De la aceptación personal al bien común
Febrero es mucho más que publicidad rosa y globos de corazones. Es el mes donde celebramos el amor: desde el cariño a nuestros familiares y amigos hasta el orgullo por la bandera mexicana, ¡que por cierto es una de las más bonitas del mundo!
Sin olvidar el origen y verdadero fin del día de San Valentín, considerado el patrono de los enamorados, San Valentín arriesgó su vida para casar cristianamente a las parejas en tiempos de persecución, su compromiso por defender el matrimonio nos inspira a elevar el amor humano a las alturas del amor divino para el cual fuimos creados, recuperando ese sentido trascendente del amor.
Para recuperar este sentido trascendente del amor, es importante reenfocar primero el amor propio, (autocuidado y bienestar) es momento de reflexionar sobre el amor a uno mismo, antes del amor a los demás y por lo tanto a la patria, no podemos dar lo que no tenemos; esta coincidencia de fechas en el mes de febrero es una oportunidad para conectar con uno mismo, con la pareja, con la familia y las amistades, pero también con la nación y el amor por la tierra que nos vio nacer.
Este crecimiento del amor propio hasta el amor a la patria debe ser un proceso de expansión de la aceptación individual al valor de la comunidad, de la sociedad, manifestado en el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad. Este crecimiento es reconocerse como parte de algo más grande, olvidar el sentido individualista y sentirse parte de la comunidad de una casa común, este amor a la patria se puede traducir en acciones concretas, como el respeto a las leyes, el cuidado de los recursos, del medio ambiente y sobre todo en una participación activa en la vida cívica, trabajando por la justicia y la paz, es decir, no ser ajenos o apáticos a los problemas que aquejan a la sociedad.
Que a ejemplo de San Valentín nos comprometamos a cuidar y fomentar el amor verdadero y trascendente que se sella en el matrimonio, motivemos a los jóvenes para que no tengan miedo al amor para siempre y no solo de un momento, que ese amor se fortalezca con la educación y el cuidado de los hijos y se refleje en una mejor sociedad, en una patria humana y generosa a la que entreguemos nuestra existencia como reza el juramento a la bandera, viviendo los principios de libertad y de justicia, que siga siendo símbolo de unidad de nuestros padres y hermanos, que siempre seamos fieles y trabajemos por una patria en dónde se viven las libertades.
El reto de este mes: No le tengas miedo al » amor para siempre». Como San Valentín, apostemos por un amor que trascienda, que construya familias fuertes y una sociedad más justa y libre.
Cita este artículo
Maldonado, J. H., & Maldonado, J. H. (2026, 26 febrero). Amor que trasciende. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/amor-que-trasciende/





