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10 años de la Manif pour Tous: 10 lecciones aprendidas

por | Internacional, Política

En el año 2023 se cumplió una década de La Manif pour Tous (LMPT), la serie de manifestaciones masivas, caracterizadas no por violentas, sino festivas y familiares, que resistieron el proyecto del «matrimonio para todos» propuesto por el gobierno de François Hollande en Francia.

 

La revista L’Incorrect, una de las tantas iniciativas de comunicación desacomplejada, valiente y fresca post-Manif, preparó un número especial en noviembre pasado, contando «el verdadero relato de una contra-revolución». Para quienes buscan comprender el impacto de este movimiento y su relevancia en el panorama político actual de la derecha y la participación política de los católicos en Francia, este número se vuelve una lectura obligatoria. Demuestra lo mucho ganado después de ese 2013, a pesar de haber sufrido una derrota legislativa. Aquí se presentan 10 lecciones extraídas de entre las 178 páginas de dicho número especial.

 

  1. Organizarse

Las primeras horas y días de la Manif pour Tous demandaron valentía y acción por parte de unos cuantos.

Como un gen latente, resonaban en las mentes de muchos matrimonios jóvenes las palabras del Papa Juan Pablo II en la Jornada Mundial de la Juventud en París en 1997: «No tengáis miedo». Sin embargo, la idea de organizarse y unirse era un terreno poco explorado para la mayoría de los laicos católicos en Francia, acostumbrados a un laicismo inhibidor.

La revista detalla algunas reuniones y decisiones cruciales. El 5 de septiembre de 2012, unos 60 individuos de muy diversos perfiles,  se congregaron cerca de Saint Sulpice, anticipando la reforma del «compromiso 31» prometido por François Hollande.

El único acuerdo, «la promesa de concertar antes de toda decisión o acción pública» no se cumplió, pues ante la urgencia, por el anuncio del proyecto de Ley por la Ministra de Justicia, Christiane Taubira, el movimiento Civitas (derivación integrista de la Cité Catholique fundada por Jean Ousset) se fue por la libre y decidió convocar una marcha para el 18 de noviembre.

Estas circunstancias motivaron una reunión clave entre Ludovine de la Rochelle, Virginie Tellene, alias Frigide Barjot y el joven Alberic Dumont, quienes buscando vertebrar a segmentos mucho más amplios de la población, definieron la fecha (17 de noviembre) y el nombre de la primera “Manifestación para todos” y un borrador de comunicado de prensa. Así iniciaron las llamadas y visitas a las instituciones presentes en el cónclave de Saint Sulpice y más allá. El éxito sorprendió a propios y extraños.

 

  1. Vertebración monotemática

El movimiento logró, de manera puntual, unir no solo a la derecha (lo cual ya es un hito por la incompatibilidad y animadversión entre sus diversas corrientes) sino notablemente a un amplio espectro de la sociedad, incluso entre los homosexuales que se oponían la extensión de la figura del “matrimonio” y algunas de sus consecuencias legales, especialmente en lo relacionado con la filiación y los derechos de los niños, que generaban inquietudes más allá de la esfera religiosa.

Un articulo en el periódico La Croix, escrito por Romain Carnac en noviembre de 2022, confirma cómo los líderes de LMPT se esforzaron desde el inicio en distinguirse de las “manifestaciones-procesiones” que caracterizaban a Civitas y optó por colores brillantes, música techno y un ambiente festivo para atraer a un espectro más amplio de la sociedad y a muchos jóvenes. Los eslóganes y visuales también reflejaron una clara intención de no ser asociados con la extrema derecha, adoptando códigos propios de movimientos de izquierda.

La neoconversa Frigide Barjot, vocera pública del movimiento, fue símbolo paradigmático de dicha apertura, a pesar de generar inquietud entre algunos actores. Esta decidida “musa de las noches parisinas que encontró a Dios”, conocida entre otras cosas por su campaña en Facebook “Touche pas à mon pape!” (No te metas con mi Papa!) en defensa de Benedicto XVI, tenía experiencia en navegar con éxito linchamientos mediáticos.

 

  1. Institucionalización

Contrario a lo que muchos podrían imaginar, la asociación “La Manif pour Tous” se registró oficialmente como asociación, incluso antes de la primera manifestación, otorgándole legitimidad y posibilitando su existencia legal.

Esto permitió a LMPT aclarar sus objetivos, recaudar fondos y establecer una presencia online con su sitio web.  Esta institucionalización les otorgó la credibilidad necesaria para participar en el debate público desde la sociedad civil y les brindó la capacidad de interactuar con el gobierno, el congreso y las fuerzas del orden.

