Como superar el miedo, sobre todo en el trabajo

Carlos Ortíz

Como superar el miedo, sobre todo en el trabajo
Escuchar la palabra miedo, muchas veces produce miedo. Y es que el miedo es una de las emociones básicas, una respuesta natural que compartimos todos los seres humanos. Esta emoción es vital para manejarnos ante el peligro, para responder y adaptarnos a una situación de riesgo.

Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos”. 

Marie Curie, física francesa

Escuchar la palabra miedo, muchas veces produce miedo.

Y es que el miedo es una de las emociones básicas, una respuesta natural que compartimos todos los seres humanos. Esta emoción es vital para manejarnos ante el peligro, para responder y adaptarnos a una situación de riesgo.

Todo miedo activa nuestro sistema de alarma y nos permite reaccionar con cautela, defendernos, retirarnos… Los miedos nos llevan a buscar protegernos. 

Hay miedos innatos, instintivos, necesarios para sobrevivir; también hay miedo al abandono, a la obscuridad, a un alacrán, a las alturas. De igual manera se teme el dolor físico o emocional. 

Algunos miedos pueden ser aprendidos por una mala experiencia o por imitación, por ejemplo: el miedo a los truenos, a la lluvia, a manejar un automóvil. 

Hay otros miedos que nos llevan a actuar, a crecer, a superar retos. Son situaciones difíciles que al enfrentarlas y superarlas colaboran en el fortalecimiento de la autoestima, tales como pasar un examen, exponer un tema en público, conseguir un puesto importante en el trabajo. 

Dentro de los miedos existen modalidades que pueden llegar a grados altamente patológicos y postrar a la persona en una depresión o parálisis. Una de ellas son las fobias, ese temor intenso e irracional, de carácter enfermizo hacia una persona, cosa o situación. Otro es el pánico que es un miedo repentino muy intenso y manifiesto especialmente en situación de peligro. Y uno más, la ansiedad, miedo extremo y preocupación que perdura. 

En ocasiones los seres humanos creamos miedos inexistentes que distorsionan la realidad provocándo inmovilidad o huida innecesaria. De esta manera las personas se encarcelan a sí mismas, teniendo actitudes paralizantes, aislamientos sociales y evasiones para no enfrentar un peligro que en no pocas ocasiones solo existe en la mente o que, de ser reales, se pueden vencer con un trabajo de exposición a las situaciones que se consideran peligrosas hasta lograr superarlas. Estos miedos afectan la vida familiar, laboral, social. 

Finalmente existen miedos que pocas veces se confrontan y que quizá son más urgentes y necesarios de resolver y que sin duda nos llevarían a una auténtica libertad. ¿Por qué se tiene miedo a profesar la fe, a actuar con justicia, a amar, a solidarizarse con el necesitado, a salir del propio egoísmo? ¿Por qué no buscar salir de estos miedos empezando por practicar la entrega con los que están en nuestra propia casa? 

Los resultados no se pueden lograr de la noche a la mañana, es necesario ir dando pequeños pasos en la consecución del objetivo. 

Algunos puntos que pueden ayudar a liberar los miedos: 

  • Primero, tomar conciencia de nuestros miedos; es parte del autoconocimiento y primer paso para poder iniciar el trabajo.
  • Aprender a respirar profundamente y a relajarse.
  • Hacer una lista de los pensamientos que nos llevan a temer, “soy muy tímido”, “siempre me pongo nervioso”, “no logro hablar en público”, “soy muy aburrido para los demás” y buscar renovarlos por pensamientos donde la persona logra tener el control de sí mismo.
  • Evitar “leer la mente”. Es decir, dar por verdaderos los juicios negativos que hacemos de las intenciones de los demás. Si una persona hace una crítica a mi persona verlo como oportunidad de crecimiento y no como una muestra de rechazo. Ver y agradecer un halago creyendo en la sinceridad de las palabras. Tener una visión más optimista de la vida.
  • Evitar amplificar los acontecimientos negativos, con un pensamiento catastrófico, “todo me sale mal”, “nadie me comprende,” Derribar estas creencias que perjudican. Recordar que no es el acontecimiento lo que afecta sino la forma en que se percibe ese acontecimiento. Evitar la percepción exagerada o distorsionada en cada evento.
  • Hacer una lista de las consecuencias que se viven a causa de los miedos, pérdida de libertad, de oportunidades de trabajo, aislamiento social, timidez.
  • Enumerar y jerarquizar los miedos en orden de importancia. Prepararse y planificar la forma de afrontar y superar primero los menos importantes, para ir ganando confianza y destreza; y posteriormente enfrentar los más fuertes. Si se enfrentan y se consiguen pequeños logros se va superando el problema. Si se evitan se refuerza el acto de seguir evitando y se incrementa el miedo a enfrentarlo.
  • Evaluar los resultados obtenidos. Y buscar enfrentar situaciones que originalmente causaban temor.
  • Si es un miedo aprendido, reaprender, es decir adquirir un nuevo aprendizaje emocional. Buscar ayuda espiritual y psicoterapéutica.

