No rechaza la tecnología, sino que nos invita a usarla con propósitos mas nobles, orientadas al bien común y no para dañar lo más importante del ser humano: las relaciones, los sentimientos, la libertad y la fe.
En este mundo lleno de cambios tecnológicos, la familia juega un papel clave. Es el lugar donde nacemos, crecemos y aprendemos los valores más importantes. Por eso, la formación de nuestros hijos no puede dejarse solo en manos de algoritmos o redes sociales.
Desde la Unión Nacional de Padres de Familia queremos compartir las principales enseñanzas de esta encíclica para ayudar a los padres de familia, especialmente a aquellos que recién comienzan esta hermosa pero desafiante tarea en esta era de complejidades en entre la tecnología. Tres cosas importantes que la familia debe cuidar presentado a la luz de Magnifica Humanitas.
1. Cuidar la dignidad de cada persona
La encíclica nos alerta que la IA, si no se usa con cuidado, puede tratar a las personas como simples números o datos. Puede hacernos olvidar que cada uno es único, con sentimientos y dignidad y la tecnología no posee las características de una persona. La familia es el mejor lugar para recordar que somos creados a imagen de Dios: capaces de amar, relacionarnos y crecer. Como padres, debemos enseñar con el ejemplo diario: escuchando a nuestros hijos, pasando tiempo juntos sin pantallas y valorando más la comunicación y relación interpersonal por encima de la perfección o la rapidez.
2. Ayudar a los hijos a pensar y discernir con sabiduría
El Papa habla de la necesidad de una “alianza educativa” entre familia y escuela en la era digital. Los padres tenemos la responsabilidad de propiciar esa colaboración como una de las principales tareas de educar a nuestros hijos.
Por eso es bueno establecer espacios de diálogo, como poner límites claros al uso de celulares y tecnología: horarios sin pantallas, supervisión y enseñarles cuándo es mejor no usar la IA. También es importante fomentar la lectura, el diálogo en casa, el silencio y el pensamiento propio. Así nuestros hijos aprenderán a tener control sobre el uso de la tecnología sin dejarse dominar por ella.
3. Transmitir lo verdaderamente importante
La encíclica resalta la importancia de que es en la familia y los jóvenes como “semillas de esperanza”. Aunque la tecnología cambia el trabajo y el futuro, es en la familia donde encontramos estabilidad, amor y sentido a la vida. A través de la oración y el testimonio, ayudarnos mutuamente y abrir el corazón a los demás, enseñamos a vivir una “civilización del amor” en lugar de una vida solo de competencia y poder.
Estos tres aspectos —dignidad, discernimiento y fe— están unidos y son el corazón de lo que significa ser familia hoy. Por ello, como Unión Nacional de Padres de Familia, realizamos dos recomendaciones prácticas desde la óptica de Magnifica Humanitas:
Primero: Crear en casa una “ecología de la comunicación”. Consiste en poner reglas claras pero realistas: momentos del día sin pantallas, revisar y orientar el contenido de niños y jóvenes y hablar en familia sobre el uso de la tecnología y lo que acontece a su alrededor.
Practicar su “desaceleración (lectura, juegos de mesa, recreación en la naturaleza, entre otros). Desde la Unión Nacional de Padres de Familia ofrecemos materiales y acompañamiento en nuestras redes y programas. Las parroquias y grupos de familias también pueden ayudar.
Segundo: Construir juntos una buena educación. Buscar la colaboración asertiva con la comunidad educativa (docentes y directivos). Apoyar a los maestros, dialogar sobre los aspectos de formación necesarias en escuela–casa y viceversa. Acompañar como comunidad en la vinculación y relaciones humanas necesarias y enarbolar principios cooperativos, solidarios. El testimonio y ejemplo es parte de la formación integral. Recordándoles que lo más importante no es ser el más rápido o inteligente en lo digital, sino ser buenas personas que aman y sirven a los demás.
La Encíclica Magnifica Humanitas, al igual que la Rerum Novarum, nos deja una invitación clara para las familias de esta generación: No se trata de tener miedo a la tecnología, sino de usarla con sabiduría y corazón. Como padres, tenemos una misión hermosa: formar hijos que sepan vivir en este mundo nuevo sin perder su alma ni su fe.
Cita este artículo
Sánchez Martínez, I., (2026, septiembre 17). Custodiar a la persona en la era de la IA. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/custodiar-a-la-persona-en-la-era-de-la-ia/
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