En un contexto donde las decisiones públicas suelen tomarse lejos de la ciudadanía, las familias mexicanas han demostrado una vez más que su participación organizada y consciente puede transformar la realidad educativa del país.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
En un contexto donde las decisiones públicas suelen tomarse lejos de la ciudadanía, las familias mexicanas han demostrado una vez más que su participación organizada y consciente puede transformar la realidad educativa del país.
En el Mes que conmemoramos el día del trabajador, 1º. de Mayo, celebrado en todo el mundo, es bueno despojarnos de las miradas ideológicas, y centrarnos en la realidad del trabajo como derecho y deber del ser humano, el cual se dignifica a través de sus ‘obras’ ya sean físicas o intelectuales.
“Mi mamá dijo sí… por eso estoy aquí”. Mercadológicamente, la frase es buena, pero tiene mucho más fondo de lo que aparenta, en especial, porque surge en un momento del país en donde los niños matan maestras y alumnos con rifles de asalto R-15.
No se puede comprender el propósito de nuestra existencia, sin la pertenencia a la familia. Los estudiosos de la sociología comprenden que el comportamiento humano tiene una profunda relación entre las interacciones que la persona realiza a lo largo de su vida con tres factores fundamentales: la familia; la identificación de su sentido de vida; y, su desarrollo y testimonio como persona hacia los demás.
La democracia comprende un modo de ser, actuar, participar, lo que no puede menos que calificarse como una cultura. Y las madres buscadoras son parte de ese ser y actuar. Lo demás se reduce a mera propaganda de un modelo político fallido.
La agenda de la familia tiene prioridad en el corto y largo plazo, pues de su unidad, estabilidad y progreso depende el bien del Estado.
El mundo ha cambiado, y aquellos hechos que pensamos serían el fin de la familia, la fe e incluso la razón, alientan la revitalización y el renacer de los valores auténticos que dan sentido a la sociedad y a toda nuestra civilización.
Si queremos paz es necesario promover leyes que protejan la vida en todas sus etapas, y que educamos a las nuevas generaciones con los valores universales de respeto, justicia, verdad y responsabilidad.
La violencia doméstica es un problema que afecta a toda la sociedad y que requiere una respuesta integral y coordinada para erradicarla.
El año 2023, que recién termina, se cumplió una década de La Manif pour Tous (LMPT), la serie de manifestaciones masivas, caracterizadas no por violentas, sino festivas y familiares, que resistieron el proyecto del «matrimonio para todos» propuesto por el gobierno de François Hollande en Francia.
Un compromiso para rescatar el sentido original de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) surgió en la sede de Naciones Unidas (ONU) respaldado por más de 200 líderes políticos y cívicos de 40 países participantes de la V Cumbre Transatlántica de Political Network for Values.
El año nuevo comienza con nuevos propósitos y ganas de cambiar, que nuestros propósitos sean siempre el ayudar a los demás y regresar al camino de la paz y el perdón.
Ahora no podemos ir de prisa, le cuesta trabajo el andar, su fuerza no es la misma -ni física ni anímicamente- y a pesar de sus 74 años sigue en pie de lucha, poniendo su talento y sus recursos al servicio de quienes caminamos a su lado; intentando mantener el ritmo...
La autoridad en la familia cumple con la función legislativa al establecer las normas de convivencia; fijando los necesarios límites en el ejercicio de la libertad, a la luz del conocimiento del bien como algo deseable y necesario, y el rechazo del mal.
La Red Política por los Valores es una plataforma transcontinental a favor de la vida, la familia y las libertades fundamentales como espacio de encuentro e intercambio de reflexiones y buenas prácticas. 5a parte de las conferencias realizadas en la IV Cumbre Transatlántica, en español.