Por si fuera poco, se endureció durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien promovió la reforma constitucional del artículo tercero que originalmente declaraba la educación laica, pero que en adelante se realizara una educación socialista que permitiera a los educandos tener una “concepción exacta” del universo.
Desde 1917, los padres de familia declararon su oposición a las pretensiones confesas de Plutarco Elías Calles, de realizar una “toma” de la niñez por parte del Estado, mediante el proceso educativo ateizante que había sido derrotado por los cristeros, provocando un paso atrás para simular unos arreglos tolerantes, mientras que la acción educativa corruptora continuaba de manera soterrada.
La educación socialista generó nuevas resistencias mediante la organización política de algunos católicos y liberales moderados en el PAN, al mismo tiempo que surgía la Unión Nacional Sinarquista, movimiento social de fuerte, de raíz católica y arraigo rural, de resistencia al proyecto cardenista tanto en lo económico como en lo educativo. También se produjo un nuevo levantamiento armado, denominado “La Segunda”, evitando el nombre cristero al ser repudiado por el Episcopado Mexicano.
Como quiera que sea, la resistencia política incipiente, la movilización social y el contexto geopolítico que presagiaba la Segunda Guerra Mundial, obligaron al régimen recién consolidado de la “familia revolucionaria”, a retroceder nuevamente. El Presidente Manuel Ávila Camacho, quien se declarara “creyente”, modificó nuevamente el Artículo 3º. De la Constitución, atemperando su rabioso radicalismo marxista, dándole una expresión moderada, aunque reafirmando la educación laica, que cada sexenio se interpretaría de distinto modo, pero que permitiría la sobrevivencia del virus marxista en muchas normales y esquemas educativos, con variantes según el momento, pero sin exterminarlo.
El proyecto de fondo, de apoderarse de las mentes de los niños ha permanecido y poco a poco ha logrado que la sociedad mexicana fuera abandonando, sin sentirlo, sus sentimientos religiosos y se impusiera el anhelo gubernamental de arrinconar en los hogares y los templos a la religión, favoreciendo una doble vida de simulaciones y una vivencia prácticamente atea en lo público.
El acoso no ha cesado. Ni los gobiernos panistas, con todo y la alianza con Elba Esther Gordillo, lograron cambios significativos en esa materia. Lejos de ello, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se radicalizó cada vez más y ha hecho de las normales rurales, nidos de víboras que envenenan el ambiente educativo y social, ejercen violencia, chantajean al gobierno que los sostiene y presionan al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a radicalizarse para no perder a las bases egresadas de aquellas normales.
El Caldo de Cultivo está ahí, y aunque no todos los docentes compartes esas ideas, sobre todo los más antiguos, la burocracia de la SEP y en muchos de los estados de la República, forman parte de la misma corriente impulsora del socialismo en sus diferentes versiones. El Partido Popular Socialista tenía entre ellos parte de su militancia, aunque dentro del esquema de no ruptura con el régimen.
La llegada de Morena al poder dio nuevo impulso a quienes, desde cargos de segundo y tercer nivel se han declarado claramente marxistas y dispuestos a teñir de ese color a la educación en México. Tal es el propósito de la Nueva Escuela Mexicana, repudiada desde su concepción y puesta en marcha, por educadores en serio y expertos en la materia.
A los elementos más radicales del actual partido en el poder, se les ha dado como cuota particular la Secretaría de Educación, desde donde actúan descaradamente externando sus propósitos de adoctrinamiento.
No existe, por tanto, la supuesta neutralidad de la educación laica. Existe todo un propósito de inculcar desde la niñez, los principios filosóficos del marxismo, no como doctrina, sino como praxis -la famosa ortopraxis-, que genera toda una mentalidad favorable a la cultura woke, a la ideología de género y la lucha de clases, envuelta en un indigenismo ramplón que inventa ritos dizque ancestrales y consagraciones ridículas a dioses del pasado y a la tierra, violando la laicidad del Estado.
El máximo logro de esta facción, impulsado desde palacio nacional por la esposa de Andrés Manuel López Obrador, a través de Marx Arriaga con sus libros de texto mal hechos, que son un despilfarro de los recursos de la Nación y quien descaradamente se ha lanzado en contra de las actuales autoridades educativas, acusándolas de neoliberales y frenar su proyecto. Ya ni siquiera disimula y va por todo.
A la sociedad toca resistir e impedir que este marxista descarado y quienes lo apoyan, se salgan con la suya. Quienes nos precedieron lo lograron, ahora nos toca a nosotros.
Cita este artículo
De Jesús Castellanos López, J. (2026b, febrero 10). La deseducación en México. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/la-deseducacion-en-mexico/
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Número 5, año 6, enero 2026 https://revistaforja.org/revista-forja-para-el-bien-comun-num-52/