 

  1. Comunicación

La estrategia de comunicación de la Manif pour Tous se convirtió en un elemento distintivo. Emile Duport, apodado «Monsieur Communication» en el especial de L’Incorrect, detalla su objetivo principal: más allá de influir en la opinión pública se centró en el impacto en las personas que participaban en las manifestaciones. Su meta era que regresaran a sus hogares más informadas, motivadas y que esta experiencia generara frutos en sus vidas cotidianas.

Los mensajes se diseñaron para equilibrar la expresión de los manifestantes y la interacción con los medios buscando ser a la vez entretenidos, informativos y virales. De estas estrategias surgieron consignas tales como «matrimoniófilos no homofóbicos», «queremos sexo, no género», «viva la paridad, empezando en el matrimonio», “nuestros vientres no son carritos de supermercado” entre otras. Incluso tras la derrota legislativa, la comunicación mantuvo un tono positivo y proactivo, con símbolos como banderas rojas y azul oscuro que buscaban dialogar con las derechas y las izquierdas,  con Francia en su conjunto.

 

  1. Laissez-faire

En manifestaciones tan amplias es muy difícil tener todo bajo control, pero también es difícil “dejar hacer” y “dejar expresar” a la diversa y heterogénea “galaxia LMPT” conformada por grupos autónomos existentes y otros que surgieron de la innovación que el ambiente permitía, cada uno con una identidad propia.

Dentro de estos, se encontraban los “Hommen”, hombres que protestaban al estilo del grupo radical “Femmen”, mostrándose con torsos desnudos y máscaras blancas en el rostro. También llamaban la atención las protestas de niños y niñas vestidos de “Gavroches”, haciendo alusión al niño de Los Miserables de Víctor Hugo.

Una de las fundadoras de los Gavroches, por cierto, Clotilde Brossollet, escribió un libro, también de lectura obligada, motivando la participación de los católicos en la política. Los “sentinelas” encontraron una forma legal de no ser reprimidos, al estar parados por horas a metros de distancia, de tal forma que no pudiera argumentarse una “concentración” y los “veilleurs” se manifestaban de una forma más silenciosa, nocturna y con veladoras, pero igualmente impactantes y persuasivas.

 

  1. Las lecciones de la calle

Aunque no todos los católicos se oponían a la ley y no todos los manifestantes profesaban esta fe, el que los católicos hayan redescubierto la calle y dado una batalla como nunca antes (por ejemplo como la que no dieron para la defensa del embrión, ni en las primeras leyes bioéticas de los 90s), fue clave en lo que seguiría después.

Mientras “la Francia bien educada” marchaba pacíficamente en franco contraste con las violentas protestas de los “black blocks” y buscaba contribuir constructivamente al diálogo, por ejemplo, mediante la exitosa colecta de 700 mil firmas entregadas al Consejo Económico, Social y Ambiental (CESE), la represión estatal frente a manifestaciones pacíficas fue creciente y reveladora para muchos. Les abrió los ojos sobre una imposición ideológica que utiliza todas las herramientas del Estado, incluyendo el uso desproporcionado de la fuerza pública.

 

  1. La lección de la Asamblea

A pesar de la amplitud y la energía del movimiento, La Manif pour Tous experimentó una derrota anunciada en la Asamblea Nacional. Esta experiencia les hizo tomar conciencia de la necesidad de estar en la Asamblea y de tener una mayor presencia en los medios, en el ámbito académico y otros cuerpos intermedios.

Para diversos líderes emergentes de la derecha francesa, como François-Xavier Bellamy y Marion Maréchal, aquellas interminables manchas de banderolas rosas y azules, fueron la matriz de su vocación política.

Bellamy fue clave en el surgimiento del movimiento «Sens commun» dentro del partido “Los Republicanos” en 2013, siendo entonces un joven adjunto del Alcalde de Versalles y hoy un valiente eurodiputado. Marion Marechal decidió en cambio invertir en la formación de cuadros y funda el ISSEP (Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas) en 2018.

La nieta de Jean Marie Le Pen y sobrina de la tres veces candidata Marine Le Pen, había decidido no incursionar en la política partidista, al menos no en el Frente Nacional hoy “Rassemblement National” fundado por su abuelo. Sin embargo, en 2021 se une a Eric Zemmur en el objetivo de hacer un partido alternativo; que uniera a la derecha indecisa de los dos partidos tradicionales, desdibujados e irreconciliables.

Ambos, Bellamy y Marechal van como cabeza de lista, uno por Los Republicanos y otro por Reconquista, respectivamente, a las elecciones del Parlamento Europeo en 2024, ambos convencidos de que una de las batallas fundamentales es en Europa.

