La pregunta forzosa es: ¿Puede haber democracia sin demócratas? Pareciera algo evidente, pero no. Tiene algunos vértices que conviene explorar.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
La pregunta forzosa es: ¿Puede haber democracia sin demócratas? Pareciera algo evidente, pero no. Tiene algunos vértices que conviene explorar.
La muerte de Jürgen Habermas invita a recordar uno de los debates intelectuales más relevantes de nuestro tiempo: el que sostuvo en 2004 con Joseph Ratzinger sobre los fundamentos morales de la democracia liberal. Contra todo pronóstico, ambos coincidieron en que la razón secular y la religión están llamadas a dialogar y enriquecerse mutuamente.
México no está viviendo un quiebre abrupto. No hay tanques en las calles ni suspensión de derechos. Lo que está ocurriendo es más sofisticado —y por eso más difícil de detectar—: una acumulación de decisiones que, una por una, parecen técnicas… pero juntas están redibujando el equilibrio del poder.
Durante la toma de protesta como presidente de México, en 2018, el hoy ex presidente Andrés M. López Obrador, en su agenda política prometió lo que para la oposición y diversos analistas políticos y económicos vieron con suma preocupación para nuestra débil democracia y economía nacional: el “cambio de régimen político”.
La decadencia política de un gobierno no solo afecta la administración pública, sino que impacta directamente la salud física, mental y las relaciones sociales de la ciudadanía, pudiendo frenar o revertir el progreso social.
Los procesos electorales que culminaron el domingo 18 de mayo, en Polonia, Rumania y Portugal, muestran el descontento de la población con la clase política, que no ha sabido dar respuesta a las interrogantes sobre migración, economía, cambio climático, gobernabilidad y otros cuestionamientos como la guerra Rusia-Ucrania.
Zedillo se retiró del escenario político y mediático tras dejar el cargo en el año 2000. Fue repudiado por una parte del PRI que nunca imaginó ceder el poder a la oposición, pero aplaudido por sectores intelectuales y políticos. Se alejó de la vida pública, renunció a su pensión presidencial y se fue a enseñar a Yale y a la London School of Economics. Colaboró con la OMC y la ONU, fue consejero de grandes corporaciones como Procter & Gamble, Union Pacific, ALCOA, Coca-Cola y Daimler-Chrysler, y columnista en la revista Forbes.
Contrario a lo que la teoría nos dice, la realidad es que la democracia moderna no se funda en las mayorías absolutas, sino en las mayorías relativas de quienes efectivamente asisten a votar. Aunque en algunos países existen causales para declarar una elección desierta, los supuestos son demasiado difíciles de cumplir. Y aunque se cumplan, los partidos políticos siempre encuentran una forma de evitar su actualización, pues representarían un golpe enorme para su poder y, especialmente, para su cartera.
La política no es exclusividad de los políticos profesionales. Es responsabilidad de todos. Rescatarla requiere ciudadanos comprometidos, instituciones representativas, líderes ejemplares y un servicio público profesional y meritocrático.
En todas partes se habla de democracia, pero la cultura democrática, no está lo suficientemente interiorizada en la sociedad, por lo que su defensa es limitada y, en muchos casos, queda en manos de partidos políticos que han perdido credibilidad por no haber trabajado en su momento por la educación y formación ciudadana en la democracia.
Hace pocos días tuve la oportunidad de conversar con un grupo de estudiantes de postgrado sobre cómo se frustró la posibilidad de una transición a la democracia en México, intento efectuado a finales del siglo XX e inicios de este XXI.
La tragedia para países como Cuba, Venezuela y Nicaragua -y para allá se encamina Morena, en México- es que varias generaciones de jóvenes no conocen ni han experimentado la democracia.
Donald Trump tiene en su agenda muchos puntos de contraste que no dejan de provocar debate a diario y una avalancha de noticias desde muchos medios internacionales, pero ¿a quién realmente le dirige su mensaje? La respuesta explica porqué su segunda victoria electoral y porqué tanta indignación… fuera de EE.UU.
El segundo piso de la 4T, como insistentemente lo llama la presidenta de la República, es en realidad la continuación de seis años de López Obrador; de corrupción, ineficiencia, demagogia y destrucción de la Democracia.
El ser humano es persona desde su concepción hasta su muerte natural, es persona, aunque haya nacido con defectos que le impidan una vida productiva.