La elección que ya comenzó
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
La elección que ya comenzó
Aunque el gobierno federal preparó la infraestructura y desplegó fuertes operativos de seguridad para la inauguración del Mundial de fútbol, la naturaleza del torneo y las exigencias de la FIFA chocan con algunos de los principios ideológicos de la llamada 4T, marcando notables contrastes durante su celebración.
Fruto de una lucha fratricida que inicialmente nació en busca de la democracia y derivó en un estallido social y confrontación de facciones, la Constitución de 1917 tuvo como principal bandera impedir la formación religiosa de niños y jóvenes.
La Revocación de Mandato es un mecanismo a través del cual la ciudadanía decide que una autoridad electa termine de forma anticipada su mandato. El objetivo de este proceso, en teoría, es garantizar la rendición de cuentas, evitar abusos de poder y fortalecer la democracia directa. Es un derecho ciudadano que permite a un determinado número de electores, promover la revocación.
Los mexicanos han percibido la enorme distancia que se abre entre los dichos de las autoridades emanadas de la mal llamada transformación y la patética realidad que cubre el día a día de familias y comunidades enteras. Para muchos observadores, es ya el preludio de una fractura fuerte e intensa.
México atraviesa un momento de reacomodo político que exige memoria histórica y criterio moral. Tras un siglo de experimentos —del partido hegemónico posrevolucionario a la partidocracia y, desde 2018, a un nuevo hegemonismo— el país vive un cambio de régimen más que una transformación del sistema.
Semejanzas entre “Morena” y el nacional socialismo. Desde la Teoría de la Estupidez de Dietrich Bonhoeffer quien afirma: «la estupidez es un enemigo más peligroso para el bien que la maldad»
México atraviesa una coyuntura política compleja marcada por la fragilidad institucional, la polarización interna y una creciente presión internacional.
El sistema político actual no se rige por la ley escrita, sino por la regla no escrita del poder absoluto. La militarización de funciones civiles, el debilitamiento del poder judicial, la cooptación de órganos autónomos, y la colonización de medios públicos y privados componen un ecosistema de control hegemónico.
Con excepción del mundo del oficialismo, observadores, analistas, consultores, investigadores y comunicadores, coinciden en que todo lo que se desarrolla progresivamente en este país, expide un intenso aroma a populismo totalitarista de una izquierda ideológica, cada día más radical, de línea dura, cansina y terca.
En lugar de impulsar políticas que promuevan la generación de empleos productivos y bien remunerados y la inversión productiva en infraestaructura, por parte del sector privado, se impulsan políticas estatistas que dejan el control exclusivo de estos sectores al gobierno, a pesar de que carece de recursos para invertir en ellos, encareciendo el precio de los servicios y la afectando la calidad de los mismos.
La historia, la gran maestra de la vida, nos muestra que en el desarrollo de los pueblos existen ciclos en los que se construye, se logra cierta estabilidad y luego -por diversas circunstancias- viene el caos y la destrucción; en muchos casos desde el interior de los mismos pueblos se permite o propicia el proceso destructivo.
“El Hombre mediocre” escrito por el Dr. José Ingenieros (2000), es el eje que inspira este breve comentario sobre la característica principal que se ha observado en estos casi siete años de la llegada al poder de Morena.
Durante la toma de protesta como presidente de México, en 2018, el hoy ex presidente Andrés M. López Obrador, en su agenda política prometió lo que para la oposición y diversos analistas políticos y económicos vieron con suma preocupación para nuestra débil democracia y economía nacional: el “cambio de régimen político”.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la fidelidad ciega a su figura, tanto dentro del gobierno como en Morena, fue una condición indispensable para conservar el poder. Cualquier acción que provocara su desagrado equivalía, prácticamente, al final de una carrera política.