 

  1. Conciencia y puesta en la evidencia de una agenda

Con datos duros, el artículo Le “marriage pour tous” en chiffres (el matrimonio para todos en cifras) revela que, tras diez años de vigencia, el matrimonio homosexual representa solo el 3% de las uniones matrimoniales en Francia. Y si bien, aún no hay datos aún sobre divorcios para Francia, estadísticas de Suecia y Noruega demuestran que la tasa de divorcio entre éstas es del 50% más alta que la de las familias heterosexuales.

Estos datos, a tomar en cuenta en otras latitudes, demuestran que el objetivo de la Ley Taubira no era un reclamo irrenunciable de la comunidad homosexual, que contaba ya con figuras como los llamados PACS (uniones civiles) sino en ser caballo de Troya de toda una cadena de derechos que se han debatido legislativamente después, ligados a jugosos negocios, que cuentan con “armas de persuasión masiva” millonarias.

En 2014, LMPT tuvo una importante victoria al lograr evitar la aprobación de la procreación medicalmente asistida (PMA) a las mujeres solas o en pareja. Sin embargo, ésta finalmente se votó en  2021. Ahora la lucha y el debate es por la gestación por una tercera persona (GPA) no solo en Francia sino en Europa. Bellamy propuso recientemente un punto de acuerdo en el Parlamento Europeo, considerando la GPA como tráfico humano y, por ende, ilegal. Este es un tema que ha fomentado el “turismo procreativo” a países como Dinamarca, los Países Bajos, Albania, Georgia, Grecia y Canadá, donde es legal, o a otros, como Ucrania antes de la guerra, Eslovaquia, Irlanda, Hungría y la República Checa, “donde la mercantilización del cuerpo es más desacomplejada”.

 

  1. Internacionalización e incursión en medios

A pesar de las derrotas legislativas, la metodología, frescura y habilidad comunicacional de LMPT llamaron la atención no solo en Francia. El movimiento se convirtió en un referente para iniciativas similares en Croacia, Italia, Alemania, Polonia, Finlandia y Austria, brindando asesoramiento y experiencia. Al mismo tiempo, la LMPT se registró como observadora en las Naciones Unidas en respuesta a la internacionalización de la agenda de género. Este despertar social ha precedido a la elección de gobiernos pro-familia en países como Hungría, Austria e Italia, mientras que en Francia aún lo esperan.

Además, es impresionante constatar en la revista como diez años después existe una extensa red de comunicadores, blogueros y empresarios, quienes en su momento fueron jóvenes militantes de la LMPT: figuras como Charlotte Ornelas, Aliette Espieux, Alexandre Persey fundador del Institut de Formation Politique y medios como la propia revista L’Incorrect, Le Salon Beige, Figaro Vox, Boulevard Voltaire, entre otros, continúan difundiendo los valores y la visión de la familia defendidos por el movimiento.

 

  1. Reinventarse

La institucionalización compromete, hace responsables a los organizadores de haber movilizado a tanta gente que aportó su tiempo, su dinero, su entusiasmo. Tras las derrotas legislativas, sin embargo, mantener la relevancia y cohesión de LMPT no ha sido una tarea sencilla. De hecho, muchos de los allegados se fueron deslindando con el tiempo.

Convencidos de que el bienestar de la sociedad está estrechamente ligado al fortalecimiento de la familia, la Manif pour Tous, tras 10 años de lucha, evolucionó y se transformó en el «Sindicato de la Familia».

Esta nueva etapa tiene como objetivo ser un defensor independiente y libre de la familia. Constituirse en sindicato es sin duda una decisión innovadora, que garantiza la capacidad de movilización y asume la de representación y defensa. Además, conserva su estatus de organismo consultivo ante la ONU.

Liderando este nuevo capítulo se encuentra Ludovine de la Rochere, quien fungió como segunda presidenta y líder indiscutible de la LMPT, ahora presidenta del Sindicato. Entre los objetivos de este movimiento se encuentran la lucha contra la ideología de género en las escuelas, la defensa de los derechos de los padres, el rechazo a la Gestación Por Otros (GPA) en Francia y Europa, la crisis demográfica, así como la promoción de la solidaridad intergeneracional.

En suma, quienes tuvieron la oportunidad de participar en alguna de las marchas multitudinarias de La Manif pour Tous, tanto como aquellos que estuvieron involucrados en su organización, se contagiaron mutuamente de esperanza y reconocen que, lejos de ser un fracaso, fue el inicio de una lucha cada vez más preparada y organizada para defender los valores que creen fundamentales para el bienestar de la sociedad.

Este relato, no puede sino alentar a otros, en diversas latitudes a no tener miedo de dar el primer paso, de organizarse; de ser innovadores y abiertos para vertebrar diversos esfuerzos, de explotar las herramientas modernas de comunicación. Por otra parte, es revelador de aquello que dice el Papá Francisco en su primera encíclica: “darle prioridad al espacio lleva a enloquecerse para tener todo resuelto en el presente”; “darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que poseer espacios”.

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