un interés político creciente.
La región del Ártico se está convirtiendo en un espacio de mayor accesibilidad marítima por causa del proceso de deshielo. Surge una nueva frontera económica polar y un nuevo escenario geopolítico. La ruta del norte constituye una alternativa para el comercio entre Europa y Asia, es decir, China. En el tablero de juego están ocho países con sus intereses estratégicos, lo que implica alianzas diplomáticas, económicas y científicas. También aparecen riesgos para la seguridad.
Las aspiraciones de China como nueva nación hegemónica (supremacía que un Estado ejerce sobre otros) no pierden actualidad.