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Primer llamada a Justin Trudeau

por | Internacional

 

El pasado sábado 29 de enero de 2022 arribó a Ottawa, la capital de Canadá, el denominado “Freedom Convoy 2022”. El contingente fue conformado por miles de tractocamiones y otros vehículos, que iniciando en Vancouver se dirigieron en caravana hacia la capital del país para protestar por la imposición de mandatos que requieren a los transportistas presentar prueba de vacunación al entrar en Canadá. En caso de no contar con dicha prueba, serían sujetos a 14 días de cuarentena a partir del momento de entrada al país, lo cual representa un considerable bloqueo a la capacidad de proveer para sus familias.

De acuerdo con Guiness World Records, el convoy mas grande registrado hasta el momento midió 7.5 km de longitud (Egipto, 2020). Benjamin Ditcher, uno de los organizadores del convoy en Canadá, comentó que este alcanzó una longitud de alrededor de 70 km. “Tenemos la captura en video. Es espectacular”, dijo.

Rutas alternas salieron de otros puntos en provincias situadas en la costa este del país. Transportistas estadounidenses se unieron también para demostrar solidaridad con sus colegas canadienses.

A lo largo de la ruta el convoy se encontró con un apoyo de la población verdaderamente imponente. Grandes y pequeños poblados mostraron su solidaridad con cientos de banderas canadienses, así como algunas estadounidenses y carteles con variadas consignas, tales como “Los transportistas son héroes” y “Gracias transportistas”. Por otro lado, los mensajes de descontento contra el Primer Ministro Justin Trudeau también tomaron protagonismo.

En su recorrido los transportistas recibieron cartas, comida y diversas muestras de afecto por parte de la gente. Esto explica cómo es que el convoy se transformó en una protesta más amplia en contra de los mandatos adoptados por el gobierno canadiense durante ya dos años.

Al arribar a Ottawa, un ambiente festivo, familiar y de gran alegría envolvió a la ciudad. Las calles se llenaron de ancianos, adultos, jóvenes y niños que bailaron tomados de las manos, organizaron mesas donde se regalaba comida a quien la deseara (incluyendo a indigentes), así como mesas con ropa, pañales, etc., disponibles para quien los pudiera necesitar. Más tarde, castillos inflables y otras atracciones para niños también fueron adaptadas. A pesar de que la temperatura se encontraba alrededor de -20°C, el calor humano emanaba de las multitudes junto con sonrisas y acciones que denotan el carácter canadiense: gente jugando hockey en las calles, barriendo la nieve y recolectando basura.

Al mismo tiempo surgieron protestas en otras provincias en apoyo a la de Ottawa, como fue el caso en British Columbia, Alberta, Manitoba y Quebec, con robusto apoyo de las poblaciones locales.

Los organizadores exigieron ser escuchados por el Primer Ministro Justin Trudeau, a quien en repetidas ocasiones han llamado al dialogo y la negociación. Sin embargo, el jueves 27 de enero el mandatario anunció que su hijo había resultado positivo a COVID-19 y que a pesar de que él mismo había obtenido un test negativo, debido a las restricciones debía aislarse por 5 días. Más tarde, el lunes 31 de enero, el gobernante anunció que había resultado positivo al virus, por lo cual tendría que aislarse 10 días más. Posteriormente y alegando preocupación por su seguridad, Trudeau fue evacuado de su residencia.

En repetidas ocasiones ha descrito a este movimiento como el de una minoría marginal con “opiniones inaceptables”. Dejó claro que no estaba abierto al dialogo con los miles de participantes de esta protesta porque no avalaba sus posturas, a diferencia de las protestas organizadas por el movimiento “Black Lives Matter” a las que él mismo se unió.

Más adelante, mediante manipulación propagandística y señalando algunos eventos aislados, calificó a los participantes como racistas, homófobos y misóginos. Además, alegó que no sería intimidado por los supuestos asaltos múltiples perpetrados por los manifestantes.

