Sus implicaciones, tanto positivas como negativas, han transformado el comportamiento social y cultural, afectando a generaciones enteras que han encontrado en ella un espacio para su desarrollo. La familia, en este contexto, ha enfrentado importantes desafíos derivados de estas transformaciones sociales y culturales.
A manera de antecedente, resulta pertinente recordar los cambios que supuso la transformación hacia la era industrial y las comunicaciones de los siglos XVIII y XIX. Con la llegada de los vehículos de transporte y las fábricas, se impulsó una amplia migración de familias hacia las principales ciudades del mundo. Esto trajo consigo un desarrollo económico significativo, pero también retos en servicios públicos, salud, seguridad y equidad.
La Encíclica Rerum Novarum de León XIII evidenció estas problemáticas, alertando sobre la necesidad de salvaguardar la dignidad de los trabajadores y sus familias. Aunque hubo avances en lo económico, los cambios sociales fueron limitados, y la familia se vio forzada a adaptarse a nuevas dinámicas de pertenencia e identidad.
Entre 1950 y 1970, en un mundo marcado por la guerra, la democracia emergente y el auge de nuevas corrientes ideológicas como el socialismo, la era informática y espacial avanzó a pasos agigantados.
La mujer comenzó a ocuparse de nuevos roles sociales y profesionales, lo que generó un debate sobre la vida familiar frente al desarrollo personal. Estos cambios introdujeron dinámicas generacionales inéditas que obligaron a replantear el papel de la familia en la sociedad.
La pandemia de 2020 marcó otro punto de inflexión. Más allá de la crisis sanitaria, expuso problemáticas como la violencia intrafamiliar y los trastornos emocionales en niños y jóvenes, cuyas secuelas aún repercuten en la educación y el comportamiento social.
A la par, se aceleró el uso de herramientas digitales e internet en ámbitos como la educación, lo que abrió camino a la Inteligencia Artificial (IA) como una propuesta innovadora con un impacto creciente en la economía, la salud y la vida familiar.
No obstante, su potencial requiere ser encauzado desde una perspectiva ética. En este sentido, S. S. León XIV ha señalado que la tecnología es, ante todo, un instrumento que remite a la inteligencia humana, y cuya fuerza ética depende de las intenciones de quienes la utilizan (Mensaje a los participantes en la Segunda Conferencia Anual sobre Inteligencia Artificial, Ética y Gobierno Corporativo, 19 de junio de 2025).
La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) ha buscado acompañar a los padres en este entorno digital, ofreciendo herramientas que fortalezcan la vida familiar.
Entre ellas destacan las pruebas de hábitos alimenticios (https://enunion.org.mx/test-habitos-alimentarios-familia/) y de detección de bullying (https://enunion.org.mx/test-bullying-en-hijos/), que han permitido una orientación para la familia con acciones concretas en favor de los niños y jóvenes.
Un paso más ha sido el desarrollo de *FAMIL-IA* (https://enunion.org.mx/famil-ia-unpf/), una herramienta basada en inteligencia artificial creada por la UNPF. Esta plataforma no solo se alimenta de la tecnología, sino también de los recursos institucionales de formación y orientación —boletines, artículos, materiales prácticos—, lo que le permite brindar acompañamiento en temas como educación, salud sexual, prevención de adicciones y comunicación asertiva. Con más de 108 años de trayectoria, la UNPF (www.unpf.org.mx) ha sido un referente en la orientación a padres de familia desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia. Hoy, su esfuerzo se amplifica gracias a los dispositivos móviles e internet, extendiendo su alcance a escuelas, empresas, comunidades religiosas y hogares en todo el país.
Nuestra contribución en este campo digital responde al llamado de la Iglesia y busca poner a disposición de la sociedad herramientas que acompañen a la familia en su desarrollo humano integral. Este esfuerzo histórico ha sido posible gracias a la dedicación de personas preparadas y con gran compromiso institucional, cuyo trabajo y donación agradecemos profundamente, con la esperanza de que la providencia continúe brindando los recursos para mantenerlos al servicio de las familias.





