Wokeismo, Izquierda Radical y Regímenes Autoritarios
Más allá de la coyuntura inmediata, lo llamativo es que buena parte de estas expresiones provienen de sectores que se identifican con corrientes de izquierda y con el activismo cultural asociado al pensamiento woke. Esta coincidencia, que a primera vista podría parecer contradictoria, dado que los valores que estos movimientos dicen defender parecen incompatibles con las prácticas políticas de los regímenes mencionados, revela una dinámica más compleja que no puede explicarse únicamente desde la simpatía ideológica tradicional.
El fenómeno que hemos visto no solo en México, sino en todo el mundo, no es un episodio aislado, sino la manifestación visible de una lógica política que privilegia la militancia identitaria sobre la evidencia, la narrativa sobre la realidad y la confrontación simbólica sobre el análisis material. Comprender por qué estos sectores encuentran afinidad con regímenes que parecen contradecir sus propios postulados exige examinar la visión posmoderna detrás su pensamiento y que, como veremos, ha transformado la política en un campo de batalla discursivo donde la verdad se construye, se impone y se defiende no mediante hechos, sino mediante relatos.
La Alianza Improbable: Wokeismo, Izquierda Radical y Regímenes Autoritarios
La aparente simpatía que ciertos sectores de la izquierda radical y del activismo woke muestran hacia regímenes como el de Nicolás Maduro o la teocracia iraní suele percibirse como una contradicción. ¿Cómo es posible que movimientos que se autodefinen como defensores de la diversidad, la autodeterminación, los derechos sexuales y la libertad individual expresen solidaridad con gobiernos que reprimen precisamente esas ideas? La respuesta no se encuentra en la coherencia ideológica, sino en la visión posmoderna que prevalece en buena parte del pensamiento contemporáneo de izquierda, una visión que privilegia la narrativa sobre la evidencia, la militancia sobre la verdad y la construcción discursiva de la realidad sobre cualquier forma de verificación empírica.
Para quien se adhiere a esos movimientos, la política deja de ser un proyecto de transformación material y se convierte en un campo de batalla simbólico donde lo decisivo no es la coherencia, sino la capacidad de imponer un relato.
Cuando se observa el fenómeno desde esta visión, la aparente contradicción desaparece. Para estos sectores, la política se organiza en torno a un antagonismo fundamental que no es moral ni programático, sino narrativo: Occidente, la modernidad y el orden se presentan como estructuras hegemónicas de dominación, mientras que cualquier actor que se oponga a ese orden —sin importar su naturaleza interna— es automáticamente incorporado al campo de la resistencia. Venezuela, Irán, Cuba o Palestina no son evaluados por sus prácticas políticas, sino por su utilidad simbólica dentro de un relato que divide el mundo entre opresores y oprimidos. La coherencia interna del régimen es irrelevante; lo que importa es su posición en el mapa discursivo. Así, un gobierno que reprime minorías sexuales puede ser defendido por activistas que, en teoría, luchan por esas mismas minorías, siempre que dicho gobierno pueda ser presentado como víctima del “imperialismo occidental”.
Este fenómeno se vuelve aún más claro cuando se considera que, para el activismo identitario, la militancia se ha convertido en un sustituto de la verdad. La evidencia empírica, las contradicciones internas o los hechos verificables pierden relevancia frente a la necesidad de sostener una narrativa moral que otorgue legitimidad al grupo militante. La identidad se convierte en fuente de autoridad epistémica y la lealtad al relato se vuelve más importante que la consistencia argumentativa. En este marco, la crítica interna se interpreta como traición y la contradicción se resuelve mediante la reafirmación del discurso, no mediante la revisión de los hechos. La política deja de ser deliberación y se transforma en vigilancia moral, cancelación y fiscalización permanente del lenguaje y de las posiciones públicas.
La lógica que sostiene esta alianza improbable se basa en la idea de que la realidad es maleable y que su configuración depende de la capacidad de generar indignación, movilizar afectos y controlar el relato. Si la verdad es una construcción discursiva, entonces la evidencia deja de ser un límite y la contradicción deja de ser un problema. Lo que importa no es lo que ocurre, sino lo que puede narrarse como si ocurriera. En este sentido, la defensa de regímenes autoritarios no se basa en una afinidad ideológica real, sino en una afinidad narrativa: ambos comparten la utilidad simbólica de oponerse a un enemigo común. La izquierda posmoderna no apoya a Maduro o a Irán por lo que son, sino por lo que representan dentro de su relato.
Al final esta alianza revela la profunda transformación de la política contemporánea. En nombre de la liberación, estos movimientos reproducen estructuras de poder, autoritarismo y dogmatismo. En nombre de la diversidad, imponen nuevas ortodoxias. En nombre de la resistencia, terminan reforzando aquello que dicen combatir.
La política se convierte en un espectáculo moral donde lo importante no es transformar la realidad, sino controlar la interpretación de la realidad. La crítica se neutraliza mediante su hiperintelectualización y la acción colectiva se disuelve en una multiplicidad de identidades fragmentadas que compiten por capital simbólico.
Comprender esta dinámica es esencial para recuperar una política que reconozca la complejidad del mundo sin renunciar a la verdad, a la evidencia y a la posibilidad de construir proyectos colectivos que trasciendan la fragmentación identitaria. La alianza entre sectores woke, izquierda radical y regímenes autoritarios no es un accidente ni una incoherencia: es la consecuencia lógica de un paradigma que ha sustituido la realidad por el relato y la transformación por la performance.
Cita este artículo
Funes, R. (2026, 3 marzo). La alianza improbable del wokeismo. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/la-alianza-improbable-del-wokeismo/
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