El líder del “New Democratic Party” (NDP), Jagmeet Singh, calificó al convoy desde una perspectiva racial, asegurando que estaba compuesto por aquellos que “reclaman la superioridad de su raza blanca y consideran al Islam como una enfermedad”, distorsión que inmediatamente fue atacada por miles de usuarios en Twitter a través de contenido audiovisual, demostrando la falsedad de su afirmación. Más adelante Singh alegó que el objetivo del convoy es la destitución del gobierno y llamó a un debate de emergencia en el parlamento a la brevedad posible.

Por su parte, miembros del Partido Conservador han mostrado una respuesta más favorable hacia este movimiento. Pierre Poilievre, quien recientemente hizo público que desea convertirse en el próximo primer ministro, ha salido a las calles a conversar con participantes en el convoy y ha sido captado en video mostrando su aprobación hacia el mismo, asegurando que es tiempo de “libertad en vez de temor” (Freedom over Fear).

Candice Bergen, líder interina del Partido Conservador y Raquel Dancho, ambas diputadas federales, han cuestionado la respuesta del gobierno de Trudeau y han llevado al parlamento las preocupaciones de los manifestantes.

Dentro del Partido Liberal se han levantado voces en desacuerdo con el manejo que Trudeau ha hecho de la pandemia. El pasado martes 8 de Febrero, Joel Lightbound, diputado federal por el Partido Liberal en Quebec, declaró en una conferencia de prensa haber recibido numerosos mensajes de cientos de sus electores durante las últimas semanas expresando los efectos perjudiciales que los mandatos y restricciones han tenido en sus comunidades.

Ansiedad, depresión, aislamiento y suicidios en población infantil y juvenil, crisis económica experimentada por diversos sectores de la población, mandatos que han mantenido en aislamiento por tiempo indefinido a adultos mayores con tres dosis de la vacuna, así como a niños con pruebas negativas de COVID-19 y sin síntomas, encerrados en cuartos sin ventanas hasta por 10 días por el hecho de haber estado en contacto con alguna persona infectada; fueron citados como solo algunos de los efectos negativos y acciones que los mandatos y restricciones han provocado.

Al mismo tiempo es evidente que la variante dominante Ómicron es mucho menos mortífera y provoca menos hospitalizaciones que las anteriores, según los últimos datos del gobierno canadiense el 78.69% de la población ya cuenta con el cuadro completo de vacunación y la más reciente ola de contagios se encuentra en franco descenso.

Desafortunadamente, la prensa nacional e internacional ha perpetuado la caracterización del movimiento desde la óptica del Primer Ministro Trudeau, a pesar de la amplia evidencia de lo contrario en redes sociales.

El pasado fin de semana, Jim Watson, alcalde de la ciudad de Ottawa, declaró estado de emergencia y ha hablado sobre la posible intervención de cuerpos policiacos.

Arrestos a ciudadanos participando en la protesta han sido reportados, incluyendo el de un adulto mayor debido a que “tocó el claxon”, comportamiento que aparentemente es ilegal en este momento en Ottawa. Elementos del cuerpo policiaco también confiscaron combustible a los manifestantes.

Organizadores del convoy han declarado que están listos para “ser arrestados de manera pacífica”, es decir, no ofrecerán resistencia, ya que – insisten – la naturaleza de esta protesta es pacífica.

En el ámbito financiero, el convoy también ha sufrido ataques. La cuenta de GoFundMe que había sido establecida con el fin de recabar fondos para el convoy fue congelada cuando había alcanzado 10.5 millones de dólares. Solo 1 millón de dólares fue entregado al movimiento.

GoFundMe declaró que el resto de los fondos serían donados a obras de caridad que ellos mismos determinarían. Sin embargo y en parte debido a gran presión internacional, revocaron su decisión y declararon que los fondos serían retornados a los donadores en un periodo de 7 a 10 días.

En el desenlace de esta confrontación habrá de evidenciarse si prevalece la voluntad de los ciudadanos o la de un gobierno que miente y abusa de la pandemia para controlar a su población.

El Freedom Convoy 2022 en Canadá ha inspirado otros movimientos similares a nivel global y prevalece la esperanza de que el opresor no inspire a otros.

 

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