“La familia tiene el derecho de ejercer su función social y política en la construcción de la sociedad. (Artículo 8. Carta De Los Derechos De La Familia 1983)”
Los grandes retos y desafíos que para este 2025 enfrenta la familia en el orden social tiene una característica particular que si bien en cada cultura cambia, lo esencial es su existencia, la cual es fundamental si queremos que nuestra civilización tenga futuro. Para ello será importante tener en cuenta todas las voces -dentro y fuera de la familia-; que logremos que la sociedad entienda y se preocupe por su modelo de desarrollo familiar; y, que las políticas públicas de los Gobiernos contribuyan a consolidarla de manera contundente.
Primer reto: Reconocimiento.
La familia ha sufrido en los 2 últimos siglos, constantes ataques en su definición natural y cultural. Compuesta de Madre (mujer) y Padre (hombre) quienes mediante un compromiso personal se unen en matrimonio para amarse, procrear hijos, educarlos, formarlos, proveerles lo necesario hasta que lleguen a la edad adulta.
El Estado, por su cuenta, debe de generar las condiciones para su desarrollo y con ello contribuye al bien común de la sociedad. Este modelo ha sido exitoso a lo largo de la existencia del hombre. Si revisamos la historia, encontramos que es la familia la principal portadora de conocimientos, cultura y solidez, necesarios para la prosperidad material de las sociedades y civilizaciones. Egipto, Mesopotamia, Babilonia, Grecia y Roma lograron avances significativos en educación, salud, infraestructura, construcción, ciencias, economía, entre otras áreas, gracias al papel de las familias y al sentido de pertenencia y cohesión que lograron.
Es gracias a la familia que la sociedad mejora y prospera. Es en ella donde se forman los ciudadanos y los valores que harán posible dicho progreso.
Las uniones legales de parejas del mismo sexo, maternidad subrogada, aborto, y la ideología de la muerte que las sustenta, entre otras cosas, han paralizado el desarrollo de la familia de tal manera que en diversos países de Europa, Asia y América comienzan a ver su invierno demográfico y la deshumanización social, y con ellos su deterioro económico y cultural.
Segundo Reto: Desarrollar al individuo dentro de la familia.
El alto compromiso y generosidad dentro del vínculo familiar tiene como fruto que los hijos tengan las condiciones necesarias para lograr su crecimiento espiritual, intelectual, material y profesional; que mediante la conjunción de estos elementos adquiera sentido y propósito su destino trascendente. Diversos estudios e investigaciones en el ámbito de la familia han concluido en la importancia de que la familia goce de mayor tiempo de calidad en su convivencia y en que las jornadas laborales sean menores a 40 horas. Esta información refleja la desatención a los hijos por parte de los padres que trabajan jornadas completas, lo cual conlleva consecuencias que van desde cambios de conducta o expresiones de violencia -manifiestas en la pandemia de COVID 19-.
Tercer reto: Educación Integral.
El derecho y deber de los padres de familia a educar a sus hijos sus principios y valores, es un proyecto de largo plazo, que involucra los aspectos más nobles del ser humano: desarrollo de las inteligencias, competencias, habilidades y conocimientos que le permitan un crecimiento académico y profesional pero no se limita a ese ámbito. Requiere cimentarse en una formación humana integral continua que se vaya profundizando en las diversas etapas de su vida. Esta riqueza de formación y educación genera un equilibrio natural en la persona que -de no considerarse o atenderse debidamente- tiene consecuencias dentro y fuera del hogar, como son la marginación, la exclusión, la manipulación y otros aspectos que en un ambiente negativo se puede escalar a situaciones graves en su sociabilidad, como la violencia, la ideologización, toxicidad en las relaciones personales; o, en el ámbito personal: estrés, síndrome de burnout, diabetes, trastornos emocionales, entre otras.
La familia en el desarrollo de la agenda pública.
Estos tres retos impactan positiva o negativamente en el ámbito privado de sus ciudadanos y la vida pública de cualquier país. Es decir, los gobiernos en sus espacios legislativos crean -o no- las condiciones para que la agenda pública instrumente, de manera ordenada y estratégica, la inversión necesaria, en tiempo y recursos, para avanzar en el progreso y bienestar de las familias y del país.
Con esta visión la Unión Nacional de Padres de Familia ha promovido diversas iniciativas como la deducibilidad fiscal en las colegiaturas, escuelas de tiempo completo y Consejos de Participación Social, con el propósito de que incentiven la continua inversión de los paterfamilias en la educación de sus hijos; mejoren la educación de sus hijos y su atención mientras trabajan; y los involucren activamente en el cumplimiento de sus responsabilidades educativas.
Ante la necesidad apremiante de que la agenda pública voltee a ver a la familia, he aquí algunas tareas a desarrollar:
Detección de necesidades específicas. Información precisa -no solo de fuentes oficiales- sobre los requerimientos sociales para fortalecer a las familias, los ámbitos educativos, culturales, recreativos, etc. Es importante crear espacios especializados de investigación y análisis que permiten ir varios pasos adelante en estas tareas; construir alianzas con investigadores, docentes, instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos interesados.
Elaboración de Iniciativas: Una vez detectadas y documentadas dichas necesidades, generar iniciativas que mediante la gestión con autoridades, se conviertan en políticas públicas (leyes, reglamentos, normas, permisos, programas, incentivos, contratos y convenios de colaboración público–privado, entre otros) capaces de enfrentar y superar dichos retos.
Seguimiento: La parte más importante y uno de los instrumentos de gran valor con el que contamos los ciudadanos, y que le dan sustento a una agenda ciudadana, a la articulación de estrategias adecuadas para que las diversas voces encuentren espacios y oportunidades para alcanzar metas específicas, los objetivos trazados y el cumplimiento de las misiones, es, precisamente, el seguimiento.
Un llamado a comenzar.
Desde el ámbito de los Padres de Familia es importante articular esfuerzos con las familias, en lo individual y con las organizadas, para tragar en la solución de las problemáticas sociales que las afectan negativamente; para señalar los fallos de nuestras autoridades; las malas prácticas y los vicios sociales y políticos; y para contribuir con las autoridades a crear las condiciones tanto de superación de los obstáculos como de progreso y bienestar.
Impulsar mejoras en el ámbito público que nos impulsen al progreso general, constituye un derecho y un deber de todos los ciudadanos dentro de una cultura democrática.
La agenda de la familia tiene prioridad en el corto y largo plazo, pues de su unidad, estabilidad y progreso depende el bien del Estado. Trabajar unidos con todos los sectores sociales nos permitirá llevar a cabo aquellos proyectos cuyos resultados redundarán en el bien común. Esa es nuestra misión social.
Referencias:
Juan Pablo II, (1981), exhortación apostólica Familiaris Consortio. Vaticano.
Cantú, Cesar, (1999 ), Compendio de la Historia universal. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Banco Mundial, (2014), Marco estratégico para la incorporación de la participación ciudadana en las operaciones del Grupo
Banco Mundial: involucrar a los ciudadanos para lograr mejores resultados.
BOBBIO, Norberto. “Política”. En: BOBBIO, Norberto; MATEUCCI, Nicola y PASQUINO,
Gianfranco (Dir.). Diccionario de política. 11ª ed. Madrid: Siglo Veintiuno, 1998. p. 1215.