Temor a fracasar

Parece ser que el lema de nuestra vida es: “ser sobresaliente o nada”, y ante los primeros síntomas de una derrota, nos desanimamos y dejamos todo a la deriva. 

Este es el verdadero fiasco, dejar todo a la deriva, no emprender nada por temor a fracasar. Las caídas son algo normal en el ser humano que está luchando por alcanzar algún objetivo en su vida. Perder una batalla no significa perder la guerra. 

¿Qué hacer para vencer el miedo al fracaso que tantas veces nos paraliza? 

En primer lugar, debemos tomar consciencia de que la lucha es algo connatural a nuestra condición humana. 

En segundo lugar, debemos confiar, “pintarnos la cara color esperanza”. 

Tercero necesitamos tener motivaciones humanas precisamente porque somos humanos, y fácilmente nos cansamos si seguimos únicamente motivaciones sobrenaturales. 

Cuál es la propuesta de acción: 

Nuestro cerebro prefiere lo conocido porque está diseñado para sobrevivir, no para ser feliz. Pero… ¡la vida está hecha de cambios! 

Ante reestructuraciones en el trabajo, nuevos jefes o la temida digitalización, que pueden asustarnos, te propongo 7 claves para superarlo: 

  1. Informante bien: Contrasta, no te creas “radio pasillo” . Los rumores son como virus, ¡no te contagies! 
  2. Relativiza: Usa la regla del 10-10-10 ¿Importará en 10 minutos, 10 meses o 10 años?
  3. Ponte en acción: La acción anestesia el miedo. Lidera, aprende, actualiza tu CV. ¡Muévete!
  4. Rodéate de optimistas: Huye de las víctimas y busca referentes que inspiren.
  5. Entrena el cambio: Haz cosas diferentes cada día. La novedad es un músculo que se entrena. 
  6. Encuentra tu para qué: Piensa en tus compañeros, tu familia o tus hijos. ¿Qué ejemplo quieres dar? 
  7. Recuerda que el cambio es vida: Es tu oportunidad de crecer, aprender y reinventarte. 

El cambio no te derrota si lo conviertes en tu aliado. 

Conclusión: 

Después de estas sencillas reflexiones tenemos que volver a nuestras ocupaciones ordinarias del día a día, al mismo ambiente que nos rodea, afrontando los mismos problemas de siempre. 

La vida parece una historia repetida y aburrida. Ofrece siempre lo mismo y nunca cambia. Nosotros podemos hacer más divertida nuestra vida, haciendo extraordinarias nuestras cosas ordinarias, con lucha y esperanza.  

Cuando nos cueste el estudio, hay que seguir luchando, confiando que en el día de mañana nos será útil en nuestra vida. Cuando nos cueste repetirles a nuestros hijos por décima vez lo mismo, hay que confiar que el hacerlo les ayudará a ser personas educadas en el futuro. 

 Cuando nos parezca inútil continuar un proyecto emprendido y pensemos que ya no podemos, ahí debemos confiar en que Dios sacará de ello un fruto abundante, y seguir trabajando. 

La vida es un combate, pero sólo quienes luchan y tienen esperanza la viven en plenitud. 

 


Referencias:

Crecimiento personal/Trabajo/Cambio/Motivacion/No miedo/Linkedln. 

Pilar Jericó. Presidente Beup, conferencista y escritora. Fuente Linkedln. 

Santiago Casanova, LC: Catholic.net 

María Teresa González Maciel: Catholic.net 

Autor

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