Al respecto de los ancianos hace énfasis en el punto 14, sobre su riqueza y la importancia de la transmisión de la fe a las nuevas generaciones. Dice el Papa textualmente:
“14. Signos de esperanza merecen los ancianos, que a menudo experimentan soledad y sentimientos de abandono. Valorar el tesoro que son, sus experiencias de vida, la sabiduría que tienen y el aporte que son capaces de ofrecer, es un compromiso para la comunidad cristiana y para la sociedad civil, llamadas a trabajar juntas por la alianza entre las generaciones.
Dirijo un recuerdo particular a los abuelos y a las abuelas, que representan la transmisión de la fe y la sabiduría de la vida a las generaciones más jóvenes. Que sean sostenidos por la gratitud de los hijos y el amor de los nietos, que encuentran en ellos arraigo, comprensión y aliento”
Que gran amorosa responsabilidad. Habremos de detenernos en medio de una sociedad que exalta solo la juventud, lo productivo, lo inmediato, para caminar al ritmo de quienes han trazado caminos.
Es muy lamentable la situación y las condiciones en las que muchos ancianos viven hoy, aislados, descartados, con cargas pesadas para su sustente y el de sus familias, adoptando roles que ya no les corresponden.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social CONEVAL, presentó, en marzo de 2024, un documentos en el que hace un análisis de la pobreza, poniendo énfasis en los adultos mayores. El documento lleva por título “Personas adultas mayores en México, evidencia para la toma de decisiones”. Valdría la pena analizar los resultados de estos documentos para situarnos en la realidad de millones de adultos mayores con lo que tenemos una deuda social.
Otras instituciones han realizado proyecciones demográficas que reflejan el envejecimiento poblacional. En México, la CONAPO (2025) estima que para el año 2030 haya un mayor porcentaje de adultos mayores (14.96%) que niños de 0 a 14 años. Al respecto las autoridades y las sociedades debemos prepararnos para las condiciones y necesidades que estos datos representan.
Para enfrentar los retos que se derivan del envejecimiento poblacional, los gobiernos y sociedades debemos trabajar en establecer mecanismos y políticas publicas que garanticen la plenitud de la vida. Algunos elementos indispensables son, las pensiones dignas, servicios de salud de calidad, entornos adaptados para la movilidad y la recreación, el respeto a sus derechos y a su dignidad.
La dimensión socio-emocional de la vida en plenitud, también debe considerarse. Muchos adultos mayores viven tal como lo dice el Papa: en situaciones de soledad y abandono, además de violencia por parte de familiares y cuidadores; problema que ha sido poco visibilizado y atendido. Las redes familiares tradicionales se han debilitado y esto contribuye a que muchos ancianos vivan solos y sin apoyo.
El tema de la violencia hacia los ancianos, que como hemos dicho poco se ha reconocido y visibilizado, suele manifestarse en forma de maltrato físico, psicológico, negligencia o abuso económico.
Sin duda esta realidad nos exige la construcción de políticas públicas puntales para proteger sus derechos, los cuales deben reconocer, proteger y cuidar su dignidad, permitiéndoles en su atardecer de la vida, estar libres de violencia.
Ahora bien, los gobiernos tienen una gran responsabilidad, pero de la misma manera la familia y la sociedad civil juegan un papel importante. Existen Instituciones que trabajan por los derechos de los adultos en plenitud, brindándoles herramientas para un envejecimiento activo y digno, además del acompañamiento y cuidado en la alimentación, salud, recreación. Desafortunadamente son pocos los recursos que reciben para su funcionamiento.
Otras Instituciones carecen de registros que certifiquen la capacidad que tienen para atender a los adultos mayores, por ello será importante la formalidad y la vigilancia permanente que garantice el buen funcionamiento y el logro de los objetivos con los que nacieron estos organismos.
La familia sigue siendo el elemento primordial; los abuelos no tienen que representar una carga, darles un lugar valioso dentro del entorno familiar aportará grandes riquezas; compartir sus historias, sus vivencias, los frutos de su vida, les hará bien a ellos y a todos los miembros del núcleo familiar.
México está en un momento clave en este cambio generacional y transición demográfica: es el momento de que todos emprendamos acciones planeadas y ordenadas a rescatar a los adultos mayores que viven en condiciones precarias, garantizarles una vejez digna y el reconocimiento justo de ser quienes han trabajado por nuestra patria.
Abracemos, cuidemos, amemos con paciencia a los padres y abuelos que hoy transitan por el atardecer de su vida, para que se sientan amados, escuchados, incluidos, pues como diría la madre Teresa, “La soledad y el sentimiento de sentirse no querido…es la pobreza más terrible”.





