Comienza un nuevo año que, además, resultará significativo al cumplirse el primer cuarto de este siglo. En materia internacional, la llegada de Donald Trump a la presidencia, podría modificar el mapa político en América del Norte. La renegociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), podría ser fundamental para el futuro de la región. Pero, ¿cuál es la agenda política de cada uno y qué les depara a los líderes de estos tres países el nuevo año? ¿Qué se vislumbra en el ámbito político para estas naciones?
DONALD TRUMP
Trump tomará posesión el 20 de enero y, aunque es la segunda vez que se convierte en presidente de los Estados Unidos (en 2017 fue el presidente número 45), en esta ocasión llega con mayoría en la Cámara de Senadores y Diputados, control en la Suprema Corte y una victoria en el voto popular. Junto con Trump, asume la vicepresidencia el senador James David Vance, un activista conservador de cuarenta años que representa al movimiento MAGA.
Sin haber tomado aún posesión del cargo, Donald Trump ya comenzó a marcar la agenda internacional, buscando efectos en la política interna. Entre los temas que dominarán su mandato destacan: el migratorio, el conflicto comercial con China, los efectos de las adicciones en la población, la lucha contra el crimen organizado, la guerra entre Ucrania y Rusia, la disputa por la franja de Gaza, el T-MEC, los recortes fiscales y las reformas en organismos internacionales, entre otros.
Trump no llega solo, lo acompañan figuras que le son leales -o aliados controvertidos-, como el senador Marco Rubio, en la Secretaría de Estado; el empresario Elon Musk; Pam Bondi, en la Fiscalía General; Scott Bessent, como secretario del Tesoro; la exdemócrata Tulsi Gabbard, en Inteligencia Nacional; John Ratcliffe, como director de la CIA; Robert Kennedy Jr., como secretario de Salud; Howard Lutnick, en la Secretaría de Comercio; la cofundadora de la WWE, Linda McMahon, en Educación; y el petrolero Chris Wright, en Energía.
La renegociación del T-MEC, la estrategia para evitar el empoderamiento del BRICS en el mundo, la lucha contra los riesgos de inseguridad provocados por el crimen organizado y el terrorismo, el bloqueo a las dictaduras de izquierda, y una batalla frontal contra la cultura woke son parte de la agenda que está dispuesto a emprender el ahora presidente número 47 de los Estados Unidos.
CLAUDIA SHEINBAUM
La presidenta de México entra a un momento crucial de su mandato. Con la sombra de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, conflictos internos en MORENA, la presión por la llegada de Trump al gobierno de los Estados Unidos y un clima de violencia generalizada en todo el país, Sheinbaum tendrá que adoptar una estrategia distinta a la de los primeros cien días.
Con más de setenta reformas constitucionales en los últimos meses, una oposición partidista debilitada, más de 28 millones de beneficiarios directos de programas sociales federales y una alta aprobación de su gestión, ha llegado el momento de implementar políticas públicas con su propio sello.
Surge entonces un dilema: ¿es momento de romper con lo que no le gusta de la herencia de AMLO, como mantener a una gran cantidad de funcionarios de altos mandos en las dependencias federales que argumentan estar ahí por indicaciones del expresidente? ¿Debe dar prioridad a los temas de su interés personal, como el medio ambiente, las ciencias y la energía, o concentrarse en lo más urgente dentro de su administración: demostrar que es ella quien tiene el control, para evitar las maniobras de Adán Augusto y Gerardo Fernández Noroña en el Senado; o de Ricardo Monreal y Pedro Haces en la Cámara de Diputados?
Con un gabinete mayoritariamente leal a AMLO, un poder legislativo con intereses particulares y la continuidad de actos del protocolo de la autodenominada cuarta transformación, como las conferencias mañaneras, la narrativa de confrontación, los ataques a los opositores del gobierno, la persecución a los periodistas no alineados, las presiones al sector empresarial, las mentiras en las cifras gubernamentales y el perdón a los políticos corruptos “arrepentidos” provenientes de los partidos tradicionales, parece difícil que Sheinbaum logre imponer su propia agenda.
JUSTIN TRUDEAU
El primer ministro de Canadá y líder del Partido Liberal enfrentará un año que podría definir su futuro político.
Aunque el calendario electoral marcaba originalmente que el 20 de octubre se celebraría la elección federal para renovar el parlamento, el pasado 20 de marzo se cambió la fecha al 27 de octubre, supuestamente para evitar conflictos con el festival hindú de Diwali y las elecciones municipales en Alberta. Sin embargo, en realidad, la fecha fue modificada para que 80 miembros del parlamento elegidos en 2019 pudieran calificar para una pensión que no recibirían si no logran la reelección.
El proceso electoral podría adelantarse si el gobernador general disuelve la Cámara de los Comunes a petición del primer ministro o si se aprueba una moción de censura por parte del Parlamento.
Esta será la primera elección con un nuevo mapa electoral de 343 escaños basado en el censo de 2021. Actualmente, el congreso está compuesto por 338 diputados, y no existe una mayoría clara. El Partido Liberal de Trudeau sigue siendo el mayoritario, con 153 escaños, y se mantiene en el poder gracias a su alianza con el Nuevo Partido Democrático (NPD), que tiene 25 diputados. La oposición la lidera el Partido Conservador de Pierre Poilievre, con 119 escaños, respaldado por el Bloque Quebequés, que tiene 33.
Desde 2022, la popularidad de Trudeau ha ido en declive debido a decisiones controvertidas durante la pandemia, como las restricciones a las libertades de tránsito, que provocaron las protestas de camioneros que paralizaron el país. Además, ha enfrentado una serie de errores en materia económica, escándalos políticos y una crisis migratoria sin precedentes.
Actualmente, la aprobación de su gestión se encuentra entre el 35% y el 45%. A esto se suma el triunfo de Donald Trump, que la oposición ha aprovechado. Trudeau fue humillado por haber apostado a la candidatura presidencial de la demócrata Kamala Harris, además, por la posibilidad de un aumento del 35% en los aranceles por parte de Estados Unidos, lo que provocó un viaje urgente a la mansión de Trump.
Un sondeo de Mainstreet Research, difundido el 25 de noviembre, muestra que el Partido Conservador tiene una intención de voto del 47%, mientras que en segundo lugar hay un empate entre el NPD y el Partido Liberal, con un 17%. El NPD ha anunciado que no volverá a pactar con Trudeau e incluso podría dar sus votos para adelantar las elecciones. Además, varios líderes del Partido Liberal exigen un cambio de líder, ya que Trudeau lleva desde 2015 al frente y está desgastado.
Cada vez parece más difícil que Trudeau consiga un cuarto mandato. La posible llegada de los conservadores pone en riesgo la permanencia de México en el T-MEC, pues algunos consideran que México está haciendo el trabajo sucio a China. Además, la posible presencia del crimen organizado en el gobierno mexicano y la alta migración son problemas agudos que pueden afectar los intereses de Canadá.
Conclusión
Se puede advertir que 2025 podría traer, en la región de América del Norte, la llegada de dos gobiernos conservadores con una agenda en conjunto, que convivirán con una administración de izquierda pragmática en México, que se aproxima a una radicalidad ideológica. Este bloque de Estados Unidos y Canadá podría convertirse en un contrapeso real para la política interna de México, que sigue admirando y apoyando a dictaduras de izquierda autoritaria como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua.





