Nulidad de la elección judicial

José Luis Luege Tamargo

Nulidad de la elección judicial
La elección judicial es un fraude monumental que da muerte a la separación de poderes, a la democracia y a la República. El objetivo consiste en concentrar el poder en el ejecutivo, volviendo al viejo sistema de partido – gobierno. Igual a los gobiernos fascistas del siglo pasado que, llegando al poder por elecciones democráticas, mataron la democracia para convertirse en tiranías y dictaduras.

Aunque el cómputo de la elección del Poder Judicial el 1° de junio tardará 12 días, seguramente, al día siguiente confirmaremos con certeza el fracaso catastrófico de este ejercicio que, además de tirar a la basura alrededor de 15,000 millones de pesos ejercidos por el INE, habrá que sumar el dineral ilegal, no determinado ni registrado, para la movilización de los electores promovida por los gobiernos de Morena.

Al día siguiente por parte del gobierno, se anunciará con bombo y platillo el éxito absoluto de este proceso y la elección de personas en su mayoría desconocidos, mediocres, sin méritos de carrera, pero eso sí, bien alineados con Morena.

Se comprobará también que los electores “movilizados” con sus respectivos “acordeones”, no entendieron nada de la elección, ni tuvieron la más mínima idea de lo que votaron. La realidad es que nadie puede entender un proceso tan ilógico y complejo. Ni siquiera quienes tienen experiencia y mucho conocimiento electoral, podrían votar sin un “acordeón”. El problema está en quienes elaboraron dichos acordeones que de acuerdo al INE, está prohibido. Veremos si el INE investiga y sanciona a los responsables.

Este proceso de elección representa un fraude de principio a fin. Una venganza del presidente López Obrador contra el Poder Judicial debido a que, en varias iniciativas presidenciales, jueces federales o la propia Suprema Corte de justicia, le enmendaron la plana.

El talante autoritario del expresidente quedó demostrado en muchas ocasiones.  Siempre tenía que ser el centro de toda la política nacional. Ningún secretario ni funcionario de alto nivel podía siquiera emitir una opinión, ya no digamos convocar a una rueda de prensa para tratar asuntos urgentes o de interés de su dependencia.

Todo el gobierno del país giraba en torno a la “mañanera” donde López Obrador dejaba comprobada su intolerancia, soberbia y demagogia, buscando siempre polarizar a la población entre los “buenos” de la 4T y los traidores a la patria que proponíamos con argumentos, algo diferente.

La presidenta Claudia Sheinbaum justifica las “bondades” de la elección judicial, basada en una mentira. Afirma en todas sus intervenciones, que la elección judicial es un mandato de la ciudadanía con su voto en el 2024. Esto evidentemente no tiene ningún sustento.

El elector acudió a votar para renovar el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. En muchas entidades hubo también elecciones locales. Pero en ningún momento, la elección puede justificar la absurda iniciativa de López Obrador, de elegir mediate voto directo a todo el Poder Judicial.

La elección judicial esta fincada en un fraude electoral mayúsculo que representó a la vez una grave violación a la Constitución General de la República.

El partido Morena y sus aliados PT y PVEM en la colación “Juntos haremos historia” obtuvieron en la elección para diputados el 53.36 % de los votos, mientras que la coalición “Fuerza y corazón por México” integrada por PAN, PRI y PRD obtuvo el 37.83 de la votación. Después de la reforma constitucional que creó los diputados de representación proporcional, la lucha por la transición democrática siempre buscó la fórmula para que los diputados asignados por lista de representación proporcional, “acercaran” el número de curules al porcentaje de votación real de cada partido. Recordemos que cuando solo se elegían diputados de mayoría, el PRI, que tenía el control absoluto de los procesos electorales, ganaba casi siempre la totalidad de distritos.

La iniciativa de López Obrador para elegir por voto directo a jueces, magistrados y ministros requería reforma constitucional y para lograr una reforma constitucional se requiere de mayoría calificada en ambas cámaras (dos terceras partes más uno). Es decir, se requiere el 67 % de curules en ambas cámaras. La coalición de Morena obtuvo el 53.36 % de votación es decir 13 puntos porcentuales por debajo de la mayoría calificada.

El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), siguiendo las directrices de Morena y desde luego de la presidencia de la República, concretaron el mayor fraude electoral de la historia reciente.

Solo por darle gusto a López Obrador, en su monstruoso “Plan C” para reformar la Constitución y llevar a cabo la elección judicial directa, aprobaron otorgar los diputados plurinominales a cada partido sin tomar en cuenta que se presentaron en coalición como una misma fuerza política.

Aceptaron incluso el “cambio” de partido político de algunos diputados del PT y del PVEM para que estos dos partidos paleros, obtuvieran mayor número de diputados plurinominales (que en realidad eran de Morena) y de esta forma concretaron el fraude electoral, violando de manera flagrante la Constitución General.

Con esta fórmula fraudulenta, la coalición de Morena y aliados quedó con 364 diputados, la coalición del PAN con 108, Movimiento Ciudadano con 27 y un diputado independiente.

Solo por recordar el espíritu establecido desde la Constitución sobre las coaliciones y la representación proporcional, la coalición de Morena debió quedar con 267 diputados, la del PAN con 189 y MC con 43.

Como se puede apreciar, el INE y el TEPJF promovieron una distorsión absoluta de la justa representación proporcional en las cámaras, violando principios ya superados en pasadas reformas electorales. Quedó evidenciada la total abyección del INE y del TEPJF a los caprichos de López Obrador.

En la Cámara de Senadores, la coalición de Morena tampoco logró la mayoría calificada de 86 senadores, se quedó con 83. Pero no pasó ni un día cuando Morena compró a dos senadores postulados por el PRD y al poco tiempo en un acto miserable y vergonzoso, el senador por el PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez pidió licencia. Inmediatamente se convocó al suplente, “su papá”, Miguel Ángel Yunes Linares quien en un enardecido discurso anunció en tribuna “con absoluta convicción”, que votarían la reforma judicial con Morena.

De tal forma que podemos afirmar “NO señora presidenta”, el pueblo no votó por la elección judicial. Esta farsa electoral urdida por López Obrador y la “mafia del poder” demuestra que el ADN real de Morena es el viejo sistema autoritario y antidemocrático que pensamos, habíamos superado.

La elección judicial es un fraude monumental que da muerte a la separación de poderes, a la democracia y a la República. El objetivo consiste en concentrar el poder en el ejecutivo, volviendo al viejo sistema de partido – gobierno. Igual a los gobiernos fascistas del siglo pasado que, llegando al poder por elecciones democráticas, mataron la democracia para convertirse en tiranías y dictaduras.

Tendremos que luchar más fuerte. Primero para denunciar a todo el mundo este burdo fraude electoral y promover por todos los medios posibles su anulación. Pero principalmente, lograr una mejor organización ciudadana para participar y frenar esta regresión demagógica y antidemocrática.

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