América Latina no necesita solamente mejores gobiernos: necesita mejores instituciones, ciudadanos responsables y una renovada cultura del Bien Común.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
América Latina no necesita solamente mejores gobiernos: necesita mejores instituciones, ciudadanos responsables y una renovada cultura del Bien Común.
Las democracias contemporáneas necesitan algo más que elecciones, instituciones y procedimientos: requieren una cultura cívica capaz de reconocer igual valor a quienes piensan diferente. La dignidad humana puede proporcionar ese fundamento. De ella se desprenden derechos y deberes, límites al poder, participación, subsidiariedad, solidaridad y responsabilidad. Convertida en criterio ciudadano, permite pasar de la protesta a la propuesta, del beneficiario al protagonista y de la confrontación destructiva al conflicto democrático civilizado.
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32).
Hay frases que sobreviven dos mil años porque describen algo permanente de la condición humana. Ésta es una de ellas. No fue escrita para explicar una elección, un gobierno o una crisis política. Su dimensión es mucho más profunda. Pero precisamente por eso contiene una enseñanza extraordinaria para el momento que vivimos: sin verdad no puede haber verdadera libertad.
Este ensayo analiza la relevancia contemporánea de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) como marco normativo para interpretar los desafíos del desarrollo humano.
México atraviesa una transformación institucional que debe analizarse con categorías propias del constitucionalismo comparado y de la literatura sobre erosión democrática. No se trata de una ruptura abrupta del orden constitucional, sino de una mutación gradual del equilibrio entre poderes que conserva la forma externa de la democracia mientras altera sus mecanismos de control.
La sociedad mexicana se ha caracterizado, desde sus inicios, por tener sólidas convicciones comunitarias. Aunque crecientemente amenazada y abandonada, la familia sigue siendo la piedra angular sobre la que construimos nuestra existencia social.
La defensa de la democracia -y su vigencia- se ha vuelto una discusión acérrima como si fuera la solución a todo. ¿Realmente lo es? Antes de evaluar si este modelo sigue funcionando para México y el mundo, conviene volver a la pregunta elemental: ¿para qué existe un gobierno?
Análisis comparativo entre modelos de socialismo y la democracia cristiana, para entender sus diferencias, ideas centrales y principales características.
Dentro de una democracia, la existencia de partidos políticos ha sido de mucha importancia, ya que representan distintas doctrinas e ideologías que están presentes en la sociedad.
Este ensayo presenta una serie de reflexiones relacionadas con los sistemas democráticos en la antigua Atenas y su posible adaptación a nuestras circunstancias actuales. Son parte de una publicación en la materia que inició en el número anterior de Forja y se continuará desarrollando en la próxima publicación. El objetivo es contribuir a la discusión para el rediseño de los procesos electorales.
En su origen, la democracia griega no era un privilegio, sino una obligación cívica: participar activamente en el gobierno de la polis era deber y responsabilidad de cada ciudadano. Conscientes de la grandeza del cometido, los hombres libres se preparaban para gobernar, porque entendían que su voz no era solo un derecho, sino parte del destino común.
En este breve análisis histórico, tomaremos el punto de vista de Alexis de Tocqueville en el desarrollo de la democracia en los Estados Unidos de América y como sirvió de modelo para la independencia y diseño de las repúblicas en Iberoamérica.
El sistema político actual no se rige por la ley escrita, sino por la regla no escrita del poder absoluto. La militarización de funciones civiles, el debilitamiento del poder judicial, la cooptación de órganos autónomos, y la colonización de medios públicos y privados componen un ecosistema de control hegemónico.
Desde 1900, no ha existido un solo año sin guerras. Los conflictos, como los de Rusia-Ucrania o Israel-Palestina, nos recuerdan que la paz sigue siendo un sueño frágil. Disputas territoriales, resentimientos históricos, choques ideológicos y religiosos, así como intereses económicos o militares, alimentan una espiral interminable de violencia global.
Durante la toma de protesta como presidente de México, en 2018, el hoy ex presidente Andrés M. López Obrador, en su agenda política prometió lo que para la oposición y diversos analistas políticos y económicos vieron con suma preocupación para nuestra débil democracia y economía nacional: el “cambio de régimen político”.